miércoles, noviembre 30, 2011

miércoles, noviembre 30, 2011
No hay consuelo que valga cuando cometemos dos veces el mismo error.
Heme aquí con los ojos hinchados y con el corazón destrozado de nuevo a manos de la misma persona.
¿Qué esperaba? ¿Que las cosas realmente cambiaran de fondo de un día para otro? Pues no.
Me ha tenido paciencia tan sólo por dos semanas, mientras se le pasaba la culpa de haber querido irse con otra mujer estando conmigo, y después de eso, ante un arranque de celos mío, me ha mandado a volar y por el chat del celular.
Y de nuevo estoy en el mismo punto cero en el que pienso: yo no me merezco esto, me merezco algo mucho mejor.
Sin embargo, es inevitable sentir este dolor intenso y profundo que se niega a ceder y que me punza por todos lados.
La gente no cambia y él no cambiará jamás. No es posible que las costumbres que han formado parte de su vida desaparezcan en menos de 20 días, es irreal y debí de haberlo sabido.
Así que sola de nuevo, padezco mi dolor, ya sin nadie que me ofrezca consuelo, pues caer dos veces en el mismo hoyo no es cuestión del azar o de mala suerte, es cuestión de necedad y contra eso, no hay nadie que te pueda decir, ay pobre de ti....

domingo, noviembre 20, 2011

domingo, noviembre 20, 2011
Es impresionante cómo al apagar celulares y desactivar mi cuenta de Facebook, he logrado mantenerme aislada del mundo entero. No sé si alguien me haya buscado en este par de días, pero sinceramente no me importa. Necesitaba este tiempo y este espacio para mí sola, para sanar mi alma, o por lo menos para comenzar a hacerlo. Pensar si realmente un trato como el que Néstor me ha dado es lo que quiero y merezco. Utilizar mi tiempo en desconectarme, no pensar, y a la vez, reflexionar tranquilamente sobre lo que quiero para mi. Dejar ir ataduras que ni siquiera busqué y en las que me enganché. Vivir en un silencio interno y externo para que las cosas se vayan aclarando solas. No bañarme en dos días, despertarme a la hora que mi cuerpo y mi mente decidan, comer sólo cuando tengo hambre, hacer nada, pensar, hablar conmigo sin interrupciones de terceros. Curarme poco a poco de ese correo horrible que vi hace una semana... Recuperar la seguridad en mi persona, creerme de nuevo que merezco lo mejor, no lo menos peor, y tener el valor de alejar lo que siento que no es suficientemente bueno para lo que yo busco en mi vida. Dejar de ser cobarde sólo por tener un par de abrazos y unos besos en la boca, y no un te amo, un te necesito, tan seguro como el que él le dijo a ella, en lugar de a mí. Estar en paz conmigo misma, para de ahí iniciar cosas mejores, tratarme como me lo merezco, y quererme y preferirme sobre los demás, para que eso sea lo que atraiga. Que no me importen los otros hasta que yo no me haya puesto en primer lugar de todo.

sábado, noviembre 19, 2011

sábado, noviembre 19, 2011
El de hoy ha sido un amanecer maravilloso. Soñándome en Londres con mi madre, en primavera, cerca de St. James, cerca del Big Ben y mi alma en paz, gozosa, feliz. Hace tanto tiempo que no amanecía así, que me encuentro aún acostada en la cama pensando que valió la pena dejar que mi cuerpo y mi alma durmieran tanto como quisieran, y estar apenas despertando a las 2:00 pm.

Es una manera hermosa de desconectarme de estos días tan caóticos emocionalmente para mí y que por inercia y necedad no he podido o querido soltar. ¿Qué que me dio Londres realmente me puede dar Néstor? Nada. Y de pronto, siento una añoranza terrible por Emiliano y los días en los que salíamos a leer a Hampstead Heath y después a caminar y después a comer. Esos buenos momentos que se vieron truncados por sus actitudes raras, habían sido de lo mejor en muchos años. Esa sensación de estar con alguien que me reta intelectualmente y que alguien así se sintiera atraído a mi de alguna manera, era lindo, muy lindo. Y hoy que soñé en un Londres feliz, se me vino a la mente y lo extrañé. Qué bueno hubiera sido que todo hubiera seguido tan bien como cuando vino a visitarme por primera vez, e incluso como cuando vino a Londres ya a estudiar. Me generaba tanta ternura que me mostrara lo que hacía y que me consultara en todo un hombre que yo sé que cultísimo. Y eso de alguna manera me hacía feliz aunque hasta hoy lo admita, ya a la distancia, ya en un momento en el que sé que no hay un futuro en común. Pero los recuerdos buenos con él me siguen reconfortando el alma y los tomo cuando me siento capaz de recordarlos sin que eso resulte en dolor.

