jueves, agosto 30, 2012

jueves, agosto 30, 2012
Es un terrible negocio eso de enamorarse con miedo.
No acabas de disfrutar algo cuando una nueva inseguridad te tira a los suelos.
Así es. Así soy.

miércoles, agosto 29, 2012

Happy birthday

miércoles, agosto 29, 2012
Hoy traigo la blusa morada que te gusta. La que dices que me hace ver más grandes mis pechos.

Acabo de terminar de envolver tus regalos de cumpleaños, unos libros que te compré durante mi viaje a Atlanta. Hice lo mejor por no arruinar el bello papel con peces que me encontré. También hice lo mejor por no sonar demasiado cursi en una carta que te escondí en un libro que no sé si ya tengas o no. Es de tu autor favorito que teoriza sobre la mitología.

Estoy muy nerviosa y me muero de miedo.
En la cartita que escondí te dije por primera vez que te amaba.
Nunca nos hemos dicho que nos amamos. Tú nunca me lo has dicho y yo sólo lo he escrito para mí.
Te amo, claro, pero solo te he dicho que te quiero mucho. No sé si tu me amas o no.
A veces pienso que sí, pero a veces que no. Por eso, aunque sea una vez en la vida, es importante decir lo que sentimos por las personas.

En mi experiencia, los "te amo" no me traen muy buen sabor de boca.
Mi primer novio se negó en los 5 años que anduvimos a decirme que me amaba, porque decía que eso se lo iba a decir a la mujer con la que se casara :(

Otros dos hombres que juraron amarme, se fueron con otras.
Por eso, yo no he hecho nada por hacerte decir que me amas.
Yo me conformo con los escasos te quiero que me dices antes y/o después de hacer el amor.
O con los "yo también" que vienen después de mis "te quiero mucho".

Qué tontuela, como dices...
No debería temer decir lo que siento. Ya sabes, sólo hay una vida y nunca sabemos cuánto durará...
Pero la verdad tengo mucho miedo.
No es que te quiera regalar un "te amo" de cumpleaños o que con motivo de tus 33 años yo haya descubierto que TE AMO. No, la verdad, yo ya te amo desde hace unos meses.
Pero quiero que me ames tu también y que me lo digas... y me da miedo que no sea así.
Mucho miedo.
Así que, esa carta en la que ofrezco amarte, la escondí adentro del libro para que no la encuentres hasta que estés solo o hasta que vayas a leer el libro...
Quiero que me digas que me amas porque lo sientes, sólo si lo sientes.
Solo espero que algún día me ames y te salga natural y yo te pueda decir que yo te amo más, porque llevo más tiempo sintiéndolo...

martes, agosto 28, 2012

Desde México (para Aura)

martes, agosto 28, 2012
Antes de empezar, te pido disculpas por escribirte así, sin previo aviso, después de tanto tiempo.
Hace unos meses, me topé con un correo tuyo con una felicitación por mi cumpleaños.
Hoy intenté abrirlo de nuevo, pero mi cuenta de Hotmail ya no me dejó entrar (leí que desaparecerán Hotmail pronto... ha de ser por eso).

Tardé meses en decidirme a escribirte para agradecerte el gesto.

Creo que fue para el cumpleaños del año pasado, pero la verdad no estoy segura.

De todas maneras gracias por acordarte de mí.

Supongo que Jaime te ha contado que, desde finales de junio del 2010, volví a México. Trabajo en CNN como reportera y hace unas semanas comencé una maestría en literatura y creación literaria.

Todo va bien en general. Vivo con una amiga en un barrio lindo y si bien no faltan las típicas crisis por el trabajo o por la familia, poco a poco he logrado encontrar la calma interna, tras meses de psicoanálisis con una terapeuta lacaniana (tú sabes mejor de esas cosas).

Yo también me enteré que te casarías con Tom.
Posiblemente ya estés casada y te envío felicitaciones sinceras.

Al principio fue complicado volver a México. El primer año me la pasé añorando Londres. Ahora las cosas son un poco más sencillas y le he encontrado el gusto a esta ciudad tan grande y tan caótica.
Siempre sirve estar enamorada de un buen hombre.

El año pasado, tuve la oportunidad de visitar Colombia y conocer Bogotá y Cartagena de Indias.
También fui a París al día siguiente de mi cumpleaños y me quedé 12 días. Descubrí que no es que extrañe Londres o Europa, extraño la que era yo allá, en algunos aspectos. Otros, la verdad, me hacen sentir mejor acá en México.

Hoy, a diferencia de las veces anteriores que empezaba los correos y los borraba sin enviarlos, decidí escribirte y acabar el correo y picarle a "send" porque apareciste en mis sueños y me dí cuenta de que estuve muy inquieta todo el día repasando algunas vivencias juntas.

No espero que me respondas ni que seas cordial conmigo en la respuesta, si es que decides hacerlo.

Era un pendiente que yo tenía conmigo misma, esto de escribirte ya mucho más tranquila que en esas noches de viernes que acababa llorando en las calles o en mi cama.

Tú sabes que fuiste importante para mí, y aunque me cueste aceptarlo, lo sigues siendo en muchos aspectos.

Tal vez tardé demasiado en entender que somos seres humanos, y como tales, cometemos errores.

Te mando un abrazo con mis mejores deseos.

Aura

Has vuelto a aparecer en mis sueños. Hace mucho que no lo hacías.
Ahora, apareciste sin aviso previo, sentada en un vagón del metro que pasó sobre la estación de Hammersmith, donde cruzan las líneas rosa, amarilla y la azul, la Picadilly line que diario tomaba para ir a trabajar y después de ocho horas, regresar a casa.

