martes, julio 23, 2013

Noche de martes

martes, julio 23, 2013
No sé para ti, pero este martes fue más largo de lo anticipado.
Llegué a casa unos minutos antes de las ocho de la noche y me esperaban unos siete correos electrónicos por responder con información extra para un número especial con preguntas sobre ciencias.
Fue uno de esos días en los que lo que pronostiqué no se cumplió. Por ejemplo, le dije muy segura a José Luis que no llovería y cuando salí de mi junta, el suelo estaba mojado y del cielo seguían cayendo gotas gruesas de manera esporádica.
Por suerte, pude conseguir una tarjeta telefónica para hacer una llamada de larga distancia mañana a la hora de la comida. Una entrevista con un arquitecto mexicano en Nueva York.
Hoy te he pensado bien, con cariño y con una sonrisa, ah y con mucha ternura. Recordé lo que pasó el viernes y me llené de un sentimiento de culpa que poco a poco se convirtió en una reafirmación de lo mucho que te valoro y lo agradecida que estoy de tenerte a mi lado, aunque sea sólo los fines de semana.
Las cosas no siempre salen bien, y por eso, pensarte me rescata de la ansiedad que no lleva a ningún lado.
He pensado sobre tu sugerencia de tener una planta en la habitación. Creo que no lo haré. Tenerla ahí adentro, sin que le den rayos del sol, sólo haría sentirme mal, porque parecería mi prisionera , viviendo en un rincón obscuro.
Si me da tiempo, compraré el reemplazo del perfume que me regalaste de navidad. Nos hace falta a los dos, para oler igual.
Te quiero.

domingo, julio 21, 2013

Sanar...

domingo, julio 21, 2013
Lo que hizo desaparecer el dolor no fue la dona de chocolate amargo que compramos en la panadería de techos color vino en medio de la llovizna de la que nos protegimos abrazados bajo el paraguas rojo. Tampoco fue el agua hirviendo mezclada con vinagre de arroz que dejé que se evaporara entre mis piernas...

Fueron tus besos, tus caricias, tu mirada preocupada y tus abrazos.

No necesitaba nada más que eso para sanar lo que fuera.

lunes, julio 08, 2013

lunes, julio 08, 2013
Mi momento favorito son tus besos en mi espalda desnuda...

Sweet boy

You say that you will never be hurt again. That you are beyond that kind of feelings.
So neither I nor anyone else can hurt you for good. And I see how you say this in the middle of the night, in the dark silent of our eyes.

You are the sweetest boy and also the most vulnerable, and that is why you decided to take care of your own happiness. No one can make you happy or sad, just comfortable. You promise you feel comfortable with me, even if I am the most childish woman you've ever met.

My sweet boy, drop that wall. You are allowed to cry.
 
Entre sueños.... Design by Pocket