He decidido dedicar este fin de semana largo a mi y solo a mi. He apagado los dos celulares y no responderé correos. Necesito un espacio sólo para mi, sin hablar con nadie, haciendo sólo lo que me venga en mente sin que eso implique compromisos con nadie más. No quiero pensar en Néstor y sus tonterías de que sigue amando a otra mujer pero quiere estar conmigo. Es demasiado caos y necesito tranquilidad. Tampoco soy capaz aún de ver a mis padres con todo lo que sé que han causado, voluntaria o involuntariamente, en mi.

Quiero unos días de paz, sin nada ni nadie que la altere.

miércoles, noviembre 16, 2011

Miércoles de 2 x1... sola

miércoles, noviembre 16, 2011
Conforme van pasando las horas y los días, la calma vuelve poco a poco. Sin garantías de que esto vaya a ser interrumpido por un ataque de celos o de ira, hoy llego a mi casa de nuevo decepcionada de que hubo promesas sin cumplir. Su llamada nunca llegó ni para saber cómo me había ido en los análisis que me hice por la presencia de quistes de mama ni porque lo había invitado al cine. A estas alturas, ya me empiezo a oler los pasos siguientes. Trae tantas cosas en la cabeza, tantas historias que siguen ahí, tantas cosas que no quiere soltar, que lo más sencillo es soltarme a mí, que soy parte de una experiencia mucho más reciente. Y pienso que no es egoísmo querer que piense sólo en mi y que me ame sólo a mi. Creo que es lo mismo que cualquiera pediría e incluso si él estuviera en mi situación lo haría. Así que agradezco que el tiempo vaya cerrando heridas, que me vaya quitando esta venda de los ojos para ver que probablemente no tenga mucho caso volver a intentar. Yo ya no quiero estar en segundo plano. Quiero alguien que tenga presente que mi salud importa y que las promesas rotas siguen afectando tanto como cuando a un niño se le promete algo y no se le cumple. No sé si sea suficiente que él tenga la seguridad que con el tiempo volveremos a estar juntos. ¿Eso a mí de qué me sirve si ahora que estoy herida estoy sola y no ha hecho nada para darme la seguridad que él dice tener? Han sido ya tantas veces de tolerar ser abandonada, de tolerar ser dejada en un segundo plano, en espera, en stand by, que ya estoy aburrida...

Mañana será otro día, una pequeña parte más estará sanada y cuando menos me de cuenta, ya no estaré pensando en él ni en nadie más, y por fin esa Hana que tenía paz y tranquilidad regresará. Eso es lo que deseo, paz y tranquilidad. Y que si en algún momento la vida me vuelve a dar la oportunidad de enamorarme, sea un amor honesto, sincero, que auténticamente me haga feliz a mí y a mi pareja y que me haga sentir esa sensación de "así es como debe de ser".

martes, noviembre 15, 2011

martes, noviembre 15, 2011
No aguanto más el cuello. De nuevo las cosas no han salido como lo esperaba y la vida se vuelve tortuosa.

Alcanzo a recordar vagamente a esa Hanako que encontró en la literatura y en la escritura un desahogo a la vida que se había vuelto pesimista en Londres. Me pongo a pensar si acaso era la influencia de Emiliano o no. Pero no hay nada que hacer, así que me da lo mismo. Sonará absurdo, pero a mi, en México, nunca me había llamado la atención las historias de largo aliento. Hasta que salí y descubrí su encanto.

domingo, noviembre 13, 2011

domingo, noviembre 13, 2011
¿Se vale pedir apapachos a..... el universo? (El mismísimo que me ha puesto en esta maldita deprimente situación)
Y aunque sepa que el hecho de que me culpen a mi por querer regresar a un pasado que había sido tortuoso es injusto, no puedes más que convivir con el resultado de no haber sido lo suficientemente clara como para haber hablado y poner las cartas sobre la mesa. Hoy veo que es demasiado tarde ya...

En algún momento, la magia se convirtió en pesadilla, y ayer mi corazón frágil y de cristal acabó cayendo y rompiéndose en mil pedazos, y quedó en piezas tan pequeñas que ya ni siquiera siente nada. Las lágrimas se secaron y es como si me hubieran anestesiado ante una realidad demasiado cruel como para vivir pensando en ella.

Y es inevitable hacer el recuento de las tantas veces en las que tuve que reconstruir las pequeñas piezas e reiniciar, porque no había de otra.

