martes, diciembre 22, 2009

Noche blanca

martes, diciembre 22, 2009
Camino con cautela, poniendo más presión de la normal sobre los talones para no resbalar y no lastimar mi pierna izquierda que lleva ya dos semanas con un dolorcito que me pica al dar cada paso. He cambiado mis tenis rojos, marca Converse, por unos zapatos que compré hace unos 5 meses, antes de irme de viaje a la selva de Chiapas con Denís y Arash. No ando por la selva, pero son impermeables y los encuentro más adecuados para caminar sobre nieve y hielo.

He perdido la vergüenza de salir con un gorro sobre la cabeza. Mi cráneo ha de tener una forma poco común, ya que hasta ahora no he encontrado ni uno que se me acomode bien. Inevitablemente, siempre se hace una especie de bulto o "burbuja de aire" en la punta de mi cabeza. Así que lo debo de acomodar cada vez que me acuerdo jalándolo con mis dos manos por la derecha y por la izquierda para cubrir mis orejas.

La primera nevada cayó la semana pasada y me trajo una sensación de tranquilidad. A diferencia de la lluvia, la nieve no hace que el aire huela a tierra mojada. La nieve huele a frío y en la nuca siento una especie de tensión por el aire que se alcanza a colar. La primera nevada de mi vida fue en Londres y como buena mexicana, me emocionó tanto que me salí a las 6 de la mañana a hacer muñecos de nieve, a sacarme fotos y hacer angelitos sobre el suelo blanco. Ahora ver la nieve caer me genera, al principio, paz. Me quedo observando cómo los copos bajan y caen cual plumas blancas sobre todo lo que encuentran a su paso. Del retraso que se genera en el transporte público me acuerdo una vez que estoy subida y me doy cuenta que he leído más páginas de lo nomal del libro que cargo en mi bolsa de mariposas moradas.

Llevo caminando con pasos pequeños, lentos y firmes ya unos 20 minutos. Mi pierna izquierda resbaló sobre un charco con agua negra: una mezcla de nieve derretida, llantas de auto sucias, polvo acumulado sobre el pavimento y tierra. Alcancé a saltar a tiempo para no mojarme la pierna derecha. La voz de Mariah Carey anula los ruidos de autos, claxons, pasos crujiendo y conversaciones ajenas.

Llego y descubro que el tomate de Zoi que está fuera de la ventana de la cocina murió de frío. Había aguantado tanto... Sobrevivió a orines del gato negro y a lluvias que inundaron la maceta. Pero no a la nieve.
Adentro está Ilaria horneando berenjenas y mezclando crema con champiñones y chícharos. Yo me hago un té negro y me subo a la habitación. Hoy es día de guardarme. Me lo prometí. Hoy voy a soñar que soy feliz.

martes, diciembre 15, 2009

martes, diciembre 15, 2009
Ayuda, en todo caso, mantener una distancia.
Una distancia física y emocional.
No pensar y no sentir y no ver y no oír...
Y evitar verte hasta en sueños. Ni siquiera asomarme a ver tu retrato o releer cartas escritas a mano por tí, desde tierras lejanas, exóticas y desconocidas.
Ver la luna pensando sólo en ella, o en cómo comerla a cucharadas, pero nada más.
Y vivir un rato en un mundo pretendiendo que no existes en él....

domingo, diciembre 06, 2009

domingo, diciembre 06, 2009
Sometimes I wonder how patient we must be to achieve what we want...

Sunday

Por costumbre y por inercia, doy vuelta a la izquierda. Pero al dar el primer paso, recuerdo que hoy caminaré sobre Tollington Park, no sobre Hornsey Road. Hoy es uno de esos días soleados y cálidos que se colaron entre frío y frío en pleno diciembre. No hace calor, pero pienso que pude haber salido sin la chamarra gruesa y negra que es parte de mi look desde que la temperatura bajó a menos de 15 grados. Tal vez ni siquiera necesito la bufanda. El olor de Euphoria de CK me recuerda mis domingos como estudiante. Me hace sentir de nuevo esa culpa por no estar estudiando y estar caminando por la calle. Puedo revivir esa sensación como si aún debiera estar repasando fórmulas en ese cuarto de 3 x 3 en Camden.

Mientras camino y admiro las puertas de colores de las casas que están formadas sobre esta calle, me atormenta darme cuenta que aún no tengo una historia que contar para mi trabajo final. Me he quitado la pinza negra con la que me recojo el cabello, pero me arrepiento unos segundos después, porque sopla fuerte el viento y los cabellos se me pegan a los labios con brillo color vino y sabor a toronja. Saco la mano de mi bolsa derecha y me hago una cola de caballo que sostengo con mis dedos. Aún no me decido a volver a abrocharme.

Me cruzo con el café que me contó Zoi, el Front Room Café. Un par de veces, he querido salir de casa para venirme a leer a este café que por fuera parece pub por sus bancas de madera. Hoy está lleno y no me atrevo a entrar. Además, sólo salí a comprar los periódicos con la esperanza de que me den un poco de luz sobre lo que podría escribir esta semana.

En mi bolso con flores y mariposas moradas adornado con pequeñas piezas de chakira color plata, llevo una lista que incluye también papel de baño, servilletas y queso feta. Antes de entrar al Tesco, me cruzo con una tienda que tiene una veintena de árboles de navidad naturales de todos los tamaños. Este año no me he sentido nada navideña. Nada en mi casa está adornado con motivos decembrinos y ni siquiera pienso celebrar una costumbre que desde que me dijeron que Santa no existía, dejó de tener valor para mí y para mi familia.

Tomo The Guardian, The Independent, un paquete de nueve rollos de papel, un fajo de servilletas blancas y un queso feta griego marca Tesco. Los pago y los meto en mi bolso y camino de vuelta.

Hoy dedicaré mi día a leer. Leer periódicos, leer el material del taller de periodismo narrativo, leer, leer y leer. Leer me ayuda a no pensar en cosas que no tienen salida ni solución a corto plazo. Es la mejor manera de hacer que el tiempo pase los domingos. Posiblemente así la pasaré en navidad y año nuevo. Leyendo y escuchando por enésima vez las mismas canciones.

sábado, diciembre 05, 2009

De esas pequeñas enseñanzas que te da la vida

sábado, diciembre 05, 2009
Sentada frente a la pantalla de ésta computadora, levanto la cabeza para observar el color de las nubes que taparon el poco sol con el que había comenzado el día. Deseo que no sean grises, que se queden blancas, para así poder salir con la certeza de que no lloverá.

