jueves, diciembre 29, 2011

jueves, diciembre 29, 2011
I should be happy.
Everything has happened the way I wanted to.
I was crying in silence last night, thinking that I wanted a hug and a kiss...and I got both of them.
But when I saw him this morning, I felt pain, I felt the need to be with him but he didn't want to and I quite don't know how to handle what I am feeling.
I only know that it is a mix of resignation, understanding, knowing that with N  everything is going nowhere and that is why, I should and I need to just let him go forever.
You cannot plan a future with someone who lives in the past, hating, and loving the people of his past where I have no place to be, because I will never be able to catch up with his old girls and friends...
I just miss how I felt when we where hugging each other after making love.
I hope time will help me forget that feeling and find someone new that can make me feel good in all senses.

miércoles, noviembre 30, 2011

miércoles, noviembre 30, 2011
No hay consuelo que valga cuando cometemos dos veces el mismo error.
Heme aquí con los ojos hinchados y con el corazón destrozado de nuevo a manos de la misma persona.
¿Qué esperaba? ¿Que las cosas realmente cambiaran de fondo de un día para otro? Pues no.
Me ha tenido paciencia tan sólo por dos semanas, mientras se le pasaba la culpa de haber querido irse con otra mujer estando conmigo, y después de eso, ante un arranque de celos mío, me ha mandado a volar y por el chat del celular.
Y de nuevo estoy en el mismo punto cero en el que pienso: yo no me merezco esto, me merezco algo mucho mejor.
Sin embargo, es inevitable sentir este dolor intenso y profundo que se niega a ceder y que me punza por todos lados.
La gente no cambia y él no cambiará jamás. No es posible que las costumbres que han formado parte de su vida desaparezcan en menos de 20 días, es irreal y debí de haberlo sabido.
Así que sola de nuevo, padezco mi dolor, ya sin nadie que me ofrezca consuelo, pues caer dos veces en el mismo hoyo no es cuestión del azar o de mala suerte, es cuestión de necedad y contra eso, no hay nadie que te pueda decir, ay pobre de ti....

domingo, noviembre 20, 2011

domingo, noviembre 20, 2011
Es impresionante cómo al apagar celulares y desactivar mi cuenta de Facebook, he logrado mantenerme aislada del mundo entero. No sé si alguien me haya buscado en este par de días, pero sinceramente no me importa. Necesitaba este tiempo y este espacio para mí sola, para sanar mi alma, o por lo menos para comenzar a hacerlo. Pensar si realmente un trato como el que Néstor me ha dado es lo que quiero y merezco. Utilizar mi tiempo en desconectarme, no pensar, y a la vez, reflexionar tranquilamente sobre lo que quiero para mi. Dejar ir ataduras que ni siquiera busqué y en las que me enganché. Vivir en un silencio interno y externo para que las cosas se vayan aclarando solas. No bañarme en dos días, despertarme a la hora que mi cuerpo y mi mente decidan, comer sólo cuando tengo hambre, hacer nada, pensar, hablar conmigo sin interrupciones de terceros. Curarme poco a poco de ese correo horrible que vi hace una semana... Recuperar la seguridad en mi persona, creerme de nuevo que merezco lo mejor, no lo menos peor, y tener el valor de alejar lo que siento que no es suficientemente bueno para lo que yo busco en mi vida. Dejar de ser cobarde sólo por tener un par de abrazos y unos besos en la boca, y no un te amo, un te necesito, tan seguro como el que él le dijo a ella, en lugar de a mí. Estar en paz conmigo misma, para de ahí iniciar cosas mejores, tratarme como me lo merezco, y quererme y preferirme sobre los demás, para que eso sea lo que atraiga. Que no me importen los otros hasta que yo no me haya puesto en primer lugar de todo.

sábado, noviembre 19, 2011

sábado, noviembre 19, 2011
El de hoy ha sido un amanecer maravilloso. Soñándome en Londres con mi madre, en primavera, cerca de St. James, cerca del Big Ben y mi alma en paz, gozosa, feliz. Hace tanto tiempo que no amanecía así, que me encuentro aún acostada en la cama pensando que valió la pena dejar que mi cuerpo y mi alma durmieran tanto como quisieran, y estar apenas despertando a las 2:00 pm.

Es una manera hermosa de desconectarme de estos días tan caóticos emocionalmente para mí y que por inercia y necedad no he podido o querido soltar. ¿Qué que me dio Londres realmente me puede dar Néstor? Nada. Y de pronto, siento una añoranza terrible por Emiliano y los días en los que salíamos a leer a Hampstead Heath y después a caminar y después a comer. Esos buenos momentos que se vieron truncados por sus actitudes raras, habían sido de lo mejor en muchos años. Esa sensación de estar con alguien que me reta intelectualmente y que alguien así se sintiera atraído a mi de alguna manera, era lindo, muy lindo. Y hoy que soñé en un Londres feliz, se me vino a la mente y lo extrañé. Qué bueno hubiera sido que todo hubiera seguido tan bien como cuando vino a visitarme por primera vez, e incluso como cuando vino a Londres ya a estudiar. Me generaba tanta ternura que me mostrara lo que hacía y que me consultara en todo un hombre que yo sé que cultísimo. Y eso de alguna manera me hacía feliz aunque hasta hoy lo admita, ya a la distancia, ya en un momento en el que sé que no hay un futuro en común. Pero los recuerdos buenos con él me siguen reconfortando el alma y los tomo cuando me siento capaz de recordarlos sin que eso resulte en dolor.

