miércoles, octubre 15, 2008

A unos días de los 30...

miércoles, octubre 15, 2008
Me encuentro en Tampere, Finlandia, como parte de un equipo de filmación televisiva japonés.

Tuvimos unas 4 horas libres y decidí salir a caminar a conocer un poco la ciudad, alejada del interés de lo que se filmaría a través del lente de la cámara.

Después de caminar unos 20 minutos, y tras un fracasado intento de ver una exposición en una iglesia luterana de esta ciudad, me dirigí al canal. Me senté en las bancas verdes que están colocadas en fila y me puse a escuchar el agua, el bullicio de la ciudad y mis pensamientos: mis pensamientos que me han estado atormentando en los últimos días.

Pensé en cómo, cuando era pequeña, no me hubiera imaginado estar sentada justo aquí, en Finalndia, en Tampere, pensando sobre lo que me gustaría hacer en los próximos años de mi vida. Ese factor inesperado, sorpresivo, de encontrarme de pronto en un país desconocido, reflexionando sobre mi porvenir, me pareció fascinante.

Después de llenar mis ojos de paisajes verdes y amarillos, del señor que sale diariamente a pescar al canal que pasa por el centro de la ciudad, y edificios que irremediablemente me recuerdan a los años 70, regresé caminando.

Caminé conmigo, con ese sentimiento de incertidumbre y angustia que no me ha dejado de invadir, pero también llena de emoción y la alegría de lo que hasta ahora ha sido mi vida.

domingo, agosto 17, 2008

Pensando...

domingo, agosto 17, 2008
A veces no sé que hacer conmigo misma.

A veces, como hoy, es imposible hacer que deje de pensar y pensar y pensar...

Y me dan ganas de dejarme pensando y salir de la habitación.

A veces necesito descansar de mí misma.

Nostalgia

Amanecí con una nostalgia de mi niñez.

De mi infancia y de las calles de la Condesa en las que caminaba de la mano de mis padres.

Hace mucho que no extrañaba esos rincones.

Y estando tan lejos...no puedo más que seguir extrañando y finalmente olvidar.

sábado, abril 05, 2008

Los pequeños detalles

sábado, abril 05, 2008
Hoy, cuando abrí los ojos a las 8:15 de la mañana, desde mi ventana se veía un cielo azul espectacular, como pocas veces se ve en Londres.

Es extraño cómo desde que vivo acá, los días soleados me suben el ánimo automáticamente. Son tan escasos, que esos días no se deben de desperdiciar con lágrimas o malas caras o apatías.

Lamentablemente, el gusto duró poco. A las 10 de la mañana, el cielo se había llenado de nubes grises que amenazaban con lluvia... La amenaza se cumplió y estuvo lloviendo...poco, pero ya no fue el día que inicialmente prometía ser.

Aún así, otro pequeño detalle alegró mi día.

Resulta que para llegar al flat al que vivo, hay que abrir tres puertas. Una que da a la calle, otra que da a las escaleras y otra que es la puerta de entrada al flat. Bueno, por mala suerte, la llave que abre la segunda puerta se me dañó y la semana pasada pasé más de una hora tratando de abrir la puerta. Finalmente, tuve que esperar a mi flatmate, Aura para que ella me abriera la puerta con sus llaves. (Para colmo, estaba lloviendo...)

Hoy, finalmente decidimos sacarle una copia a su llave. Al regresar de la cerrajería de Camden, como por arte de magia la segunda puerta abrió a la primera!!

Con eso, el resto de mi día se volvió perfecto!!

Soy una persona que con pequeños detalles me emociono. Hoy fue el cielo azul de cinco minutos y la llave que abrió a la primera.

Otros días son helados de vainilla, chocolates, bebés que te sonríen sólo por verte, perros, abrazos fuertes, rosas rojas, fresas, una buena película...etc.

Lo malo es que también con pequeños detalles se me suelen arruinar los días.

