martes, septiembre 25, 2012

El silencioso ataque de la inseguridad

martes, septiembre 25, 2012
De pronto, me encuentro interrogando a Edu sobre las películas que supuestamente sacó el viernes de un Blockbuster. El fin de semana me había dicho que había visto una de terror, pero hoy que le pregunté si esa era la que había rentado y me dijo que no, que había rentado otra. Qué más da. Arranques de posesividad míos que se basan en miedos no superados de relaciones pasadas. Miedos de que esa información no dicha esté siendo ocultada a propósito, que esté saliendo con alguien más. Sé que es observador. Sé que sabe cuando el hecho de que esté con alguien me da celos y por eso, dejó de contarme de su amiga que vivía en su mismo edificio. Recuerdo perfecto ese día en el que le llamó ella y le contestó con un apodo, cuando a mí me llama por mi nombre. Esto es un infierno creado por mí misma y no quiero ser así. No quiero ser esa mujer posesiva y aprensiva que quiere saber todos los detalles de la vida de su pareja, porque no puede confiar en él. ¿Por qué? Siempre he vivido con ese fantasma, incluso antes de que comenzara a tener relaciones de pareja formales. Mi miedo con respecto a los demás siempre ha sido que me cambien por otro o por otra. Sé de donde vienen mis miedos. Sé que tiene que ver con mi infancia y con esa sensación de abandono que imagino que me dio cuando nacieron mis otros cuatro hermanos. Y esa necesidad de conocer cada detalle, tiene un tinte de omnipotencia, también. Sólo teniendo la información completa es como puedo tener el control de las cosas, de las situaciones, de las personas...
Cuando sientes que las cosas han cambiado, ¿será realmente porque el mundo cambió o porque tú cambiaste? No lo sé, no estoy segura. Sólo sé que antes no me sentía insegura con respecto a Edu y ahora sí. Sé que lo percibe y no quiero. Debo frenar esto. Por mí, por los que me rodean y dicen quererme. No quiero volver a ese infierno en el que los otros solo existen para hacerme sentir que nunca seré su prioridad...
(Pienso si estos cambios en mi estabilidad, en mi confianza que había sentido por Edu, tienen que ver con mi operación...)

domingo, septiembre 23, 2012

domingo, septiembre 23, 2012
Han sido días raros, demasiado ensimismada, demasiado metida en mis lecturas que se me ha olvidado el deseo y el amor...
Nunca me pasa, casi nunca... Solo me pasó hace unos seis años, cuando estaba estudiando la maestría en Economía en Londres. El deseo simplemente desapareció y yo vivía metida en mí misma.
¿Me estará pasando lo mismo?
Pienso en ti y ni hoy ni ayer sentí la enorme ternura y emoción que me despertabas.
Tal vez es la falta de sexo, me pongo a pensar. Que solo estemos juntos sin poder realmente hacernos el amor ha hecho que mi mente se resigne y se ha decidido concentrar en cosas como Balzac, Akutagawa y así...

Pero entro a la cocina y pienso en ti y pienso que quiero compartirte lo que escribí y lo que leí...

Son días extraños... Son esos días previos a los cumpleaños en los que, sin querer, la vida te da sacudidas para reacomodar todo lo que no pudo en tus 33... En 27 días tendré ya 34 y mientras seguiré con este ánimo medio apático, medio ensimismado, medio superficial...

martes, septiembre 18, 2012

martes, septiembre 18, 2012
¿Existe tal cosa como la estabilidad emocional?
Lo ignoro pero no sé si yo algún día lo alcanzaré.

Si tu novio te dice un sábado que no se podrán ver el martes porque martes y jueves tiene un curso, y el lunes te dice que ya no, pero tampoco te proponen que se vean... ¿Qué debo pensar al respecto?

Esas cosillas son las que alteran mi estabilidad sentimental... creo...
No estoy segura, porque tampoco es que tenga ganas de reclamarle ni nada.

Yo ya decidí que quiero estar con él solo si él quiere estar conmigo también.
(Solo pasa que no hay necesidad de mentir si no hay ganas o voluntad de venirme a ver... por lo que sea, vamos, por el tráfico, por falta de dinero....)

lunes, septiembre 10, 2012

Voz de mar

lunes, septiembre 10, 2012
Has repetido los dos álbumes de Mayra Andrade todo el día. Has decidido volver a lo básico, y para ti, Mayra Andrade y su voz caboverdiana se han convertido en parte de tus cimientos. Pequeños detalles que te sostienen para no caer (literalmente).

Ella, con esa voz pausada y calmada, te ayuda a sobrellevar todo lo que tengas que enfrentar. Te devuelve la paz en momentos en los que tu cabeza no deja de dar vueltas ( también literalmente) cada vez que tienes hambre, sueño, o te tienes que levantar de la cama o de la silla. Es la mejor solución para el desasosiego y la angustia y la ansiedad.

Escucharla es como tirarte sobre la arena para sentir cómo rompen las olas, una y otra y otra vez, rítimicamente, y la brisa te refresca el rostro y te deja pequeños granos de sal.