He decidido dedicar este fin de semana largo a mi y solo a mi. He apagado los dos celulares y no responderé correos. Necesito un espacio sólo para mi, sin hablar con nadie, haciendo sólo lo que me venga en mente sin que eso implique compromisos con nadie más. No quiero pensar en Néstor y sus tonterías de que sigue amando a otra mujer pero quiere estar conmigo. Es demasiado caos y necesito tranquilidad. Tampoco soy capaz aún de ver a mis padres con todo lo que sé que han causado, voluntaria o involuntariamente, en mi.

Quiero unos días de paz, sin nada ni nadie que la altere.

miércoles, noviembre 16, 2011

Miércoles de 2 x1... sola

miércoles, noviembre 16, 2011
Conforme van pasando las horas y los días, la calma vuelve poco a poco. Sin garantías de que esto vaya a ser interrumpido por un ataque de celos o de ira, hoy llego a mi casa de nuevo decepcionada de que hubo promesas sin cumplir. Su llamada nunca llegó ni para saber cómo me había ido en los análisis que me hice por la presencia de quistes de mama ni porque lo había invitado al cine. A estas alturas, ya me empiezo a oler los pasos siguientes. Trae tantas cosas en la cabeza, tantas historias que siguen ahí, tantas cosas que no quiere soltar, que lo más sencillo es soltarme a mí, que soy parte de una experiencia mucho más reciente. Y pienso que no es egoísmo querer que piense sólo en mi y que me ame sólo a mi. Creo que es lo mismo que cualquiera pediría e incluso si él estuviera en mi situación lo haría. Así que agradezco que el tiempo vaya cerrando heridas, que me vaya quitando esta venda de los ojos para ver que probablemente no tenga mucho caso volver a intentar. Yo ya no quiero estar en segundo plano. Quiero alguien que tenga presente que mi salud importa y que las promesas rotas siguen afectando tanto como cuando a un niño se le promete algo y no se le cumple. No sé si sea suficiente que él tenga la seguridad que con el tiempo volveremos a estar juntos. ¿Eso a mí de qué me sirve si ahora que estoy herida estoy sola y no ha hecho nada para darme la seguridad que él dice tener? Han sido ya tantas veces de tolerar ser abandonada, de tolerar ser dejada en un segundo plano, en espera, en stand by, que ya estoy aburrida...

Mañana será otro día, una pequeña parte más estará sanada y cuando menos me de cuenta, ya no estaré pensando en él ni en nadie más, y por fin esa Hana que tenía paz y tranquilidad regresará. Eso es lo que deseo, paz y tranquilidad. Y que si en algún momento la vida me vuelve a dar la oportunidad de enamorarme, sea un amor honesto, sincero, que auténticamente me haga feliz a mí y a mi pareja y que me haga sentir esa sensación de "así es como debe de ser".

martes, noviembre 15, 2011

martes, noviembre 15, 2011
No aguanto más el cuello. De nuevo las cosas no han salido como lo esperaba y la vida se vuelve tortuosa.

Alcanzo a recordar vagamente a esa Hanako que encontró en la literatura y en la escritura un desahogo a la vida que se había vuelto pesimista en Londres. Me pongo a pensar si acaso era la influencia de Emiliano o no. Pero no hay nada que hacer, así que me da lo mismo. Sonará absurdo, pero a mi, en México, nunca me había llamado la atención las historias de largo aliento. Hasta que salí y descubrí su encanto.

domingo, noviembre 13, 2011

domingo, noviembre 13, 2011
¿Se vale pedir apapachos a..... el universo? (El mismísimo que me ha puesto en esta maldita deprimente situación)
Y aunque sepa que el hecho de que me culpen a mi por querer regresar a un pasado que había sido tortuoso es injusto, no puedes más que convivir con el resultado de no haber sido lo suficientemente clara como para haber hablado y poner las cartas sobre la mesa. Hoy veo que es demasiado tarde ya...

En algún momento, la magia se convirtió en pesadilla, y ayer mi corazón frágil y de cristal acabó cayendo y rompiéndose en mil pedazos, y quedó en piezas tan pequeñas que ya ni siquiera siente nada. Las lágrimas se secaron y es como si me hubieran anestesiado ante una realidad demasiado cruel como para vivir pensando en ella.

Y es inevitable hacer el recuento de las tantas veces en las que tuve que reconstruir las pequeñas piezas e reiniciar, porque no había de otra.

Había tardado mucho en lograrlo tras Emiliano, pero parece ser que puede ser cada vez peor. Lo único que me doy cuenta que he aprendido es a soltar lo antes posible, porque si no, el dolor se prolonga en un alma de por sí demasiado sensible.

No tiene caso hacerse esperanzas ante un alma que decidió regresar a amar a otra tras haber estado conmigo. Es demasiado doloroso como para soportar el rechazo y no tengo por qué. Di todo y más, aguanté cosas que a nadie más tuve que aguantar antes, y para qué, para qué cuidé tanto SU alma a costa de la mía... ¿para que se fuera con otra?

La vida realmente puede ser tan injusta que a veces me dan ganas de darme a media vuelta e irme y desertar de este camino que no parecer tener finales felices.

jueves, noviembre 10, 2011

Asumir

jueves, noviembre 10, 2011
Qué días tan difíciles se me han cruzado en la vida, después de un viaje tan ameno como el que fue mi visita a París.

De pronto, Néstor me pidió que dejáramos nuestra relación por un tiempo y me costado tanto asumir eso. Porque no que no fue una decisión mía, aunque probablemente sí haya sido como resultado de algunas acciones que yo tomé.

Lo que más trabajo me ha costado es tener que convivir con él bajo sus términos, que definiría yo como "grises". Quiere que nos sigamos viendo y hablando, pero como amigos. Es lo más doloroso que le puedes pedir a una persona que está enamorada de ti.