Me levanto de la silla roja con forro rojo aterciopelado y comienzo a prepararme. ¿Qué es lo que uno lleva cuando va en busca de una historia? ¿Un cuaderno de apuntes? ¿Un par de plumas? ¿Un amuleto de la buena suerte? Todo lo lanzo dentro de la bolsa de mano y salgo corriendo a la parada del 91. No hay prisa, pero de la nubes blancas están cayendo gotas gruesas de agua. Me cruzo con el 91 que va a Aldwych mientras camino hacia la parada. Espero unos 7 minutos más al siguiente autobús. Hoy también selecciono a Mayra Andrade y la canción que cantan los pesacadores en Cabo Verde como melodía de acompañamiento para mi espera.

Llega el bus y tras pasar la Oyster por el lector junto al conductor, me apresuro a subirme al segundo piso mientras agarro el pasamanos amarrillo. Entre más al frente me siente mejor. Así puedo ver las calles desde arriba y desde adelante, como si yo fuera conduciendo.

Me bajo en Caledonian Road y me meto a la misma estación de metro que todas las mañanas, pero hoy me bajaré unas 10 paradas antes: en Picadilly Circus. Ahí me paso a la Bakerloo Line - la línea café - y me voy hasta el final de la ruta, a Elephant and Castle. Voy en busca de algo que me de pistas para una historia que pueda escribir para mi trabajo final del taller de periodismo narrativo y que a la vez me pueda ayudar a empezar a abrirme puertas y publicar. Salgo y de inmediato se eleva ante mí una columna con un elefante rojo con una torre de un castillo sobre su lomo.

El barrio no parece muy latino hasta que me meto al centro comercial. Ahí me topo con un restaurante de comida colombiana. Tomo ejemplares de los periódicos para latinos que se distribuyen gratuitamente. Comienzo a rondar por los pasillos buscando algo y me detiene Ángel, un ecuatoriano como de 65 años y me hace la plática. Me dice que si lo acompaño a tomarse un café. En un día normal, me pasaría de largo y rechazaría la oferta, pero hoy, estoy buscando historias, así que accedo.

La piel de su mano izquierda está arrugada y reseca y tiene una estrella tatuada justo entre el dedo gordo y el índice. Trae una chamarra beige y un suéter de rayas amarillas, verdes, cafés, color vino y naranja. Su gorro está hecho del mismo estambre que el suéter.

Me empieza a hablar de su vida. Que es de Guayaquil, que lleva 10 años en Londres, que al principio trabajaba con papeles ajenos. Yo sólo escucho y sonrío. Me pregunta que por qué ando sola.
Me dice que no es bueno estar sola, pero que tampoco es bueno buscar nada. Que cuando buscamos algo, no lo encontraremos. Me hace pensar en mi historia y en lo que vengo a buscar. Cuando su plática se torna un poco más acaramelada, con intenciones de seducir algo imposible, comienzo a insinuar con silencios y miradas perdidas que es hora de irme. Él me pide que apunte su teléfono y me pregunta el mio. Le miento. Le digo que no tengo. Me dice que estará aquí el próximo sábado a la misma hora. Me estará esperando. Yo no le prometo nada. Le doy la mano para despedirme y tarda más de la cuenta en soltarme, así que jalo mi mano derecha y me paro.

Comienzo a andar pensando en que sigo sin ninguna historia. Lo único que aprendo es que cuando uno busca, casi nunca encuentra. Ni amor, ni dinero, ni historias que rompan madres.

Sonrío mientras vuelvo a casa por la misma ruta que vine. Me pongo a pensar en que llevo toda la vida buscando amor, un nuevo sentido a mi vida, amistades nuevas, un mejor trabajo, un mayor sueldo... Voy a dejar de buscar. Por lo menos por hoy. Ya veremos mañana de qué color amanecen las nubes.


martes, diciembre 01, 2009

Anti romanticismo

martes, diciembre 01, 2009
Los libros siempre nos aportan algo nuevo. Ya sea experiencias de tiempos pasados, sensaciones que nunca experimentaremos en carne propia o visiones del mundo totalmente inesperadas. Es lo que me pasó al leer "La educación del estoico" de Fernando Pessoa. Es un libro pequeñísimo y es, supuestamente, un manuscrito que dejó Álvaro Coelho de Athayde, el Barón de Teive antes de quitarse la vida. Como todos los textos de Pessoa, la reflexión tiende dolorosamente a lo pesimista. Pero es también de una desesperanza justificada y con argumentos difíciles de refutar.

Una parte de este texto, o de esta nota pre suicida, habla de los románticos.

"El romántico lo refiere todo a sí mismo y es incapaz de pensar objetivamente. Lo que a él le sucede, tendrá que sucederle a la universalidad de las cosas. Si está triste, el mundo no sólo le parece que está equivocado, sino que está equivocado."

Esta afirmación proviene del siguiente razonamiento:

"La dignidad de la inteligencia está en reconocer que es limitada y que el universo existe fuera de ella. Reconocer, con disgusto o no, que las leyes naturales no se someten a nuestros deseos, que el mundo existe independientemente de nuestra voluntad, que el hecho de estar tristes nada demuestra sobre el estado moral de los astros, ni siquiera de la gente que pasa por delante de nuestras ventanas: en eso está el verdadero uso de la razón y la dignidad racional del alma."

De cierto modo, es una declaración demasiado simplista de la realidad. Descalifica cualquier tipo de pesimismo y también de optimismo. Se olvida también que por más que tratemos de ser objetivos y racionales en nuestra relación con lo cotidiano, nuestra visión estará inevitablemente teñida por nuestras propias experiencias. Algunos sentiremos tristeza al ver un atardecer por recordar algo que fue, o algo que no pudo ser. Claro, eso no lo hace un momento melancólico per se, pero es difícil dejar de experimentar sensaciones y comprender un atardecer como un mero fenómeno natural en el que la posición del planeta tierra cambia con respecto al sol. El mundo se volvería un lugar frío y aburrido si todos viviéramos lo que nos rodea de dicha manera.

