Hoy, cuando abrí los ojos a las 8:15 de la mañana, desde mi ventana se veía un cielo azul espectacular, como pocas veces se ve en Londres.
Es extraño cómo desde que vivo acá, los días soleados me suben el ánimo automáticamente. Son tan escasos, que esos días no se deben de desperdiciar con lágrimas o malas caras o apatías.
Lamentablemente, el gusto duró poco. A las 10 de la mañana, el cielo se había llenado de nubes grises que amenazaban con lluvia... La amenaza se cumplió y estuvo lloviendo...poco, pero ya no fue el día que inicialmente prometía ser.
Aún así, otro pequeño detalle alegró mi día.
Resulta que para llegar al flat al que vivo, hay que abrir tres puertas. Una que da a la calle, otra que da a las escaleras y otra que es la puerta de entrada al flat. Bueno, por mala suerte, la llave que abre la segunda puerta se me dañó y la semana pasada pasé más de una hora tratando de abrir la puerta. Finalmente, tuve que esperar a mi flatmate, Aura para que ella me abriera la puerta con sus llaves. (Para colmo, estaba lloviendo...)
Hoy, finalmente decidimos sacarle una copia a su llave. Al regresar de la cerrajería de Camden, como por arte de magia la segunda puerta abrió a la primera!!
Con eso, el resto de mi día se volvió perfecto!!
Soy una persona que con pequeños detalles me emociono. Hoy fue el cielo azul de cinco minutos y la llave que abrió a la primera.
Otros días son helados de vainilla, chocolates, bebés que te sonríen sólo por verte, perros, abrazos fuertes, rosas rojas, fresas, una buena película...etc.
Lo malo es que también con pequeños detalles se me suelen arruinar los días.
Y es que al final, creo que mi vida es una colección de momentos y detalles que hacen parte de un todo más grande.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.