domingo, diciembre 30, 2012

30 de diciembre del 2012

domingo, diciembre 30, 2012
Hoy, todo se siente espeso, nublado, lento, pesado. Al mismo tiempo, la ira crece en mí. Es una ira indiferente, da igual con quién se descarga, el hecho es odiar al mundo entero por haber escogido ese día, ese momento y a esas personas para vivir lo que vivimos. Podría estar contemplando la pantalla sin hacer nada, mi mente avanza como tabla sobre el mar, se deja llevar y no se resiste a lo que siente. No puede.
Estoy cansada y no pude evitar insultar a la vecina que estuvo de fiesta hasta las 5 de la madrugada.

Solo quiero una cosa. Que desaparezca el mundo entero y que nos deje solos a ti y a mi, abrazados debajo de árboles enormes que se mueven al viento o frente a olas que rompen silenciosamente. Solamente los dos, sin hablar, sintiendo tu piel sobre la mía y besando tus labios suavemente o apasionadamente y evaporarnos en la eternidad....

Todo lo demás me da igual.

viernes, diciembre 28, 2012

Pesadilla real

viernes, diciembre 28, 2012
Hay días en los que las pesadillas se vuelven realidad y no das crédito.
Abres los ojos asustada y no sabes cómo reaccionar y a lo lejos ves cómo someten a tu novio y su familia y hasta que preguntan que quién eres y por qué no has salido de la cama, reaccionas y los acompañas.
Desperté y por un momento no sabía ni dónde estaba. Solo al ver a E. acostado a mi lado recordé que antes de dormir hicimos el amor y nos dimos el beso de buenas noches en la boca y nos deseamos descansar rico porque madrugaríamos para ir a grabar una serie de escenas para un documental por el que E. estaba entusiasmado.

Me dolió verte así, tirado, inmovilizado y me dolió que (aunque tu digas que no importa) se llevaran con esa cámara un pedazo de tus sueños e ilusiones. Te había visto tan entusiasmado, habías invertido tanto tiempo en ver cuál cámara querías comprar con tus ahorros que me partió el corazón que encontraran la caja de la cámara vacía y te preguntaran dónde estaba el aparato. Quise llorar pero no lo hice. Tenía demasiado frío y respiraba con dificultad. Ya no sentía mi mano izquierda por lo apretado que nos habían amarrado las muñecas. Mientras rezaba por primera vez en muchos años, deseaba que se fueran y que pudiera tomar tus manos que tanto me gustan y besarlas con cuidado, suave, como dices.

Fue uno de los días más difíciles de mi vida. No supe cómo reaccionar maduramente y las lágrimas brotaron donde menos debían pese a tu cariño y tu atención. Me maldigo ahora, porque no quiero que pienses que no quiero que me ayudes. Simplemente es un asunto de discapacidad emocional. Me da miedo apegarme a las personas y dejarme apapachar, aunque sea a tu manera, intentando que se me olviden las pérdidas sustituyéndolas con un aparato que perdí. Sé que fue tu manera de mostrarme que te importo, pero en ese momento me sentía amenazada en todos los sentidos y no quería que lo hicieras por culpa. Pero claro, es que no lo haces por eso, creo, o, ¿sí? Ya no sé nada.

Extrañamente, impulsada por lo sucedido, por fin pude decirte que te amo. Ya no me importó si tú no lo dijiste antes que yo. Me dio urgencia porque lo supieras.

No pude evitar pensar que mi vida podía terminar ahí. Pensé que gran parte de las cosas que quise hacer las hice. Supongo que en mi subconsciente me di cuenta de que lo único que no había hecho, y que tenía muchas ganas de hacer, era eso, decirte que te amo y que eres importante para mí.

Es hora de dormir deseando que me acompañes en mis sueños, en un lugar agradable. Te amo, E.

P.D.: Cuánto hubiera deseado que hubiera sido una más de mis pesadillas y que de pronto despertara y estuvieras a mi lado acariciándome la espalda con amor...

lunes, diciembre 24, 2012

Tres días después del fin del mundo

lunes, diciembre 24, 2012
No se acabó el mundo. Malinterpretamos a los mayas y a su lectura de los astros y la alineación que se logra cada 144,000 días.

Mi mundo tampoco se ha acabado. Es tan solo una oruga en formación que parece estar inmóvil, muerta, silenciosa, pero transformándose por dentro, lenta, fuerte, segura y con miedo.

El 2013 es el año de la serpiente. Hace poco más de 12 años nació Koko.

El 2013 es el año de la serpiente. Las serpientes dejan la piel en el camino cada cierto tiempo y se arrastran hacia su objetivo, lentas, calculadoras, seguras y muchas veces certeras, algunas no, pero no desesperan, asechan y se lanzan a su presa.