Y aún así, la idea me resulta inevitablemente tentadora. Me seduce entender la realidad como algo que existe por sí sola. Que mi visión de ella no la hace mejor o peor. Que ella existirá a pesar de mi presencia en ella. No caer en ese dilema del árbol que cae en el bosque pero que no existe porque nadie lo escuchó.

Mi inteligencia es tan limitada que cambios internos en mi organismo cambian mis sensaciones con respecto a la realidad que me rodea. Unos días podré amanecer con euforia y al día siguiente hundida en una desdicha inexplicable. Mi realidad, la realidad que mi mente me describe y me explica, no tiene nada que ver con la realidad real.

Me fascina la posibilidad de comprender el mundo sin involucrarme en él y sentarme a observar y no sentir. Sentir nos hace más humanos y por ende, imperfectos.

Ese afán por la perfección es el que lleva al Barón de Teive a decidir quitarse la vida.

No propongo que este sea un post de alabanza a la muerte, a quitarse la vida, a dejar de vivir y dejar de sentir. Mas, al ser yo una persona lastimosamente romántica, la idea de poder deshacerme de este "defecto" me parece demasiado tentador.

Hoy observaré el mundo con ojos de alguien ajeno a él. De alguien que ha decidido ver la vida y entenderla de manera racional, sin ningún involucramiento sentimental o emocional. 

sábado, noviembre 28, 2009

sábado, noviembre 28, 2009
I knew it....

viernes, noviembre 27, 2009

Turbulensa

viernes, noviembre 27, 2009
"Madre que procura los caminos bendecidos de las almas que se hicieron a la mar, convierte la pena en amor, y que en tus aguas viajen sólo buenos sentimientos. Tu brisa me revela secretos que harán que se aclare el tiempo y es tu movimiento, tu silencio el que me hablará…"

martes, noviembre 24, 2009

I have a wish

martes, noviembre 24, 2009
Hoy me gustaría que al salir de la oficina, estuviera sobre alguna calle de la Colonia Condesa.
Pienso en sus calles y aparecen recuerdos bellos, de esos que te reconfortan el alma cuando se te abre un hueco. Rememoro lo que ha sucedido en Michoacán, en Pachuca, en Cholula, en Tamaulipas y siempre una sensación de enorme paz me invade. Me huele al Café de la Selva, saboreo ese corte argentino, me sabe a la nieve de guanábana que comía cuando tenía 5 años, vuelvo a repasar esas pláticas como de 3 horas y revivo esa borrachera monumental con tequila de a penas hace unos 4 meses...

Comienzo a recordar y cada vez me voy más y más para atrás. Cuando las memorias tiradas al vacío, por su dolor y por sus consecuencias eran buenas, habían empezado, siempre, en la Condesa.

Mi niñez, mis amores, mis sueños...

Hoy me gustaría simplemente caminar y caminar y sentarme en un café a leer y ver la vida pasar en esas calles.

La Condesa para mí es ese lugar al que quiero regresar. Ese lugar en el que siempre me siento en casa.

lunes, noviembre 23, 2009

It's time to be bold!

lunes, noviembre 23, 2009
Suena más profundo de lo que en realidad es, pero últimamente me la paso preguntándome quién soy y en qué momento me volví una mujer tan llena de miedos y de temores. Cuando me pongo a pensar en cómo era en la prepa y en la universidad, me recuerdo como una persona fuerte y pragmática. Y ahora todo me da miedo. Que si me voy de Londres me voy a arrepentir toda mi vida, que si no regreso a México me voy a quedar con el mismo trabajo mediocre toda la vida, que si me voy a España igual y no consigo trabajo, que si esto que si lo otro, pero todos son miedos, miedos y miedos.

El sábado estaba cenando con un amigo y su manera de ver la vida me recordó mis épocas audaces que dejé en algún lugar entre México y Londres y en algún momento entre 2006 y 2009. Cuando le contaba cuánto trabajo me había costado decirle a mis padres que no me había gustado mi maestría y que posiblemente no estudiaría un doctorado, me lo soltó así a rajatabla: “¡Ay, por Dios! Con todo respeto, porque sabes que yo te respeto, tienes 31 años, no vives con tus padres desde hace 3 años o más, tienes tú vida y nadie te está diciendo qué hacer o que no. Eres totalmente libre de hacer lo que se te dé la gana”. Cuando me dijo eso, así tan de frente, le di un empujón a través de la mesa y le dije que se calmara. Que no tenía ni la mínima idea de lo que era tener unos padres así, tan preparados y una madre tan chingona. Me dijo que no, que seguramente no tenía idea, pero que él también hacía muchas cosas para complacer a su padre, que consideraba como un hombre muy inteligente y que estaba tratando de dejar de hacer eso.

La primera vez que le conté esta anécdota a este mismo amigo, lo hice llorar y me acuerdo que me saqué muchísimo de onda. (Tampoco era para tanto…)Ahora que se lo volví a contar me puso en mi lugar y se lo agradezco enormemente. Es verdad. Es absurdo que a mi edad, estando donde estoy, viviendo en la ciudad en la que vivo, después de haber superado tantas dificultades, y haber logrado tantas cosas, esté más llena de miedos que de metas. Ahora más que nunca puedo hacer lo que se me dé la gana. Viajar sola, meterme a lugares a buscar historias, no hay quién me juzgue porque nadie me conoce.

Es momento de mandar al diablo (o a la chingada…) todos estos miedos infundados por mí misma y que traigo cargando desde hace unos 2 o 3 años. No pasa nada. La vida está para eso, para darnos de madrazos y aprender de ellos. Ya basta de imaginar escenarios futuros catastróficos y quedarme encerrada en mi cuarto, en mi mundo y pensando en qué haré de mi vida temerosamente. Debo recordarme siempre lo que aquel profesor nos dijo en la primaria: “Siempre hay que apuntarle a llegar a lo más alto, así aunque no alcancemos ese punto más alto, habremos llegado bastante lejos y estaremos más cerca de alcanzar lo que soñamos”.

viernes, noviembre 20, 2009

Esa ilusión que crea la distancia...

viernes, noviembre 20, 2009
Al parecer la distancia me ha ayudado a tirar paredes y a poner un filtro tenue sobre mi persona.
Para algunas personas, a lo lejos, parezco perfecta. A lo lejos, los errores no se ven y entre más tiempo pasamos lejos, mejores personas nos volvemos a los ojos de los demás.