Había tardado mucho en lograrlo tras Emiliano, pero parece ser que puede ser cada vez peor. Lo único que me doy cuenta que he aprendido es a soltar lo antes posible, porque si no, el dolor se prolonga en un alma de por sí demasiado sensible.

No tiene caso hacerse esperanzas ante un alma que decidió regresar a amar a otra tras haber estado conmigo. Es demasiado doloroso como para soportar el rechazo y no tengo por qué. Di todo y más, aguanté cosas que a nadie más tuve que aguantar antes, y para qué, para qué cuidé tanto SU alma a costa de la mía... ¿para que se fuera con otra?

La vida realmente puede ser tan injusta que a veces me dan ganas de darme a media vuelta e irme y desertar de este camino que no parecer tener finales felices.

jueves, noviembre 10, 2011

Asumir

jueves, noviembre 10, 2011
Qué días tan difíciles se me han cruzado en la vida, después de un viaje tan ameno como el que fue mi visita a París.

De pronto, Néstor me pidió que dejáramos nuestra relación por un tiempo y me costado tanto asumir eso. Porque no que no fue una decisión mía, aunque probablemente sí haya sido como resultado de algunas acciones que yo tomé.

Lo que más trabajo me ha costado es tener que convivir con él bajo sus términos, que definiría yo como "grises". Quiere que nos sigamos viendo y hablando, pero como amigos. Es lo más doloroso que le puedes pedir a una persona que está enamorada de ti.

Sé que lo mejor es dejar fluir, darle su espacio, su tiempo, y aprovechar este espacio y tiempo no pedido para también reflexionar cosas. Aunque en realidad el trabajo ha saturado mis horarios y tiempos libres he tenido pocos. Ahora que me pongo a pensar, no sé de donde sacaba tiempo para estar con él.

Él dice que no es una cuestión de no querer estar conmigo y por eso, lo que hizo fue pedirme tiempo. Pero ante mi imposibilidad de asumir eso, ya su discurso ha ido cambiando y me ha dicho que si es más sencillo para mi asumirlo como una ruptura definitiva así lo vea, porque él pidió la separación para relajar las cosas, no tensarlas más. Al final todas han sido sus reglas.

Y detrás de toda esta dificultad de asumir estos cambios, está mi dificultad de asumir cosas en mi vida. Y ni siquiera hablo de cosas complicadas como las que he tenido que enfrentar en este momento. Sino al contrario, las cosas buenas.

Tener un trabajo que me gusta, que me permite escribir, que me permite reportear, que me permite codearme con gente que de otra manera no podría. Y aún así, dentro de mi mente no logro sentirme satisfecha con lo que tengo. Siento que en realidad no soy tan buena como todo el mundo cree, porque yo conozco mis defectos y soy demasiado crítica hacia ellos.

Con lo que sucedió con Néstor, ha vuelto a nacer el miedo de no poder encontrar a nadie que me acepte y quiera tan como soy. Pero en realidad la que no se quier e soy yo, y por eso ando aceptando tratos como los que me han dado en las diferentes relaciones. Cosas que no me gustan pero que acepto porque siento que de no ser así, me quedaré sola. Y al final, de todas maneras me quedo sola y además, lastimada.

Tal vez sea una buena idea establecer retos por día. Cosas pequeñas en las que me tendré que concentrar durante 24 horas para construir hábitos positivos, benéficos para mi.

Hoy mi reto será asumir mis lados positivos. Asumir las ventajas de haber logrado hasta ahora casi todo lo que me he propuesto, ser una mujer jóven pero con experiencia y ser una mujer atractiva, inteligente y dulce. Concentrarme en eso hoy, todo el día....

jueves, noviembre 03, 2011

jueves, noviembre 03, 2011
Vivir con miedo, cada instante y al paso de esos instantes, voltear y ver que el miedo no hace más que limitar, más que complicar caminos que son planicies y llanos.
Adentrarse a lo más profundo, incluso a aquello que nunca viví o sentí, siempre implicará un grado de peligrosidad. Entre más adentro, más peligro representa, pero cuando uno ve, siente, reflexiona y se da la media vuelta y sale sin cargar nada más que ilusiones y ganas de abrir puertas nuevas, ese viaje valió la pena.
Y no hay ya necesidad de cruzar mares para que el alma se apacigüe. Se cierran los ojos, se calla la mente, y el alma habla sola y nos lleva a lugares insospechados.
Hasta que un día, despiertas, abres los ojos y ves que lo que refleja el espejo naranja de cuerpo completo es exactamente lo que eres por dentro...
 
Entre sueños.... Design by Pocket