Mi cuerpo anda raro. No se ha querido recuperar como debe y sangra y sangra y me siento débil. Mi cerebro no funciona bien y mi humor es tan impredecible que a cualquier provocación suelto gritos y estoy dispuesta a dar manotazo o patadas. Sólo ella me regresa la paz con su voz de mar. 

La descubrí por accidente hace un par de veranos o más, en Londres. Pagué las vientitantas libras para ver al pianista de Buena Vista Social Club, pero me enganché con ella y desde ese día que la oí cantar en Southbank Centre no la he podido soltar. La incrusté en mi subconsciente y la retomo cada vez que quiero sentir que en el fondo todo está bien mientras voces como ella existan. Nadie más la conoce. Es como si fuera solo para mí y mi paz interna.

Ha estado en los momentos importantes, buenos y malos. Estuvo cuando de pronto, decidiste desaparecer de mi vida y tuve que soportar un periodo largo de soledad, esperando que en algún momento me recordaras y reaparecieras (lo hiciste ya demasiado tarde, cuando me daba igual). Se escuchaba su canto cuando te invité a casa a probar los embutidos catalanes y tú llevaste dos botellas de vino tinto: una italiana y otra francesa. Y nos embriagamos tanto que acabamos haciendo el amor.

Cuando la escucho también recuerdo mi habitación y mi cama con el edredón rojo. Mis tardes pensando, pensándote, pensándome, pensándonos.

Hoy me ayuda a tranquilizar mis temores. Mis temores por todo lo que de pronto se me vino encima. Mi soledad (de nuevo), la indiferencia de los que me importan, el pasado que reaparece sin advertencia, mis mareos, mi apatía, mis ganas de salir corriendo sin poder hacerlo y sin saber hacia dónde y hacia quién. 
¿Cómo saber con certeza absoluta que le importo?
A veces siento que su vida podría ser perfectamente igual, conmigo o sin mi.
Podemos vernos o no, podemos hablar o no, y él sigue igual de bien.
Yo no. A mí me importa que nos veamos. Yo quiero verlo más seguido, pero, ¿acaso eso algún día sucederá?
Sabía que con la costumbre, vendrían las inconformidades de mi parte.
Sí, es muuuucho mejor que todos los otros con los que he andado, pero a veces me gustaría que demostrara más su amor (o si todavía es cariño, pues cariño) por mí. Siempre parece haber cosas más importantes que estar conmigo.
Habla una Hanky convaleciente, hormonal y hambrienta...
Soy poco objetiva, pero es lo que siento en este instante.

sábado, septiembre 08, 2012

sábado, septiembre 08, 2012
Supongo que cada quién es libre de hacer lo que se le venga en gana, incluso si una persona a quién consideras importante está pasando por un mal momento.
Puedes siempre planear viajes sin siquiera comentarle o no tomar la iniciativa de indagar si está bien.
Yo solo quiero que sepan que yo, con mi pinta de fuerte, de invencible, de inquebrantable, soy la más débil y sensible de todas. Si, no me doblo a la primera, pero me doblo... Y por eso, me gusta que la gente que me quiere me procure... Aunque casi nunca suceda. Amén.

El dolor

El dolor y yo tenemos una extraña relación.
Ha de ser porque de pequeña, mi padre lo definió así:
"No te quejes tanto de tus dolencias, que es prueba de que sigues viva. Preocúpate cuando dejes de sentir dolor, porque eso sí que es preocupante".
Tal vez por eso, incluso en los peores episodios de dolor, como cuando me descubrieron un cálculo renal, en medio de los retortijones me sentía viva, nunca muerta. Y posiblemente por eso, hay momentos en los que me he aferrado al dolor como si con eso reafirmara mi existencia en este mundo.

viernes, septiembre 07, 2012

viernes, septiembre 07, 2012
Resulta que lo que soñé toda la vida, ese amor perfecto, esa relación en la que mi pareja me comprende, me apoya, me procura y me ama, no es tan fácil de lograr aún cuando la vida te ha puesto a alguien que pareciera que puede darte todo lo que siempre has deseado.

Primero, porque nadie nunca, si es un ser humano, es perfecto. Puede ser comprensivo, cariñoso cuando está contigo, inteligente, culto, atractivo y con intereses comunes a los tuyos, con charlas que se pueden extender más de una hora por el teléfono, pero no te dice "amor", "mi vida" o "te amo". Lo más que escuchas es un tímido "te quiero" o un "te extraño" o un "¿Me extrañaste?". Te dice que "qué bonita estás" pero te llama por tu nombre: Hanako.

Entonces piensas. ¿A mí que me importa más? ¿Que me digan que me aman o que me demuestren que soy importante? La respuesta a esa pregunta me sale casi automáticamente: que me lo demuestren. ¿Por qué? Porque ya he vivido experiencias en las que mis exparejas me decían que me amaban y que me adoraban y que era la mujer de su vida  y resulta que seguían amando a otras personas o que no nos lográbamos entender o que simplemente había un maltrato psicológico que me hundía al fondo de un pozo profundo.