A otros, la distancia les ha dado el valor de acercarse y saludar, por más extraño que eso suene.
Me llama la atención cómo personas con las que a duras penas cruzaba palabras, me saludan
familarmente por Facebook. Eso es extrañísimo.

Recientemente me agregó a su lista de amigos, un chico con el que trabajé en la misma redacción, pero que más allá de algunas miradas que cruzábamos, jamás se acercó a saludarme. No sé bien si era timidez o soberbia. En el pasado, la verdad, me parecía muy soberbio. Desde la primera vez que lo ví me pareció un chico interesante, pero sus maneras me mostraban, a lo lejos, a una persona arrogante.

5 años después de que salí de esa redacción me agrega en la lista de amigos y hasta comenta sobre mis posts y me manda abrazos.

Otro ejemplo claro es el caso de un chico con el que estuve sentimentalmente involucrada.
Nos dejamos de ver más de 2 años y en ese inter no hubo ninguna comunicación entre nosotros. Es más, yo hasta creía que le caía mal, porque yo siempre lo saludé con mucho gusto y a él se le notaba que me saludaba bien por mera amabilidad. Al poner en mi status de Facebook que iría a México en junio del 2008, no tardó en proponerme que nos viéramos y en nuestro segundo encuentro hasta me tiró la onda. Aunque las cosas no resultaron tan color de rosa como el inicio de la historia lo prometía, ahora somos "amigos" y hablamos y nos vemos relativametne seguido.

¿Será que en el pasado andaba demasiado distraída e insegura por la vida y no me daba cuenta que estos personajes andaban rondando por ahí? ¿Hay algo en mí persona que hace que las personas teman acercarse mucho a mí? ¿O es real eso de la timidez y alguno nomás no pueden decirte las cosas de frente (ni siquiera un: ¡Hola!)?

martes, noviembre 17, 2009

martes, noviembre 17, 2009
Nothing in this life can be forced. It is time to move on.

domingo, noviembre 01, 2009

Notas de Viaje / Lisboa 1

domingo, noviembre 01, 2009
27/12/2008 


Llegué ayer por la noche a Lisboa. No sé si haya sido porque llegué al día siguiente de navidad a un país donde las tradiciones católicas son importantes, pero sus calles estaban en silencio, casi vacías. Sólo las luces, los adornos y los anuncios espectaculares llenaban la vista de ruidos. Siguiendo las indicaciones de un mapa que imprimí desde internet, me dispuse a jalar mi maleta por sus aceras hechas de pedacitos de piedras de color crema. En medio de ese silencio, el ruido de las ruedas resultaba ser hasta escandaloso. Lo primero que noté, con gusto al inicio, pero con un poco de preocupación después fue la inclinación de las calles lisboetas. Son calles que suben y bajan de manera dramática, que son curvas que de pronto se vuelven angostas y quedaba poco espacio para que alguien más pudiera caminar por la acera junto a mí y mi pequeña maleta marrón.

Se respira una tranquilidad única, pero no es una ciudad muerta. Es una ciudad que te acoge en silencio y que si te dejas perder en sus arterias que no siguen un orden racional, la conoces mejor y te disuelves poco a poco en ella.

Aún no he caminado mucho por sus calles. Hoy me uní a un recorrido en auto que nos llevó a 7 pasajeros y a un conductor (Lisboeta él, llamado Bruno) por Sintra, Belem, el Palacio de Pena, Cascaiç y el punto más al occidente de Europa. En Sintra se refugiaba Lord Byron y toda ella está llena de callecitas angostas con una influencia árabe que se refleja en los azulejos pintados que llenan sus paredes y sus locales. Paramos en dos tiendas que vendían tartas. "Los dulces son parte de nuestra cultura porque al ser los portugueses uno de los primeros en comerciar con los árabes, trajimos el azúcar y empezamos a hacer experimentos con ella", explicaba Bruno, lisboeta de ojos verdes, risueño, conductor y guía. No únicamente los dulces, - que de tanta azúcar pueden empalagar a un paladar poco acostumbrado - sino también en la arquitectura de sus palacios se ve y se nota la influencia árabe. Bruno asegura haber leído recientemente un artículo que aseveraba que el 54% del DNA de los portugueses proviene de los moros.

Tuvimos poca suerte con el clima. La caminata para llegar al Palaço da Pena fue sólo el inicio de un día húmedo y brumoso, raro en estas partes de continente. Es como si Londres no quisiera que lo desplazara cada vez que piso nuevas ciudades que encuentro fascinantes de alguna manera.

Pese a esa humedad que goteaba agua por todas y cada una de las partes expuestas a la intemperie, el Palaço da Pena me mostró una manera diferentes de ver los espacios. Arcos, caminos que llevan a jardines ocultos desde donde se ve bosque y mar, el cargar de decoraciones los techos y las paredes por "el horror al vacío", sillones tallados en madera con un detalle que era hacía difícil encontrar un inicio y un fin. Amarillos, rojos, azules, verdes, rosas. Cúpulas con bebederos, plantas tropicales, motivos para construir palacios como el mero amor al arte o a una bella mujer.
Luego fuimos a las playas de Cascaiç, que son de un azul único. No es el azul turquesa del Caribe, pero tampoco el azul profundo, azul marino de los mares del norte que conozco. Es un azul único, con arena sin rocas, con olas que rompen limpias y salpican sal y espuma al que pasa a su lado. Es como un azul verde pero un poco más azul que verde.

También leí un tablón de piedra pegado a una columna y que anuncia que estamos parados en un punto donde "termina la tierra y empieza el mar", porque es el punto más al occidente de todo Europa. Y seguimos por la costa y llegamos a Belem. Un lugar que fue absorbido por Lisboa pero que antes era un lugar lejano. Belem tiene monumentos como su torre que imponía con su presencia a los navegantes que llegaban al puerto cuando Portugal vivía su época de oro como potencia naval, pero que después se convirtió en prisión y después sólo un recuerdo de esos grandes tiempos. Frente a ella está el monasterio de los Jerónimos que impone por dentro y por fuera. Se le nota la edad en los estilos góticos, en sus detalles de los techos altos, y pese a que sólo se pueden ver de lejos, desde abajo, se nota que el tiempo se ha quedad con algunas partes y se ha comido el cobre que ahora es verde. Belem también es famosa por sus tartas de crema pastelera con canela y azúcar glass por las que los lisboetas se forman 20, 30 minutos, aún en días como hoy que no dejó de llover de 9 a 9.