Sé que lo mejor es dejar fluir, darle su espacio, su tiempo, y aprovechar este espacio y tiempo no pedido para también reflexionar cosas. Aunque en realidad el trabajo ha saturado mis horarios y tiempos libres he tenido pocos. Ahora que me pongo a pensar, no sé de donde sacaba tiempo para estar con él.

Él dice que no es una cuestión de no querer estar conmigo y por eso, lo que hizo fue pedirme tiempo. Pero ante mi imposibilidad de asumir eso, ya su discurso ha ido cambiando y me ha dicho que si es más sencillo para mi asumirlo como una ruptura definitiva así lo vea, porque él pidió la separación para relajar las cosas, no tensarlas más. Al final todas han sido sus reglas.

Y detrás de toda esta dificultad de asumir estos cambios, está mi dificultad de asumir cosas en mi vida. Y ni siquiera hablo de cosas complicadas como las que he tenido que enfrentar en este momento. Sino al contrario, las cosas buenas.

Tener un trabajo que me gusta, que me permite escribir, que me permite reportear, que me permite codearme con gente que de otra manera no podría. Y aún así, dentro de mi mente no logro sentirme satisfecha con lo que tengo. Siento que en realidad no soy tan buena como todo el mundo cree, porque yo conozco mis defectos y soy demasiado crítica hacia ellos.

Con lo que sucedió con Néstor, ha vuelto a nacer el miedo de no poder encontrar a nadie que me acepte y quiera tan como soy. Pero en realidad la que no se quier e soy yo, y por eso ando aceptando tratos como los que me han dado en las diferentes relaciones. Cosas que no me gustan pero que acepto porque siento que de no ser así, me quedaré sola. Y al final, de todas maneras me quedo sola y además, lastimada.

Tal vez sea una buena idea establecer retos por día. Cosas pequeñas en las que me tendré que concentrar durante 24 horas para construir hábitos positivos, benéficos para mi.

Hoy mi reto será asumir mis lados positivos. Asumir las ventajas de haber logrado hasta ahora casi todo lo que me he propuesto, ser una mujer jóven pero con experiencia y ser una mujer atractiva, inteligente y dulce. Concentrarme en eso hoy, todo el día....

jueves, noviembre 03, 2011

jueves, noviembre 03, 2011
Vivir con miedo, cada instante y al paso de esos instantes, voltear y ver que el miedo no hace más que limitar, más que complicar caminos que son planicies y llanos.
Adentrarse a lo más profundo, incluso a aquello que nunca viví o sentí, siempre implicará un grado de peligrosidad. Entre más adentro, más peligro representa, pero cuando uno ve, siente, reflexiona y se da la media vuelta y sale sin cargar nada más que ilusiones y ganas de abrir puertas nuevas, ese viaje valió la pena.
Y no hay ya necesidad de cruzar mares para que el alma se apacigüe. Se cierran los ojos, se calla la mente, y el alma habla sola y nos lleva a lugares insospechados.
Hasta que un día, despiertas, abres los ojos y ves que lo que refleja el espejo naranja de cuerpo completo es exactamente lo que eres por dentro...

sábado, octubre 29, 2011

sábado, octubre 29, 2011
Solo sueño con tener frente a mi su mirada, tierna, clara, intensa.

Él no lo sabe, pero sus ojos dicen tanto de lo que hay dentro de él...  y yo solo veo amor, un amor grande y tierno, y una ternura infinita que intenta ocultar siempre con su ropa obscura, con sus gorras, con sus lentes y con palabras que pretenden ser puñales sin lograrlo.

Su sonrisa trae tranquilidad, y su olor y sus besos una paz tan grande, que por eso, cuando necesito entender que soy feliz, sólo me recuerdo abrazada en sus brazos, sintiendo su piel desnuda y entonces, ya nada más me importa....

Me daba miedo admitir esto que siento, pero creo que estoy perdidamente enamorada...

París

Estoy aquí, andando en las calles, llenas de hojas cayéndose de los árboles, hojas amarillas, hojas secas, hojas rojas. Las veo caer y sé que yo no tengo ya un lugar aquí, de este lado del mundo.

En Londres, aprendí muchas cosas de mi. La importancia de la perseverancia, lo absurdo de la vida, la existencia de los sueños cumplidos, los resultados de la tenacidad y disciplina, la amistad verdadera, el amor superficial, la felicidad plena, la contradicción de la felicidad, el entendimiento de que las puertas a veces abren pero que esas mismas, inesperadamente, se pueden cerrar. Y el destino, la sutil pero marcada importancia del destino.

Nunca he añorado el pasado, no volvería a repetirlo aunque existiera la posibilidad. Sé ahora, que volver a Londres y esperar vivir y sentir lo mismo, sería una quimera temporal, pues ni yo soy la misma.

En este momento mi lugar está en México y lo sabía desde que decidí dejar Londres. Londres es parte de mí, esos 4 años son parte de mi historia y mi memoria y mi forma de ver la vida a esta edad, pero en el presente sólo puedo portar las enseñanzas, tirar los malos ratos después de aprender de ellos, y seguir.

Las circunstancias son tan cambiantes, la vida misma es tan dinámica que, añorar el pasado resulta reconfortante, pero hacerlo por demasiado tiempo es una pérdida de tiempo.

Tenía razón en el sentido de que volver acabaría con la idealización. Me cayeron tantos veintes mientras miraba París y le traslapaba encima a Londres. No hay ya lugar para mi ahí, no por el momento, y no sé si algún día volveré a tenerlo.