Mi cuerpo me pide a gritos salir de esta metamorfosis de una vez por todas. Me grita con dolores inesperado, me grita con sudores fríos, lágrimas (que secó discretamente con su dedo para que no se notara) y sueños largos.

Para mí tu eres un árbol. No el árbol de naranjo que se mueve rítmicamente al compás del viento o de mis pensamientos y sensaciones. Eres un roble, firme, suave, muy suave (me gusta como suena esa palabra en tus labios, en tu garganta, con tu timbre grave) que está ahí para cuando yo necesite recargarme en tu fuerte tronco y sentir sosiego.

domingo, diciembre 16, 2012

Pesadilla 2

domingo, diciembre 16, 2012
No puedes luchar contra algo que está a punto de estallar a tu interior.

Es la vida y en ella hay amores que se convierten en odios y que desean reaparecer después de una dosis fuerte de dolor. Eso va a estar ahí, siempre, sobre todo si tú viviste dentro de su cuerpo durante nueve meses, o tal vez un poco menos, y a través de su epidermis percibiste ese olor tan particular de las cerveza alemanas y te nutriste con lo que te daban las salchichas, la mostaza picante, el pan negro de centeno y junto con su latido constante del corazón, oías los gritos del operador del tren avisando la llegada al destino de todos los días.

Viviste dentro de ella esa vida por unos meses, aunque tu memoria no lo recuerde porque tal vez tu cerebro ni siquiera estaba formado y solo lo puedas recordar por la minúscula extensión de piel que se comenzaba a tejer y algunos poros que ya sentían algunas vibraciones.

Eso está ahí y siempre estará.

Tal vez no lo recuerdes pero ella nunca ha sido perfecta ni nunca lo será.

....tú tampoco.

Amar espontáneamente

No me refiero a amar sin conocer a alguien o sin haber convivido el tiempo suficiente como para que ese alguien vaya ocupando un lugar especial en nuestros pensamientos diarios, ya sea al despertar o antes de quedarnos dormidos.

Para mí es más bien la posibilidad de hacer algo cuando sientes que amas a alguien. No únicamente a un amor de pareja, sino hacia un hermano, un@ amig@, una sobrina, entre otras muchas posibilidades.

Recuerdo cómo me era clarísimo que si yo sentía un cariño especial por alguien la consecuencia lógica era demostrarlo o intentar convivir más con esa persona y ser más atenta con ella o él.

No alcanzo a recordar en qué momento eso dejó de suceder y se metió una especie de freno de mano en el que vas avanzando sentimentalmente pero mientras las llantas rechinan sobre el pavimento por la resistencia que generan.

A estas alturas, buscar culpables no sería tan útil como parece. Más bien, es saber si no fuiste tu la que decidiste, ante los actos de los otros, meter ese freno de mano "por precaución", porque a lo largo de los años, casi nadie te correspondía como esperabas.

Hasta ahora no te habías dado cuenta de que las cosas eran así, pero hoy lo sabes.

¿Harás algo al respecto, o vivirás por el resto de tus días cuidándote de no mostrar cuánto te importan algunas (pocas) personas?

Pesadillas

No siempre pasa, pero a veces la vida decide regalarte detalles pequeños pero enormemente significativos.
Lo hace en los momentos menos esperados, cuando se supone que no deberían siquiera de ocurrir.

Hace muchos meses que no tenía pesadillas. Cuando comenzamos a salir, extrañamente, pasaba por un momento de mi vida en el que mi subconsciente estaba más activo que nunca y al rascar la arena al fondo del agua, se levantaba una polvareda que desaparecía lo transparente de ese líquido. Como era tan recurrente, me regalaste un libro de Michael Ende que tú habías apreciado mucho durante tu infancia.

Pasaron los meses, dejé de soñar pesadillas y ayer en la noche, contigo dormido a mi lado, soñé que discutía horrible con mi madre, como no lo hacía desde que era adolescente. Yo no me di cuenta de que estaba llorando también fuera del sueño, en la vida real, como tu le llamas. Y de pronto me despertaron caricias en la espalda y tu voz diciéndome que todo estaba bien. 

Ese fue uno de los gestos más amorosos que han tenido conmigo en toda la vida. Cuando al abrir los ojos te vi a mi lado asustado, preocupado y amoroso, sentí un enorme alivio, y como no me pasa casi nunca, pude volver a dormir casi de inmediato después de ese álgido sueño. 

No sé si en tu cabeza y en tu corazón te hayas preguntado si me amas o no, pero ese tipo de gestos me hacen sentir muy suertuda y enormemente agradecida por estar a tu lado, Shparky.


 
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