Aquí la vida pasa tranquila, lenta, de manera parsimoniosa. Se vive el hoy y se disfruta con una sonrisa. Aquí la gente disfruta vivir con calma los pequeños detalles de la vida. Ven el lado positivo dentro de lo inevitablemente melancólico. Es vivir orgullosos y felices de lo que fueron pero que ya no son, y celebran lo que ha sobrevivido a las derrotas y las guerras, como sus vinos, su gastronomía, sus tiempos. Son las sonrisas de los niños y niñas que tienen una paz que transmite.

Portugal y su gente es como ese alguien que te gustaría ser, porque es feliz con lo que tiene, con su cultura, su herencia, pero no impone nada. Sólo disfruta y goza.




jueves, octubre 08, 2009

Creencias

jueves, octubre 08, 2009
A veces pienso que creer en el amor verdadero es como seguir creyendo en Santa Claus o en los Reyes Magos...

miércoles, septiembre 02, 2009

Un miércoles cualquiera...

miércoles, septiembre 02, 2009
23:34 en Londres, 07:34 en Tokyo, 08:34 en Melbourne, 17:35 en la Ciudad de México.


Casi un litro de Coca Cola Light en la sangre para mantenerme despierta.


Unas 20 conversaciones con 5 o 6 amigos por Facebook.


5 programas diferentes en la televisión británica, incluyendo una que otra película empezada a la mitad y terminada a medias.


La lluvia duró menos que yo y las nubes se han ido con la luna.


Influenza AH1N1, ratas entrenadas para detectar minas antipersonales, una larga charla con mi madre sobre dónde será la próxima ciudad en nuestras vidas. Mi madre tratando de convencerme de que evite la Península Ibérica y yo tratando de convencerla de que necesito un poco más de sol y de alegría en mi vida.


Pienso la ruta de regreso a casa, sin saber a qué hora podré por fín emprender la salida. Pienso mientras miro mi cara cada vez más pálida, cómo es que iré a aguantar un concierto de rock mañana por la noche.


Me miro las uñas que necesitan manicure, el cabello que necesita un corte.


Imprimo encuestas y pago las cuentas.


Me acuerdo del sueño de la noche pasada y pienso que ni tiempo de soñar tendré esta noche. No dormida, en todo caso. (Despierta me la paso soñando...)


23:41 en Londres, 07:41 en Tokio, 08:41 en Melbourne, 17:41 en Ciudad de México...

sábado, agosto 22, 2009

Nostalgia

sábado, agosto 22, 2009
Caminar estas calles y toparme con olores que me transportan a mi infancia.
Que el calor del sol sobre mi piel me recuerde al que se asoma del otro lado del atlántico.
Abrir los ojos y ver entre las persianas cielos que parecen más azules de lo que son y de pronto sentirme a unos miles de kilómetros de donde estoy acostada.
Ver el reloj y añadirle simpre 6 horas más para imaginarme qué estarán haciendo los de mi sangre y los de mi alma.
Llegar a mi cuarto y percibir un olor a limón...

sábado, agosto 15, 2009

Estar sola...

sábado, agosto 15, 2009
He ido perdiendo poco a poco el temor a la soledad, al hacer cosas sola, a viajar sola.

De mi primer viaje sola fue testigo Lisboa y no pude haber elegido una mejor ciudad para hacerlo. Con sus cafés, sus calles empinadas y sus rincones ocultos tras casas de tejados rojos y balcones, aprendí a disfrutarme en una ciudad desconocida. Todas las sensaciones, todos los olores, los colores, los sabores y los sonidos fueron míos y sólo a mí misma me contaba lo que sentía y lo que vivía.

Mi primera ida al cine sola fue ya hace un tiempo, después de haber ido a cubrir sola una convención sobre organismos suministradores de agua en Colima, México. Recuerdo que volví temprano del viaje, como a eso de las 7 am, y como debía de presentarme al trabajo por la tarde, decidí que en lugar de dormir iría a la matinee de "El crimen del padre Amaro".

Hoy fui sola a un festival de jazz en Canary Wharf. Llegué cuado ya había iniciado su acto el primer grupo. Un grupo de jazz experimental al que me costó trabajo encontrarle melodía a sus piezas. Me senté en el pasto y me puse a leer un libro sobre la psicología femenina. Después, cuando Lizzy Parks subió al escenario, puse más atención a la música y a su bella voz, y menos a mi libro.

No era yo la única que se había ido a escuchar música sola.

Pensé que vivir en Londres, ser una extranjera y estar por el momento bastante desconectada de los que decían ser mis amigos, me facilita la tarea de pasar desapercibida y sentarme en paz a escuchar buena música y leer un buen libro bajo el sol veraniego de Londres.

El ir sola y sentarme en un concierto, o sentarme en un café a tomar té negro con un pastelillo de Belem y escribir sobre mis reflexiones se facilita cuando me siento invisible.

Debo de confesar que en la adolescencia, mi mayor temor era estar sola en medio de una multitud. Sola en medio de una reunión donde todos se conocieran y yo no conociera a nadie. Vivía con esa pesadilla en la que todos se me quedaban viendo raro por estar sola y sin nadie a quién llegar a saludar afectuosamente.

Afortunadamente, la vida me ha enseñado que el sentirse así depende de uno. En realidad, a la gente le importa poco si vamos solos o acompañados. Lo importante es disfrutar el momento.

Y tanto al volver de Lisboa como al volver del concierto de hoy, me he quedado con una sensación de satisfacción y plenitud que no siempre se ha dado en compañía de terceros.

domingo, agosto 09, 2009

Cambios, cambios, cambios.

domingo, agosto 09, 2009

Nunca había tirado tantas cosas a la basura. Incluso tiré cosas que podrían servir y usarse todavía, pero mi necesidad de renovación, de olvido, de poner un punto y aparte alcanzó tales dimensiones, que me dediqué a lanzar lo que encontraba a mi alrededor en una bolsa negra de plástico.