Volví a México a hacer periodismo, a hacer periodismo serio, que contribuya a una apertura real de información, a aportar a una sociedad herida, desilusionada, cansada. Volví para triunfar, no a desperdiciar oportunidades, volví para luchar, para gritar, si es necesario, que la vida vale la pena sea donde sea. Que los humanos, seamos de donde seamos, merecemos tener opciones para poder tener paz y tranquilidad y honestidad y abundancia. Que no sean otros los que decidan nuestro destino como pueblo, como habitantes, como personas.

Eso es lo que siempre me ha motivado y tal vez, el buen acogimiento de mis amigos verdaderos y el anonimato y la vida en un  sitio nuevo me hizo olvidar que mi paso por Londres, nunca estuvo para que se prolongara eternamente. Yo estuve el tiempo necesario, el justo, y la vida cerró esa puerta y me abrió inmediatamente otra por la que entré convencida de que ese era el camino. Hoy, sigo estando convencida de que lo es, que es un nuevo reto por el que vale la pena luchar, que de ese lado del mundo también merecemos lo mejor que se pueda desear.

Un año y casi cuatro meses después, tengo la certeza de que mi decisión fue la correcta. Estoy en mi momento, en mi lugar y hay que calentar motores, porque ya me pasé mucho tiempo sentada, haciendo únicamente lo que se espera de mí, pero nunca más que eso, y así nunca he sido yo. Yo decido mi destino, yo decido el rumbo y mi felicidad. No importa si tardé años en entenderlo, he recuperado a la Hanako que soy, la luchona, la fuerte y no la dejaré ir nunca más....

lunes, octubre 24, 2011

lunes, octubre 24, 2011
He percibido que desaparezco poco a poco, la Hana que se había logrado perfilar como única, con sus gustos, son sus lugares favoritos, con sus actividades predilectas, se está disolviendo, si no es que ya desapareció por completo...

Ya no hago tanto ejercicio, en Colombia no pude disfrutar el viaje por los correos celosos que recibía de él y ahora en Francia, tampoco he logrado relajarme del todo, y ahora ya no por él, sino por mí misma, por mi miedo a perderlo todo por mi ausencia...

Vivo con un miedo permanente, de perderlo, de volver a fracasar y aunque sé racionalmente que lo que tengo que hacer es vivir mi vida y amarme yo a mí, me ha costado demasiado trabajo ser independiente y dejar de estar pendiente de él todo el tiempo.

Me di cuenta que borró un comentario de Facebook y he estado inquieta todo el día, pensando que tal vez me quiere ocultar con sus contactos, que no quiere que le ponga frases cariñosas porque quiere dejar las puertas abiertas a otras relaciones... Esto, a pesar de que yo vi fotos de él con su ex, donde ponía sin tapujos que "la amaba como a nada en la vida"... y siento celos y me pongo a pensar que ella, su ex, fue suertuda de que él de decía esas cosas en público y lo ventilaba a los cuatro vientos.

Lo más triste es que me doy cuenta de que estoy de nuevo en un punto en el que estoy comenzando a hacer de esta relación algo dependiente y enfermizo, porque yo me estoy desdibujando, y lo peor de todo es que Néstor lo percibe e intenta que no sea así, pero cuando me dice que necesita estar solo, o me sugiere que yo esté sola, lo tomo como una amenaza de una separación definitiva.

La idea de que las cosas vayan mal a penas unos meses después de iniciar la relación me angustia, pues sé que eso conlleva la posibilidad de que termine y no es algo que yo desee.

Me pongo a pensar en qué momento fue que volví a este patrón de dependencia tan enfermo y tan obsesivo... Me pongo a pensar en las cosas que yo digo y pido y lo peor de todo es que no me parecen maduras, coherentes y aún así las hago.

Hasta hace unos minutos estaba intentando bajar Skype para llamarlo y reclamarle que me haya borrado mis comentarios en su muro de Facebook, pero lo pensé bien y cancelé el download. En la mañana le sugerí que si un comentario que él puso en su muro era sobre otra mujer... Se molestó.

Lo escribo y yo misma me doy cuenta que es una actitud molesta y que va totalmente en contra de lo que yo predico ser: independiente, madura, inteligente...

Sé que es inseguridad y la justifico culpando a David, pero lo cierto es que yo he sido así casi casi que desde siempre.

Pensé que ya había recuperado mi autoestima al estar sola por unos meses y que eso ayudaría a tener una relación sana, pero mi dependencia se disparó cuando estando en Colombia me llegaban correos de él diciendo que ya no nos viéramos. En lugar de ignorar sus ataques de celos, me enganché en esta inseguridad que parece no tener fin. No puedo dejar de ver la blackberry y aún estando en París, no dejo de chatear con él....

Tal vez debiera apagarla mañana... y descansar realmente no de él, sino de mis miedos que despiertan al pensar en él y que me tienen en una constante ansiedad y angustia y ganas de saber todo y controlar todo. Pienso que si lo suelto se va a ir...y me da pavor...

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

¿Qué debo de hacer para perder este miedo a ser abandonada?

Por otro lado, este viaje me ha servido de alguna manera para darme cuenta que lo de Londres es una idealización absurda. Sí me encanta la ciudad y sí extraño cómo era yo ahí, pero no por pisar suelo europeo, como lo he experimentado, mis miedos desaparecieron. Ahí siguen...

Mi psicóloga tiene razón... Mi añoranza por Londres o algún otro país europeo, es sólo una cortina de humo para ocultar mis ganas de huir y el pensar que el problema son los lugares y la gente, y no yo, no mi interior. Al pensar eso, dejo de hacerme responsable de mi felicidad, porque es responsabilidad de lugar y de la gente, no mía....