Y es que al final, creo que mi vida es una colección de momentos y detalles que hacen parte de un todo más grande.

sábado, marzo 29, 2008

La Luna

sábado, marzo 29, 2008
Si mi libro favorito es "Cien años de soledad" (q por cierto lo he tenido abandonado por el estudio de la economía....) mi poema favorito definitivamente es "La Luna" de Jaime Sabines.

Siempre que veo una noche despejada con luna llena, me acuerdo de este hermoso poema.
(Si yo pudiera vivir en algún lugar que no fuera Londres, me gustaría vivir dentro del mar o en la luna...)


La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas.

Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía.

Un pedazo de luna en el bolsillo es el mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama, y para alejar a los médicos y las clínicas.

Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido, y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna debajo de tu almohada y mirarás lo que quieras ver.

Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues, y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados.

Para los condenados a muerte y para los condenados a vida no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas.

(Por Jaime Sabines)

Viviendo entre el pasado y el futuro...

La idea de pensar que el pasado fue mejor siempre es tentadora...

Suele pasar que con el tiempo sólo los buenos recuerdos viven en la memoria, y los malos dejan de tener el impacto que tuvieron en nuestras vidas cuando eran parte del presente.

Esto se vuelve mucho más evidente cuando de pronto, personajes que en el pasado jugaron un papel importante, para bien o para mal, reaparecen en la vida.

Tras un episodio un poco incómodo que propició el alejamiento con un chico con el que salí durante unos 3 meses hace más de dos años, había decidido cerrar todas las puertas que se pudieran cerrar para poder seguir adelante.

Algunos lo llaman salud mental, yo le llamo tranquilidad emocional...(saber de la vida de las ex parejas nunca me ha resultado un tema sencillo de digerir...sobre todo si esto implica saber que está en una relación con otra persona).

Resulta que el chico ha reaparecido con un mensaje en mi correo que decía:

"Me acrodé de tí y pensé en escribirte una línea..."

No puedo negar u ocultar que dicho correo me ha puesto ha reflexionar sobre mi decisión de cerrar las puertas definitivamente.

Será que es una falta de madurez no poder convivir con lo que ha dejado el pasado en mi presente y que seguirá existiendo en mi futuro?

Será que "cerrar las puertas definitivamente" es sinónimo de negación o inmadurez y que lo mejor sería poder convivir de manera tranquila con el pasado?

O será que simplemente, con el paso del tiempo se ha borrado ese mal sabor de boca que me provocó el último contacto que tuvimos?

Aún no estoy segura de cuál es la respuesta que le quiero dar a esta reflexión...y probablemente tarde algunos días, si no es que algunas semanas o incluso meses, en poder llegar a una conclusión.

Siempre he tenido la característica de ser una persona "de lento entendimiento" en materia emocional. "Me caen los 20" mucho después de que pasan las cosas...tarda un poco en que se acomoden las cosas y las emociones dentro de mi cabeza y por ende, no soy muy buena sacando conclusiones a corto plazo.

Pero tras esos días de maduración o asentamiento de ideas, sería bueno llegar a una conclusión tentativa de cómo lidiar con asuntos del pasado...que últimamente por un motivo o por otro, se han cruzado muy seguido en mis reflexiones nocturnas en cuanto cierro los ojos para dormir.

sábado, marzo 22, 2008

Primrose Hill

sábado, marzo 22, 2008

Todos tenemos un lugar favorito en el mundo. Un ricón en el que nos sentimos en casa, o nos hace sentir en paz. El mío es Londres.


En los días de altas dosis de estress, me gusta irme caminando a Primrose Hill para sentarme en la colina y ver Londres desde arriba. El ver a mi ciudad favorita desde ese punto, me hace sentir que sólo soy una pequeñísima parte de la agitada ciudad y automáticamente me invade un sentimiento de tranquilidad.


Por supuesto que en días como hoy, que de pronto había sol, de pronto lluvia y de pronto nieve (!!), no es buena idea ir a Primrose...


Hoy, en cambio, decidí refugiarme en mi libro favorito...Cien años de soledad...en espera de días más soleados.
 
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