Rompí fotos, cartas, dibujos, todo. Como bien dijo Jaime, parecía que hubiera roto con un novio de muchos años. De hecho, no había roto y tirado tantas cosas desde que me separé por primera vez de mi ex novio David.

Después de este ejercicio catártico, salí y lancé la bolsa negra en el patio que está delante del flat. Necesitaba tirar todo lo que me recordara esa desafortunada experiencia. Dos años y medio no se deberían de tirar así a la basura, pero lo hice. Y fue una sensación de alivio y de tranquilidad.

Curiosamente fue justo cuando necesitaba desocupar el flat en Camden así que aproveché para tirar junto con los objetos, todos los recuerdos negativos, los sinsabores, las lágrimas, las sensaciones de vació e incluso los momentos en los que me había sentido arrepentida por haber dado demasiado o por no haber dado lo suficiente.

Y así es como me dispongo a iniciar un nuevo periodo de mi vida en Londres. Curioso es pensar que llevo casi 3 años en esta ciudad y una nueva etapa acaba de iniciar.

Un nuevo flat, nuevas compañeras, nuevas ilusiones que me han mantenido ocupada diariamente al volver del trabajo. Tengo también ganas de estrenar gimnasio, de conocer nuevas rutas, nueva gente, nuevos pubs, vivir nuevas experiencias y darle a mi alma y a mi mente nuevos sueños por cumplir.



sábado, julio 25, 2009

Reflexiones de un sábado por la noche

sábado, julio 25, 2009
Estoy sola, en mi flat sobre Camden Road, pensando que últimamente le hacen falta emociones fuertes a mi vida. Me refiero a emociones positivas y fuertes, de esas que te sacuden y te mueven el piso.

No tengo nada de qué quejarme tampoco. Acabo de volver de un viaje maravilloso a Chiapas y unos días en Zipolite con Denís y Arash, cada vez me llevo mejor con mi familia, el trabajo va bien, sigo viviendo en Londres (sigo viviendo mi sueño de adolescencia).

Pero no me levanto por las mañana con esa emoción que te da un trabajo apasionante, no estoy enamorada y me siento más bien como avanzando lento lento y silenciosamente. A mí eso de la monotonía me puede matar. A veces pienso que en el pasado hasta he provocado rupturas y encontronazos con tal de sentirme viva. No creo que eso sea lo mejor en estos momentos.

He pensado en ponerme retos nuevos. Cambiar a un trabajo más apasionante, salir a lugares nuevos para conocer gente nueva, buscar nuevos aires, comprarme una bici, etc etc

Con respecto a lo de la enamorada, no he hecho mucho al respecto. En eso sí creo que estoy dejando descansar un poco mi alma. Sé que cuando esté lista para amar, aparecerá la persona indicada. Ya paso de ligues de una noche y amores tormentosos de los que he salido lastimada.

Así que a esperar. A esperar mientras busco un mejor trabajo, conozco gente nueva y encuentro actividades que realmente me apasionen tanto que se sacuda mi universo. Tal vez la etapa en la que todo te llegaba solito, sin que tuvieras que pensar en nada, ha pasado. Tal vez ha empezado una etapa en la que yo debo de escoger por dónde caminar, qué sentir y qué vivir para poder darle sabor a mi vida.

Y aún así, como soy una necia, romántica y optimista empedernida, sigo pidiendo silenciosamente y muy a mis adentros, que algo extraordinario y maravilloso pase pronto y esa chispa que parece apagada se vuelva a prender.

lunes, mayo 18, 2009

De poetas, sueños y amores perdidos...

lunes, mayo 18, 2009
Es la oficina han puesto un bossa nova. Hoy ha sustituído al típico jazz ácido o a Rachmaninov...

En el ciberespacio las páginas se han llenado de obituarios y poemas de Benedetti.

Mario Benedetti dejó de ser de mis poetas favoritos mucho tiempo atrás, debo de confesarlo. Pero uno de sus poemas fue de los que me regalaron por primera vez en la vida. Aquel que se llama "No te salves". Me lo transcribió uno de mis primeros amores platónicos que se hicieron realidad de manera efímera.

Su muerte, más que un dolor por perder a un poeta, me causa una cierta nostalgia al recordar cómo era el amor antes, cuando era inocente y muy soñadora. Amaba a través de los sueños, de las ilusiones, sin miedos, sin prejuicios y sin prisa. Había tiempo de sobra para esperar a ese ser amado que por unos instantes entró en mi vida y se fue.

Mi corazón no se había empañado de lágrimas ni desconfianzas y un poema de Benedetti hacía que caminara por las nubes por días y semanas.

Con el tiempo dejaron de llegar poemas de Benedetti, dejé de soñar y le dije a mi corazón de una vez por todas que ese tipo de amor no existe y tal vez jamás existirá.

Así es como vivo yo la pérdida de este poeta. Como cuando uno se da cuenta de que la inocencia ha desaparecido definitivamente del alma...

miércoles, marzo 25, 2009

Cuando la crisis nos alcance

miércoles, marzo 25, 2009
Como de costumbre, prendo la televisión a la hora de la comida y sintonizo el noticiario de la BBC.

A diferencia de países como México, donde estábamos acostumbrados a sobrevivir crisis económicas cada ciertos años, en el Reino Unido, la crisis actual es una de las más fuerte en varias décadas. Por eso, entre las notas principales del informativo de la tarde, la BBC coloca con una duración considerable, notas sobre tiendas y negocios que cierran como consecuencia del famoso "credit crunch".

Hoy, una reportera transmitía desde la avenida principal del barrio de Fulham, en Londres, sobre el cierre de numerosos negocios. Al parecer esta zona, que alberga a habitantes de un alto nivel adquisitivo, ha sufrido consecuencias considerables por la crisis crediticia.

Tras haber leído un letrero pegado en la puerta de vidrio de una boutique, en el que las dueñas se disuclpaban por el cierre de la tienda y daban como motivo un "we have been creditcrunched", la cámara hace un paneo para mostrar otros establecimientos de la zona que han suspendido su actividad comercial.