Así escribiendo, pienso que la única manera de ponerle fin a este sufrimiento, es soltar los miedos, soltar las inseguridades, decidir que sea fea o bella, sea flaca o gorda, sea inteligente o tonta, sea soltera o con pareja, la felicidad depende únicamente de mi y de nadie más.

Buenas noches, desde Estrasburgo

sábado, octubre 08, 2011

Lluvia

sábado, octubre 08, 2011
Este sonido del agua que golpea al suelo, al concreto, al cemento, a las piedras y a las hojas, despierta con su insistencia mi recuerdo del caminar por Lisboa.

Esa lluvia tenue que al llegar a Belem, se convirtió en aguacero que escurría por la punta de mis cabellos y que acabó de pronto con esa paz que sentía en sus tierras, hasta que ella sola el sosiego me devolvió.

Las gotas que no dejan de caer en esta noche muda, me recuerdan ese amanecer del 27 de diciembre del 2008. Uno de los mejores de mi vida, con amores, amistades, Lisboas por recorrer y Barcelonas por conocer y rincones londinenses que almacenan memorias insustituibles que al pasar me embriagan el alma.

Cuando no estás, pienso en esos otros amores. En Londres y Camden y Primerose Hill. En Lisboa y las caminatas interminables con botas altas, los laberintos de Alfama con su ropa tendida de un balcón a otro y el fado con vinho verde. Y Barcelona y Gaudí y la calidez de los catalanes que he conocido. Y me refugio en ellos para sentir sosiego y reconfortarme en la soledad de esta habitación en la que la luna no se asoma y que la lluvia sólo suena pero no alcanza siquiera a empañar los cristales. Esa soy yo, y cuando no puedo estar a tu lado, abrazada a tu piel y respirando tu perfume casi imperceptible, decido regresar a esos momentos de dicha que me hacen recordar que la felicidad es posible aún sin tu presencia.


martes, septiembre 27, 2011

martes, septiembre 27, 2011
La vida me ha enseñado que nada es lo que parece. Que esos ojos inocentes sólo eran el prefacio de una malicia oculta detrás de las gafas que lo hacían parecer inofensivo.




viernes, septiembre 16, 2011

viernes, septiembre 16, 2011
And I am alone in my room again, thinking of him, feeling vulnerable, cold, lonely and sad.
This was the price I knew I had to pay.
Love is supposed to be easy, but I guess I am too complicated myself...

martes, septiembre 13, 2011

martes, septiembre 13, 2011
Si las circunstancias de la vida me obligaran a dejar el periodismo, me dedicaría a leer a Pessoa y a Woolf y a estudiar sus melancolías irreparables.

miércoles, septiembre 07, 2011

miércoles, septiembre 07, 2011
Me gustaría, con toda mi alma, ser encantadora y tierna siempre.
Una mujer íntegra que se pueda enfrentar a sus propios demonios sin lágrimas en público y sin necesidad de un abrazo o un beso o un te quiero o un te amo.
Pero en días como hoy, esa mujer que quiero ser está más lejana que nunca ...
Me hundo en mis propias penas y lágrimas provocadas por sentimientos inexplicables e indescifrables.
Y al mismo tiempo comienzo a sentir un temor profundo por perderme y luego perder lo que he construido como con granos de arena.
En días como hoy, me doy cuenta que soy tan débil como cualquiera...

viernes, agosto 19, 2011

viernes, agosto 19, 2011
Recordar que yo, sigo siendo yo, con él o sin él.
Que soy capaz de disfrutar las calles crepusculares, aunque vaya sola.
Que yo y mi felicidad no tienen más espacio que para la gente feliz y generosa y realmente buena.
Que yo soy yo arriba o abajo, que mi posición no me hace mejor o peor persona.
Que yo, y solamente yo, sé quién soy, donde estoy parada y cómo es que llegué ahí.
Tener claro eso siempre. Tener claro que los cantos de las sirenas son traicioneros y que sólo lo real, prevalece.

miércoles, agosto 17, 2011

miércoles, agosto 17, 2011
Estoy destrozada.

No me explico por qué tuve que llegar a esta situación, de tener que estar en medio de un caos, de una angustia constante, de tener que enemistarme con el mundo para poder estar con alguien que quiero....

No me parece lógico.

Pero la vida nunca es lógica, es como es. Y dicen por ahí que para algo pasan las cosas.

Tal vez era hora de hacer una limpieza en mi vida.

domingo, agosto 14, 2011

domingo, agosto 14, 2011
Algo me dijo que ese paraguas roto me traería suerte, o por lo menos, algo de tranquilidad, serenidad.
Tal vez sólo se lo atribuí yo a esa sombrilla que me invocaba a un ave malherida, que no podía volar por su ala rota.

Por primera vez en años, disfruté una caminata. El clima, el silencio, las calles y la arquitectura de la colonia Roma me produjeron paz también.


domingo, agosto 07, 2011

El miedo

domingo, agosto 07, 2011
El miedo que paraliza, que vuelve a herir porque revive el dolor y encoge el alma.
Llena de miedo es como me he descubierto ahora que he intentado establecer una relación de pareja más estable con un chico que me ha encariñado y de ahí ha levado mi cariño a algo más parecido al enamoramiento.

Pero el miedo al dolor está ahí todo el tiempo, y el miedo al engaño y el miedo al abandono y a esa soledad que se siente sin estar sola.

Quisiera tener el valor de dejar todo eso, dejar de cargarlo, para poder empezar limpia, de cero, sin esa inquietud interna que me dice, estate alerta, no te sueltes...

