jueves, octubre 25, 2012

jueves, octubre 25, 2012
No hay nada más frustrante que un superior haciendo como si las violaciones a derechos humanos en este país debieran de permanecer como reglas y no como excepción. Que si una persona lleva 7 meses encerrada en una estación migratoria le de igual porque hay otros que se han quedado dos años...
¬¬

lunes, octubre 22, 2012

lunes, octubre 22, 2012
La felicidad ha de ser una cuestión de perspectiva. Puedes darle nula importancia a los buenos momentos que te regala la vida para concentrarte en lo negativo. Puedes intentar sacarle la parte positiva a los momentos negativos. Eso creo hoy, ahora, a las 12:48... Es lunes.

jueves, octubre 18, 2012

jueves, octubre 18, 2012
Mi análisis de hoy debió durar dos o tres horas, no 45 minutos.
¿Cómo voy a desahogar tanto en menos de una hora?

A veces pienso que es mentira eso de que no nací de una maceta.
Creo que sí y que soy de esos árboles con muchas curvas pero que están rectos a su manera.
Lo malo es que cuando llega el otoño y se acerca el invierno, las hojas se caen y la soledad cala...

Please don´t wake me up. I want to keep dreaming.
Pronto, en poco tiempo, ya no me dará igual cuando piense que nunca me has dicho que me amas. Yo sí, por escrito, y miles de veces me he contenido porque no quiero escuchar un yo también, sino un Te Amo. Eso es lo que pasa cuando sigues con alguien y pasa el tiempo, llega un punto de quiebre en el que o amas más profudamente o simplemente te alejas para evitarlo...

(P.D.: Me gustaría que me amaras... pero eso, desafortunadamente, casi no depende de mi deseo)
Esa sensación de que todo está bien, aparentemente, superficialmente, pero que gota a gota se va acumulando ese punto de tensión que en cualquier momento te hará explotar sin remedio alguno.


domingo, octubre 14, 2012

domingo, octubre 14, 2012
We are falling apart, London...

martes, octubre 09, 2012

Godless woman

martes, octubre 09, 2012
Nunca he creído en Dios. Con el tiempo, incluso dejé de creer en las reencarnaciones y el karma.
Hoy, en medio de las más grandes soledades autoimpuestas, pienso que es una gran desventaja no contar con algo, alguien, que aún sin existir físicamente, me pueda guiar o hacerme sentir acompañada.

Alterego

Un día cualquiera, se me ocurrió que si pudiera escoger mi propio nombre, como lo hacen los asiáticos que se van a vivir a occidente, me llamaría Sofía. Sofía, que en griego significa "sabiduría".
Hoy he cambiado mi nombre a Padme, que significa "flor de loto" en persa.
Mantiene de alguna manera relación con Hanako, pues uno de los símbolos de Hanako se usa para la palabra, flor de loto, en japonés.

Yiyi

A veces, me cruzo por el pasillo de las plantas del edificio con un pequeño cachorro al que le llaman "Yiyi". Es un Golden Retriever amarillo. Creo que se llama "Ginger", pero le dicen así de cariño, como al gatito negro de Kiki y a ti. Cada vez que me lo cruzo, o escucho que su dueño brasileño le grita, no puedo evitar recordarte. Hoy, a diferencia de otros días, te recordé sonriendo. Ya no te pienso molesta como te vi de lejos caminando sobre Camden Road, nuestro último día, o forzando a tus ojos para que dejaran de estar húmedos ese domingo de septiembre en Hampstead Heath. Me gusta recordarte así, con tu sonrisa exagerada que a veces iba acompañada de abrazos asfixiantes o tú, agazapándote a mi brazo para que anduviéramos al mismo paso. He decidido dejarte adentro de mi, Yiyi, aunque ya no estés. He decidido incluirte en la lista de las pocas personas que han sabido amarme, aunque me hayas lastimado y tres años haya tenido que dejar de pensarte para que no dolieras a diario. Para mí serás siempre ese gatito negro que acompaña a la pequeña bruja en sus expediciones. Ese gatito con el que puedo hablar aunque nadie más entienda nuestro idioma. Te quiero.

jueves, octubre 04, 2012

Jugando a la perfección

jueves, octubre 04, 2012
Te dices a ti misma que la perfección es posible con un poco de sacrificio.

Empiezas por comer sólo naranjas por la mañana, ensalada de espinacas, tomates cherry y queso mozarrela light al medio día y sopa de zanahoria y cilantro por la noche. Corres 5 km diarios y 10 km sábado o domingo y logras bajar esos 8 kg que acumulaste por el estrés de estar estudiando algo que ni te gustaba ni le entendías.

Sigues con ignorar tus sentimientos y tus pensamientos. Las mujeres perfectas no sienten, o sienten en silencio, como te enseñaron los japoneses. Te engañas y piensas que la razón es la mejor arma y también la más atractiva ante los demás. Lees cosas que te parecen interesantes pero que en el fondo te dan lo mismo, para poder demostrar que sabes de economía, de historia, de geografía, de relaciones internacionales y hasta de literatura (aunque eso sea lo único que realmente te interese a ti).

Sonríes siempre, nunca te alteras, y cuando llega el fin de semana, tomas y tomas hasta que la persona de carne y hueso aparece sin que lo puedas evitar y lloras sin parar, sentada en la baqueta, en una avenida transitada, sin importar si te ven raro o con lástima. Por algún lado debe salir lo que sientes y lo que realmente piensas. Sientes dolor, vacío, impotencia. Piensas que la vida te ha hecho una mala jugada y te ha enfrentado a tus demonios justo en una ciudad que amas, con la que soñaste y por la que hiciste sacrificios durante años. 

Lloras y lloras hasta que ves llegar a lo lejos a tu mejor amiga, tu hermana, que te toma del brazo y te lleva a casa sin decir nada, en silencio. Al día siguiente, olvidas todo. Sales de tu habitación como si nada. Porque la perfección es eso, no hablar de las cosas que incomodan, aunque los demás se acuerden de todo lo que hiciste y dijiste y lloraste y vomitaste. Pero siempre es más fácil no hablar de eso y pretender que eres encantadora, inteligente y perseverante, por eso te aman, crees, aunque no sea cierto, aunque en realidad te amen por esa fragilidad que quieres ocultar todo el tiempo, por esa ternura que se te sale sin que te des cuenta y que para ti es sinónimo de debilidad.

Con el tiempo, decides que no llorarás en público nunca, y te encierras a hacerlo en tu habitación, de la que sales solo para lavarte la cara y refrescar los ojos rojos e hinchados y disimular tu tristeza. La tristeza de no poder ser perfecta, el vacío de estar llenándote de cosas que no te importan, de la impotencia de ser todo lo que los demás quieren que seas sin que eso te de más felicidad, sino todo lo contrario. Pero sigues jugando a la perfección y a ser esa persona sin sentimientos, que se disculpa cuando se le sale el mal humor o una lágrima, porque dices, eso incomoda a los demás. 

Ya en tu habitación, sola como siempre, tu mente no te deja en paz con la pregunta, ¿A quién es que realmente le incomoda llorar, enojarse o sentir? ¿A los demás o a ti?
 
Entre sueños.... Design by Pocket