Bueno, ¿entonces por qué te pusiste tan mal cuando te dijeron "mon amie"?
Con base en lo que he trabajado con mi psicoanalista, supongo que es ese miedo a que ese término sea sinónimo de: no te amo. No hay que olvidar que yo tiendo a poner las cosas en blanco y negro. De inicio, me parece imposible que un amigo pueda amarte. Pero me pongo a pensar, ¿es eso cierto? Supongo que no necesariamente. En un mundo ideal, tu pareja además de tu novio, tu amante, o tu marido si es que estás casada, es tu mejor amigo. Ah... viéndolo así, no es tan fatal que a tu novio, o pareja, se le haya ocurrido llamarte "mon amie". Viendo las cosas desde el punto de vista positivo, para él no solo eres la amante en turno o la novia con la que anda por obligación social. Además de una atracción sexual y un cariño que, esperemos poco a poco se vaya convirtiendo en amor, ve en ti a alguien que puede también ser su amiga.

Tras este razonamiento me doy cuenta de que el amor en mi vida siempre ha implicado conflicto y abandono desde que nací. (xq eres la mayor y te sentiste abandonada por tus padres cuando nacieron tus hermanos o porque para ser amada tuviste que abandonar tu esencia). Por eso, como dice Cynthia, mi psicóloga y mi guía en el mundo interior, debo darme chance.

Sí, tal vez tu primera reacción es ponerte a la defensiva y decirle "¿Cómo que 'mon amie'?. Pero dentro de todo, intentaste no clavarte en eso y seguir la conversación. Después te sentaste a cenar y te pusiste a analizar por qué reaccionaste así. No es la primera vez que te lo decía, y la primera vez, no le reclamaste nada. En ese entonce pensaste, claro, también somos amigos porque nos entendemos y nos llevamos bien. Posiblemente en este momento estés más vulnerable y emocional. Sí, se lo advertiste, que ibas a estar medio de malas, medio sensible, medio impredecible. Pero no quieres causar conflictos, porque en realidad, también tiene mucho que ver contigo, con cómo ves al otro en una relación de pareja. Deja reposar tu mente, piensa si realmente vale la pena ponerlo contra la pared y cuestionarle el hecho de que te haya dicho así, que se le haya salido. Sobre todo si consideras que ha sido cariñoso contigo, comprensivo, paciente y cada vez que lo ves te da paz y tranquilidad. Sí, tal vez no es el término ideal que te gustaría que alguien que amas use contigo. Supongo que se lo puedes decir. Decirle, me desconcierta un poco que se te salga decirme así. Pero por otro lado piensas, quedamos en ir poco a poco, tranquilamente en esto de irnos conociendo, de irnos queriendo, de irnos amando. Quieres confiar en que ha sido sincero contigo y que si no sintiera amor por ti, te hubiera dicho que él nunca lo había pensado (el amar). Pero después de leer tu carta, te llevó a caminar al parque, se detuvo junto a la fuente de noche, te besó, te abrazó, te agradeció por la carta, te dijo que le sorprendió que le escribieras que lo amabas porque nunca antes lo habías verbalizado y te explicó que él también lo ha pensado pero que quería decírtelo en una ocasión especial y que tú lo hicieras en su cumpleaños le había parecido una buena ocasión.

Claro que quiero que él me diga que me ama y que no diga solo que me quiere...
Pero también quiero dejar que las cosas pasen, ver si realmente me ama y que me lo diga...

¿Será que me ama?

(Yo le dije que no quería que se sintiera presionado... so, dale tiempo, pero no para siempre... solo ten un poco más de paciencia).

Esa es a la conclusión que he llegado hoy...

(Cierro los ojos y deseo que esta relación sí lleve a una situación en la que ambos nos amemos...)

martes, septiembre 04, 2012

martes, septiembre 04, 2012
Hoy voy a darme la oportunidad de no juzgarme por lo que siento, sea bueno o malo.
Hoy me voy a tener paciencia. Hoy me voy a amar.

Es normal tener miedo antes de una operación...
Me es cada vez más claro que cuando tengo miedo, disparo mis más profundos demonios.
Los celos, las inseguridades, no dejan de estar ahí, pero de pronto, se disparan de manera incontrolable...

sábado, septiembre 01, 2012

Último día de agosto

sábado, septiembre 01, 2012
Dormimos abrazados. Nos desbocamos como nunca, como pasa cada vez más seguido, sin importar que M estuviera en el cuarto de enfrente durmiendo no hace mucho tiempo. Olía a canela, ya no a huerto de manzanas y la luz de la llama era amarilla, alta, larga, cálida.

Dormimos repitiendo en la mente la dulce e inexperta voz de Alexandra Tischendorf.
Toqué el calor de tu cuerpo, de tus mejillas, de tus labios. Soñé que me compraba una bicicleta azul y que besaba la comisura de los labios. Tomaste vodka con ginger ale y yo tres cosmopolitan, para ir de acorde con el lugar, el día (luna azul, tu cumpleaños, nuestro amor) y mi interior físico y sentimental.

Vimos el reflejo de la luna azul juntos, detrás de nubes blancas que se iluminaban.

Empezó septiembre...



 
Entre sueños.... Design by Pocket