Aunque poco a poco sus ojos me convenzan de que vida hay una, y que nada nunca será igual y nadie es idéntico y que por eso, debo de darme a mí misma una oportunidad de ser feliz....

miércoles, junio 29, 2011

miércoles, junio 29, 2011
Sueño con tierras catalanas, ojos catalanes color aceituna, pieles color olivo.
Sueño con olores y voces y tierras y sensaciones y acentos británicos, ojos claros, pieles blancas casi transparentes, amables, seguras, tranquilas, tiernas.
Sueño y sueño y sueño

Y tú que dices conocerme tan bien, conoces tan poco, tan poco de mi.

domingo, junio 26, 2011

domingo, junio 26, 2011
Me arden los labios. Los labios rojos, y que aún sienten tus labios sobre los míos, y que son la prueba viva de que sí te besé, una, otra y otra vez... Y mi boca sigue sintiendo tu aliento en mi aliento, tu lengua acariciándome
Aunque no recuerdes ya, nada de eso....

domingo, junio 19, 2011

Fin de semana de junio

domingo, junio 19, 2011
Han pasado menos de diez minutos después de las 10 de la noche. Estoy sola en un departamento viejo en la Colonia Roma Norte, cerca del centro de la Ciudad de México. Mis ojos lucen rojos porque hasta hace unos minutos estaba llorando de rabia, tras una discusión con mi editora de canal. En el estéreo suena Alejandro Sanz ..."la mitad del mapa jamás estuvo en tus manos"... Lo del enojo ya se ha hecho una costumbre, cada vez que mi editora decide que al cuarto para las cinco modifique los textos. Sin embargo, cada vez me cuesta más trabajo controlar mis ataques de ira, porque acumulo más y más antes de explotar. El tiempo acumulado es proporcional a la magnitud de la frustración. Si el dicho japonés que dice que "Como terminan las cosas es como se pueden evaluar", hoy no fue un buen día. Había empezado muy bien, despertando tarde, yendo a correr 5 km, visitando a la familia. Sólo es una confirmación de que la perfección no existe...

Ayer fue similar. Empezó excelentemente bien, si es que el día comienza a las 00:00 de la noche. Una visita no planeada e inesperada de un chico al que veía de reojo en la redacción, al que comenzaba a considerar atractivo, cambió totalmente a la noche en la que aún con alcohol de por medio, no había logrado sentirme más cercana a otro chico al que cada vez le tengo más cariño. Vino y charlamos de las 4 de la madrugada a las 9 de la mañana, intercalando minutos de quedarnos dormidos, cada uno en los sillones que quedan de frente uno del otro. Fue un buen día que había empezado bien. Pero por la noche, el chico que me visitó decidió entrar al chat tomado, y comenzar a hacerme propuestas a través del chat mismo. Le comenté que no me parecía el medio adecuado para decidir si comenzar o no una relación y se molestó, se desconectó y no volví a escuchar de él.. El día que había comenzado tan bien, terminó con confusión y una sensación de haber sido inculpada en algo por pedir respeto a las formas.

El vecindario está en silencio. Ahora suena Mariah Carey, y Goyo, el perro de Marcela (mi compañera de piso) se ha ido a echar a la cama que tiene un cobertor verde con color vino.

Pienso en el vestido que tengo que ir a dejar mañana a la tintorería para la boda de un amigo a la que iré el sábado. Ese amigo, también es un caso especial por contar. Desde hace algunas semanas, se ha dedicado a piropearme incesantemente, como si estuviera aprovechando sus últimos días como hombre soltero. Aunque esos piropos son sólo eso, palabras lindas que me sacan sonrisas, pero sin que se traduzcan en actos. Ni siquiera me toca, no ha habido intento de besos, no ha tocado mi mano. Sólo palabras que levantan el ánimo y que al principio, confundían el alma.

He pensado que vivir en Londres y haber pasado por diferentes situaciones emocionales me ha ayudado a definir qué es lo que me gustaría vivir emocionalmente y eso me ha ayudado a sobrellevar situaciones como las de hoy o ayer.

No puedo negar que a una semana de cumplir un año en México, la idea de volver a Londres sigue rondando mi imaginario onírico. Sueño con que un día de verano soleado, abriré los ojos y estaré justo ahí, en la cima de Primerose Hill y sentiré esa paz de saberme cumpliendo mi sueño, de estar viviendo donde siempre quise, y ahora, sin la mínima necesidad de salir de ahí nunca más.

Mientras, suena en el estereo Amy Winehouse, y pienso en Camden y las noches etílicas con Claudio, Denís, Arash...y pienso que mañana hay que trabajar y levantarme temprano y empezar la semana del aniversario de mi llegada, que quiero que sea sólo buena, para que mi mente, mi alma y yo sepamos, que estoy donde tengo que estar,

domingo, junio 12, 2011

Fin de semana

domingo, junio 12, 2011
Domingo 12 de junio del 2010

Esperé demasiado para comprar Gatopardo de este mes, que no la pude encontrar disponible en el estante de la tienda por la que siempre paso únicamente para eso, para comprar la revista. (Siempre pasa que cuando yo digo que haré algo, la vida me pone trampas para demostrarme que aquí, la que manda es ella.)

Los cuatro pasos del guerrero:
1) Miedo: cuando uno sabe a qué le tiene miedo, lo puede controlar
2) Claridad: una vez teniendo claro a qué le tenemos miedo, tenemos la claridad para llegar a donde sea y hacer lo que sea que queramos
3) Poder: Así es como adquirimos poder
4) Tiempo: pero al final nos queda un último obstáculo, el tiempo que siempre trabaja en nuestra contra.