En ejemplos mucho más cercanos a mi vida, me topo con que por segudo día consecutivo la oficina de la planta baja tiene las luces apagadas a las 11 de la mañana y hay dos garrafones de agua llenos fuera de su puerta. Hoy al mediodía, nuestra contadora se encontró al dueño de dicha empresa, quién estaba sacando cajas de cartón al estilo Lehman Brothers. El dueño le confesó que se han declarado en quiebra y que deben vaciar la oficina lo antes posible.

Las pláticas en la oficina se comienzan a teñir de temas relacionados con la crisis. Somos los únicos sobrevivientes en el edificio donde había otras dos empresas y esto se siente en el silencio de los pasillos y el estacionamiento vacío.

Entre susurros, una compañera nos cuenta que tiene una amiga que trabaja en una empresa de giro financiero y hace pocos días le adviertieron sobre los riesgos de decir en voz alta que labora en un banco. Hay un rencor social contra este sector de la población y en los últimos días han aparecido notas sobre ataques a autos de banqueros y actos bandálicos a edificios corporativos.

Dicho odio alcanza tales magnitudes que según un artículo de internet, quién quiera demostrar su enojo contra los banqueros, pueden acudir a la estación de Liverpool Street el miércoles de la próxima semana para unirse a una protesta en la City, la zona financiera por excelencia de Londres. Según esta nota, dicha protesta podría tener intenciones violentas.

Un amigo me preguntaba cómo veía a México ahora que volví de vacaciones después de 9 meses.

Le decía que no notaba mucha diferencia a comparación con la última vez que estuve allá.

Paradójicamente donde sí la noto es en Londres.

Finalmente, para bien o para mal, los mexicanos hemos sobrevivido a numerosas crisis. Yo nací a finales de la década de los 70, por lo que mi infancia se desarrolló en medio de fuertes crisis económicas que sacudieron al país. (Para algunos, la década de los 80 fue la década perdida para América Latina.)

Contrario a esto, los británicos no veía caer el empleo y el poder de su moneda en largo tiempo.

Lo preocupante de todo esto, además de las protestas violentas contra banqueros, es la alta posibilidad de que el odio se pueda transferir en algún momento a los inmigrantes que vivimos en este país.

miércoles, marzo 04, 2009

Soliloquio

miércoles, marzo 04, 2009
Hoy no logro encontrar sosiego. Mi alma está cansada de forzar sonrisas y felicidades inexistentes e inventadas. Fingir es agotador. No encuentro motivos para mentirme y pretender algo que no siento. Mi vida está llena de cuevas de las que no logro salir. Sus rincones son obscuros y no hay hacia donde avanzar. Decido quedarme sentada, contemplando la obscuridad. No deseo salir. No deseo avanzar. Sueño con desaparecer del mundo entero, anular mi existencia de los universos ajenos. Eliminar de una vez por todas los Yo que se inventaron fuera de mí. Existir sólo a través de mí y de mi concepción del mundo. Me atormenta la imposibilidad de desaparecer. Me niego a existir a través de invenciones falsas de una mujer que no soy. Mi debilidad me ahorca, me asfixia. Mi voz interna me aturde. Busco silencio, busco sosiego, pero no encuentro nada, porque estoy inmóvil en medio de la obscuridad...

martes, febrero 24, 2009

Todos los caminos llevan a ..... ¿Londres?

martes, febrero 24, 2009
Por primera vez en mucho tiempo, cuento ansiosamente los días que faltan para volver a la Ciudad de México.



Al iniciar la cuenta regresiva, surgen en mi mente los motivos que me llevaron a decidirme por dejar el DF y lanzarme a la aventura de vivir en el extranjero por más de un año.



En primer lugar recuerdo mis clases de inglés de los sábados. Eran de 9 a 12 en el Anglo de Guadalupe Inn. Las instalaciones en las que tomé mis clases por más de 8 años ya ni siquiera existen. En ese entonces, la sucursal estaba en la calle que ahora se llama Juan Pablo Segundo, muy cerca de la representación del Vaticano en México. Los libros de texto siempre tenían algún relato relacionado con la vida en el Reino Unido. Recuerdo especialmente uno que estaba ilustrado con la foto del Big Ben y el parlamento. Estas historias fueron alimentando poco a poco mis deseos de estudiar en Londres. Quería ver con mis propios ojos a los birtánicos y sus costumbres y caminar por sus calles, que en esos libros siempre eran mostradas como limpias, amplias y con días soleados.



Con el tiempo, comenzaron a surgir otros motivos para salir de mi país. Sumadas a mis aspiraciones académicas, aparecieron razones personales.



Por la influencia de mis padres, que se doctoraron en Alemania, sentía la necesidad de estudiar una maestría en algún país europeo. El primer lugar que me vino a la mente fue el Reino Unido. Además de contar con universidades de gran prestigio, cumpliría mi sueño de vivir en una ciudad británica.



Por otro lado, mi relación de pareja se había vuelto algo insoportable. Durante 4 años, estuve saliendo con un hombre separado que nunca se divorció y que me fue infiel de una manera que se había vuelto dolorosamente cínica. En mi mente se enquistó la idea de que si no dejaba México, nunca podría dejar atrás esa relación enfermiza.



Con el fin de estar donde estoy sentada hoy, tuve que pasar por varios procesos.



Mi primer intento de conseguir la Beca Chevening fue un fracaso. Hace algunos meses, revisé mi aplicación que envié en el 2003 y le faltaba fuerza y claridad.



Eso no me detuvo. Después de indagar entre amigos que sí habían sido acreedores de la prestigiosa beca, me enteré de que la experiencia laboral en el gobierno era considerado como una ventaja. Decidí renunciar al periódico Reforma. No fue una decisión fácil, pues era un trabajo apasionante. Pero no estaba dispuesta a sacrificar mi sueño.



6 meses después de haber salido del periódico, estaba trabajando en la Dirección de Comunicación Social de la Secretaría de Economía. Después de trabajar un año en la dependencia, volví a iniciar el proceso de aplicación para conseguir la beca. No había manera de estudiar una maestría en el Reino Unido si no conseguía apoyo económico.

Por fortuna, conté con la asesoría de mi ex jefe, Julio Pastor, que amablemente me corrigió mis ensayos y me dio valiosos consejos sobre el tipo de cartas de recomendación que me ayudarían. Él mismo había sido becario del Consejo Británico en el 96.



Para febrero del 2006, era ya una becaria Chevening y me disponía a aplicar de lleno a las universidades para estudiar una maestría en Economía.



A partir de ese momento, una cosa llevó a la otra y después de concluir mi maestría, tuve la suerte de conseguir un puesto como Coordinadora de Producción en Telesearch, una empresa que se dedica a organizar producciones de TV para canales japoneses.



De mis experiencias y sentimientos durante mi estancia en Londres he hablado en otros posts. No todas han sido positivas y a veces siento que estoy a punto de estancarme. Muy dentro de mí está creciendo poco a poco una sensación de necesidad de cambiar de ciudad, de trabajo, de grupo de amigos...en fín, de aires, pues.



Como bien dice la sabiduría popular, la vida da muchas vueltas y todo cambia.



Así como tuve momentos de enamoramiento por Londres, por su enegía y su vitalidad, también he tenido momentos de desamor y deseos de distanciamiento. Ahora, después de haber pasado por ambos extremos, el amor y el odio, simplemente siento ganas de descansar un poco. Relajarme de este sentimiento de no pertenecer a ningún lado, de sentirme extranjera siempre.



Y ese descanso deseo tomármelo en la Ciudad de México. Tengo ganas de redescubrir los rincones en los que crecí, en los que reí, en los que lloré.



Deseo caminar por las calles de la Condesa, donde pasé mi infancia, y volver a recorrer las calles del Centro Histórico. Volver a ver todo con calma. Después de tantos años de ausencia, será sin duda una experiencia enriquecedora. Será como volver a abrir el baúl de los recuerdos y emocionarme por detalles, olores y ruidos que eran parte de mi cotidianidad.



A casi 2 años y medio de mi llegada a Londres, extraño a mi ciudad y regreso a ella muy diferente de cuando la dejé...

viernes, febrero 20, 2009

Felicidad contidiana

viernes, febrero 20, 2009
A veces me siento estúpida al tratar de estar feliz todo el tiempo. Hay días en los que resulta un esfuerzo hasta absurdo.

En ocasiones me estoy muriendo por dentro o estoy incómoda conmigo misma. Pero el temor de volver a caer en ese espiral del cuál tanto trabajo me costó salir me da inmediatamente los motivos suficientes para buscar desesperadamente razones o hasta inventarlas y sacarme una sonrisa forzada.

Es una felicidad impuesta a la que me voy adaptando poco a poco. Es un ejercicio en contra de mi naturaleza nostálgia y melancólica, pero me da la ilusión, tal vez falsa, de que tengo control de mis emociones y que soy por momentos esa Hanako estóica que alguna vez existió.

Lo hago con la ilusión de que la felicidad se logra a través de la razón. Cuando la razón misma me dice que no es así....

jueves, febrero 19, 2009

Reflexiones culturales

jueves, febrero 19, 2009
Han sido días de poco trabajo. Me la he pasado leyendo notas en El País y en otras páginas de internet para no hundirme en el aburrimiento y en un sentimiento de angustia de no estar haciendo nada, de estar dejando pasar el tiempo como si nos sobrara.

Por casualidad, me topé con un artículo escrito por Mario Vargas Llosa publicado en el número más reciente de Letras Libres.

Habla de cómo la cultura se ha ido vanalizando. Es un artículo bastante interesante y en el que el peruano le da una explicación válida a las preguntas que a veces me hacen mis amigos sobre por qué no quiero leer los "best sellers" o ver películas muy comerciales.

Vargas Llosa lamenta en su artículo el hecho de que en la actualidad se prefieran las manifestaciones culturales fácilmente digeribles, lo que no nos haga pensar, lo que no nos haga recordar que la vida es dura.

Es cierto. Y en lo personal prefiero pensar y mucho. Reflexionar sobre los lados obscuros de la vida. Introducir mi mente en los rincones más profundos.

Por eso adoro a Virginia Woolf y por eso me encantó el Libro del Desasosiego.

Busco en esos libros respuestas a mis dudas más básicas sobre qué es la vida y cómo podemos enfrentarla.

Esta reflexión sobre el artículo la escribo con prisa y he dejado de lado muchas cosas sumamente interesantes.

Espero poder tener el tiempo más adelante para escribir algo mucho mejor planeado y pensado.

Mientras, aquí está en link.

http://www.letraslibres.com/index.php?art=13553

De los sueños hechos realidad...

¿Quién nos dijo que los sueños hechos realidad son motivos de felicidad? Nadie. Aún así, soñamos y soñamos y soñamos. Como dice Bernardo Soares en el Libro del Desasosiego (de Fernando Pessoa), "que los Dioses me cambien los sueños pero que no me quiten la capacidad de soñar".

Soñé toda mi vida con Londres, con estar viviendo en esta ciudad fascinante y vibrante. Luché por conseguirlo. Traté y traté y lo logré. Pero la vida no termina cuando los sueños se cumplen. La euforia fue diluyéndose en la cotidianidad y en las angustias provocadas por mantener el sueño como algo perfecto. Sufrí profundas desilusiones y me conocí a mí misma en momentos de dolor y ansiedad como nunca imaginé.

No nos damos cuenta de la importancia de los otros hasta que nos quedamos solos. Padecemos en soledad ese infierno que creamos para poder cumplir con expectativas que los otros tienen sobre tí. Y te hundes y te hundes hasta que sientes que no te alcanza más la respiración.

Aún con todo esto, me siento satisfecha con mi vida. Vivo convencida de que no todo el mundo tiene la suerte (o la mala suerte) de cumplir sus sueños y poder decirlo con la frente en alto. Después de quitarse la venda de los ojos y ver que la realidad es igual de dura y cruda en Londres, en México o en donde sea, algunos tenemos la fortaleza de volvernos a parar y seguir andando.

Una de mis cualidades es ser optimista. En ocasiones me parece que puede ser un defecto, pero vivo con esa característica en mi personalidad. Me ha ayudado a levantarme y volver a confiar y a tener fe en que algo mejor está por venir. Y muchas veces ha sido cierto.

Ahora tengo nuevos sueños. Deseo que se hagan realidad, a pesar de que sé que su belleza se volverá a diluir en cuanto se cumplan. No me importa. Quiero llenar mi vida de sueños cumplidos. Unos tras otro, hasta que se me acaben.

Quiero llegar al final de la vida y decir con la frente en alto:
"Soñé y viví mis sueños".
 
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