Han sido días de no escribir. No escribir nada que sea personal. Ningún correo para los amigos, más que para planear posibles viajes. Pero conmigo llevo varios meses sin hablar de manera escrita.
Ha habido días difíciles y llenos de confusión. Eso, confusión. De no saber qué camino andar, de no andar sin rumbo fijo. Pienso que desde que llegué de Londres, hace casi un año, comencé a andar un camino que parecía ser el adecuado, pero nunca me puse ya realmente a pensar si así era o no.
No tengo claro qué quiero del futuro ni si él quiere algo de mi y de mi vida.
Mi cuerpo ha cambiado. Se ha vuelto más delgado, más reseco, y duele más seguido.

Pero...¿qué quiero yo de la vida?
Me la he pasado buscando un estado permanente de felicidad, como de pronto me imagino que era mi vida en Londres, aunque en realidad, también había muchos momentos de tristeza. Tantos que recuerdo que en un punto, estaba desesperada por dejar Londres e irme a vivir a Madrid o Barcelona. Tengo la costumbre de creer que vivir en otra ciudad, otro sitio, ayuda a la felicidad. Pero en realidad, lo que ayuda a la felicidad soy yo misma, y aún sabiéndolo siempre se me olvida.

La felicidad no viene nunca de algo externo. Viene de una misma, de mi misma, de saber disfrutar de lo que existe en cada momento, en cada instante.

lunes, junio 06, 2011

lunes, junio 06, 2011
Tantas coincidencias, tantas estúpidas y dolorosas coincidencias...
El sol en mi piel estaba así de frío ese día y así de blanco sobre las aceras. Se reflejaba casi igual sobre las hojas que comenzaban a volverse amarillas para pronto caer al suelo que las integraría poco a poco al paisaje otoñal.
La misma música, la misma sensación, esa estúpida sensación de que, por fin, la búsqueda había terminado.
Y nada terminó. Todo fue el inicio de un laberinto del cuál no he logrado salir, sigo ahí, atrapada.

lunes, abril 25, 2011

10 meses

lunes, abril 25, 2011
Hace meses que dejé mi costumbre de mirar el clima londinense. Además de que es poco acertado, ya no vivo ahí. Han pasado 10 meses desde que empaqué todo, bajé las escaleras con tres maletas (una de ellas cargada por Zoi), me subí a un cab manejado por un británico - indio y abordé el avión para acabar donde estoy ahora.

Han sido 300 días que se han pasado pronto e imperceptiblemente pero lento y tortuosamente. Al inicio soñaba con que algo me daría la oportunidad de volver a ese Londres que dejé en uno de los veranos más espectaculares que había visto en los últimos cuatro años. Ahora, ya sólo invento en mi mente que regresaré un septiembre, de vacaciones. Aunque también sigo soñando que un día tomaré ese mismo vuelo que abordé un 25 de junio, pero de vuelta y no volveré jamás a esta ciudad paranóica.

En el camino he dejado a algunos amigos, algunos parques y mi lugar favorito. El único en el que realmente me he logrado sentir en paz y al que corría cuando la tristeza o la impotencia o la frustración me acosaban.

Hoy intento encontrar rincones nuevos que descubrir, pero mi capacidad de asombro, de pasión, de constancia ardiente, al parecer, se han quedado en suelos londinenses.

En estos 300 días, he intentado olvidarme que en unos 65, ya habré cumplido un año buscando un hueco en el que me sienta segura, feliz, ilusionada, iluminada, pero no ha sido una labor sencilla.

La soledad que aprendí en Londres y que me tenía escribiendo, estudiando y viajando sin compañía, se ha vuelto acá en un refugio que me tiene pasmada sin capacidad de moverme, sin energías, con ganas de que pase el tiempo y que de pronto exista un pretexto, un motivo y el sentido para volver a salir de esta ciudad que me asfixia.

Hoy ya no sueño con Primerose Hill, o las calles de Camden o con mis amigos a los que tanto me dolió sacar de mi imaginario diario.

Me doy cuenta de que algo está germinando dentro de mí y que tal vez ese algo pueda ser llamado esperanza, alegría, libertad, pero lo cierto es que no estoy segura. Podría ser únicamente una quimera y ser sólo un reflejo inverso de lo que en realidad se esconde en mi alma.

O esa maldita manía de intentar ser optimista para poder atraer cosas positivas.

No he amado ni he sido amada desde que llegué. Han sido 300 días en los que me he mantenido conmigo misma, con esa que cree en Londres y que se resiste a soltar recuerdos y con esa que no está segura de dejar entrar a alguien sin que entienda plenamente mi luto, mi soledad impuesta, mis ganas de pronto despertar y estar cubierta del edredón rojo en una cama matrimonial junto a una ventana con vista a la ruidosa Camden Road.

A veces, también me aburro de mí. Me desespera no poder superar de una vez por todas una vida que duró únicamente cuatro años y no más. Me gustaría mandar todo a la chingada, tirar esos lindos recuerdos por la borda y como hace casi cinco años, decidir empezar desde cero. A mi melancolía la comencé a ignorar hace como 100 días. Hago un esfuerzo enorme por disfrutar esta ciudad y verle el lado color de rosa y atenuar un poco ese rechazo que sigue en nivel de odio.

Sugerencias ha habido varias. Que me enamore (terrible consejo...), que me salga a caminar por la ciudad y la redescubra, que practique nuevas actividades en las que pueda conocer a gente interesante... Todo eso ya lo hice en Londres y no me apetece empalmar experiencias en mi alma y darme cuenta que falta algo....mucho.

Y así continúan los días y mañana ya serán 301 y me dan ganas de romper en llanto porque son días que no me han calado, que no han logrado sacudirme nada absolutamente nada. Me he vuelto apática, aburrida, insegura y antisocial. Y ahora resulta que extraño el sol londinense y hasta el invierno.

Así han pasado 300 días, deseando, pero no profundamente, adaptarme de nuevo a esta ciudad y ser capaz de sentir la felicidad hasta en mis poros.

sábado, abril 23, 2011

Carta desde México

sábado, abril 23, 2011
Querido Londres:

Acá el sol nunca deja de salir y las horas son cálidas hasta bien entrada la madrugada.
A pesar de esto, el sol no cambia ya los ánimos de las personas ni dibuja sonrisas. El sol
es tan sólo una parte de lo cotidiano, del ruido, de los empujones, de los olores.

Extraño los silencios invernales que se interrumpían por los zumbidos de la calefacción que se apagaba por las noches.

Me he sentido fuera de sitio. Me cuesta sentir empatía con casi todos, a veces hasta con los de mi propia sangre.

En las mañanas, cuando los ruidos empiezan temprano al lado de la ventana, es cuando más me pregunto qué fue lo que realmente me ha mantenido relativamente tranquila y menos deprimida de lo que solía estar en esas noches largas dentro de ti.

Tengo una ira guardada, Londres. La tengo muy en el fondo de mi alma, y cuando no logro distraerla y sacarla de mi mente y de mis entrañas, comienzo a odiar todo lo que me rodea. Odio, incluso, el sol que con tanto anhelo esperaba desde mis ventanas.

Tengo ganas de salir corriendo y gritarle a esta maldita ciudad que la odio, que no hay un solo rincón al que pueda ir para sentir paz. No tengo una colina de la cuál pueda ver la ciudad y sentirme aliviada al darme cuenta que soy sólo una pequeña parte de la vida dentro de ella.

Aquí soy parte del caos, del ruido, del rencor, del hacer como si no pasara nada...

Soy ajena a todos y a todo. Soy extranjera en mi propia tierra, en la que me vio nacer y crecer dentro de un par de culturas.

Y sin embargo, mi mente y mi ser y mi intuición me dice que aún es temprano para salir corriendo y para dejar truncado este regreso.

lunes, marzo 07, 2011

lunes, marzo 07, 2011
El amor existe. ¿Donde y cómo lo encontraré?
Disfruté más el camino que la meta. Perdía la noción del paso de las horas, no pensaba ni en limitaciones físicas ni emocionales. Estaba caminando hacia mi sueño, hacia una realidad que me traería felicidad infinita.

Andar un camino sin meta, pero con la ilusión de que se alcanzará la cima podría ser el secreto de mi felicidad.

lunes, febrero 07, 2011

lunes, febrero 07, 2011
Se vale llorar para calmar el alma desasosegada...

Nowhere me

El regreso ha tardado más de lo esperado y ha sido mucho más tortuoso de lo soñado. Azoté puertas al llegar y abrí ventanas estruendosamente por el sol que había vuelto a salir (por un instante nada más…). No logré evitar los moretones por los golpes contra la fría y ajena realidad y esas ganas de dejar todo y correr a ningún lado y a todos al mismo tiempo lanzado lejos promesas y bienvenidas.

Casi 1,500 días bastaron para olvidar mis orígenes, o lo que quisieron hacerme creer sobre donde nacemos y dónde y cómo queremos morir. Los interminables inviernos nos ayudan a descubrir la posibilidad de caminar sin necesidad de sonrisas falsas, los “estoy bien” fingidos, los “poco a poco” forzados.

Caminos rocosos y empinados pero con palmadas en la espalda que se lleva el amanecer y una soledad tan profunda que no quisiéramos nunca cerrar puertas, aunque el viento amenace con llevarse los recuerdos de instantes felices, auténticamente felices.

No hay espaldas cálidas, no hay sonrisas auténticas, no hay ataduras y aún así, me inmovilizo y trato de convencerme de que todo estará mejor al amanecer, aunque en el fondo nada nos dé la certeza siquiera de un mañana.

Y tu sonrisa se borró entre las lágrimas que nublan la visión y tus palabras se las llevaron el tiempo antes que el viento y sólo quedó aquel brazalete que me regalaste sorpresivamente una mañana de octubre antes de iniciar el viaje de verdad. (Y no puedo sostener tu mirada retadora, seductora y desvío mis ojos al vacío después de sentirme débil…)

Y esos instantes al lado del mar se fueron con las olas y el tacto de tu brazo contra el mío duró unos segundos para convertirse en eternidad.

Así han pasado ya más de 200 días…menos de un tercio de mi felicidad.

sábado, febrero 05, 2011

La vida que nos cambia

sábado, febrero 05, 2011
Me he vuelto intolerante ante ciertos tipos de personas. Sobre todo a los hombres que intentan ser sobreprotectores, machistas que esconden sus defectos tras una supuesta caballerosidad.

No pueden creer que existan mujeres como yo, a las que no hace falta abrirles la puerta, o jalarles la silla, o dejarlas pasar antes, porque no significa nada, porque es una caballerosidad aprendida de memoria que me parece acartonada y falsa.

Así que este es uno de los legados que me dejó Londres. Viviendo en México, tendré que aprender a vivir con esta nueva parte de mí.

sábado, enero 15, 2011

Can't stop missing...

sábado, enero 15, 2011
Noches como hoy, en la que estoy sola y que la música tristona de Madredeus invade mis oídos y el resto de mis sentidos, me pregunto qué hago aquí.

Extraño irremediablemente las calles de Londres, de noche, de día, en verano, en invierno, en primavera, en otoño y me duele el alma como si hubiera dejado Londres apenas ayer...

Y me duele demasiado pensar que estoy tan lejos de mi ciudad favorita, tan amada, tan inolvidable, tan encantadora, tan mía...

Yo pertenezco a Londres y sus bullicios y a sus calles en las que se camina por la izquierda y sin paraguas aunque esté lloviendo...
 
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