Me gustaba cuando me veías desde la ventana de la cocina y me saludabas emocionada.
Me gustaban los viernes de niñas, con arreglo de uñas, pasteles de chocolate para seis personas que nos comíamos entre dos y las botellas de vino rosado que estaba bien fría para cuando llegaba casa. Después, nos íbamos al Dublin Castle a bailar y a ligar si se podía. Cuando no, pasábamos a comprar el kebab y regresábamos caminando por Camden Road tomadas de los brazos, con el aliento oliendo a una mezcla de alcohol y ajo.

Estabas vestida con ese sweater negro sin botones que cerrabas cruzándolo por el medio y amarrando una cinta para que no se abriera. Tenías cruzadas las piernas también y veías hacia afuera.

No me he atrevido a escribirte.
"No estoy lista todavía", dije apenas el sábado ya con dos copas de vino y una cerveza en mi sistema mental.

Sigues aquí adentro.
Mi mente te recuerda cuando menos lo espero y te apareces como ayer en mis sueños y me dejas intranquila todo el día.

Tal vez, aún sin estar lista, sea momento de escribirte unas líneas... de despedida.

martes, agosto 21, 2012

martes, agosto 21, 2012
He is probably right.

I should be on my own for while... I am so unpredictable right now, so horrible, so childish...

domingo, agosto 19, 2012

Yo y la culpa.

domingo, agosto 19, 2012
Lo que hoy me alberga es un sentimiento de culpa. Culpa por haberte mostrado mis miedos tal como son, con humedad  e inseguridades. Casi no te veía los ojos. Los alcancé a ver cuando te asombraste ante mi reclamo tras haber sugerido que te debería de dejar de ver para pensar las cosas. "No me digas eso! No me digas eso!" casi te grité. Eres muy importante para mí. No puedes desaparecer justo ahora.

Mi mente me atormenta mientras pienso qué sentimientos y sensaciones te habrá despertado la plática de anoche.

Y me doy cuenta que mis referencias emocionales del pasado son las que me han invadido el alma de nuevo. Los terribles miedos ante un abandono que ya viví antes, son los que me traslapan emociones en situaciones que no tienen nada que ver.

Mi mente sigue viviendo en el pasado, temiendo cosas que ya viví con otros.

Tal vez David, mi amigo, tenga razón.

Es momento de pasar del análisis a la acción.

martes, agosto 14, 2012

Veranos fríos

martes, agosto 14, 2012


Del bote de basura que estaba vacío anoche, se asoman un par de botellas verdes y vacías de Heineken, pañuelos desechables arrugados y una envoltura negra de un preservativo abierta por la orilla superior. 

La habitación, con suelo de madera que rechina con los pasos, ya no huele a ti ni a la toalla que estuvo a punto de quemarse encima del calentador eléctrico.

La ventana abierta por la mañana dejó entrar algún resquicio del verano que se parece tanto a aquellos que pasé sentada en bancas de parques esperando que el sol calentara el viento que se colaba por las uñas desnudas.

Los veranos fríos provocan nostalgia, me provocan nostalgia  al recordar paisajes verdes cubiertos de neblinas, por la humedad acumulada durante la noche.

La foto del mes de agosto en el calendario me recuerda las tardes corriendo alrededor de Regent's Park, los casi 5 km exactos durante los cuales olía animales enjaulados, veía la mezquita con un techo dorado en forma de cúpula donde se celebraron los funerales del espía ruso envenenado, el cochecito de helados a la entrada y plantas y flores que cambiaban de forma y de colores dependiendo el clima y su ánimo vegetal.

 Nunca la podré olvidar. Cada vez que mi mente se escapa a esos espacios sin que yo lo desee, los recuerdos de nuestras caminatas reaparecen.

A ella la imagino igual de bella, igual de superficial, infantil y exageradamente femenina. La recuerdo tomándome de la mano o compartiendo mi cama.

Una parte de su ser se quedó incrustado en mí para siempre pese a la dolorosa separación a la que nos fue empujando el destino.

Cuando la recuerdo, me imagino parada esperando el autobús afuera de la estación de King's Cross de noche, en pleno verano... Y así me quedo,por siempre, esperando mientras disfruto el silencio de un domingo por la noche.

domingo, agosto 12, 2012

Día 1

domingo, agosto 12, 2012
Hace unos días recibí el tan esperado correo electrónico del director de la Maestría en Literatura y Creación Literaria.

Hoy domingo, he dedicado mi tarde casi enteramente a leer todo para las tres clases del martes. 


Estoy emocionada como hace mucho no lo estaba. Me siento auténticamente atraída a los temas que tratan las lecturas y entre ellas nos han incluido algunas realmente hermosas.


Me han atrapado en especial las siguientes líneas, que son parte de un artículo sobre el origen del cuento.


"(Las hadas tienen su origen en Persia) en ese pueblo espiritual, sutil y voluptuoso, el más fino de Asia. Salieron de esos enjambres de espíritu elementales que hizo nacer la doctrina del dualismo y obedecieron a los encantamientos y a las invocaciones de los magos. Ahí pasaron su larga y voluptuosa infancia jugando en la luz, en un aire seco y puro en todos los países con el polvo del Irán, en donde se detuvieron los viajeros y los extranjeros que las llevaron con ellas, sin saberlo, en el pliegue de sus ropas, en un pliegue de su turbante y las sacudieron en seguida, junto con el polvo llevado del Irán, en donde se detuvieron" (Montegut, E.)

He decidido utilizar el cuaderno rojo de pasta dura en el que había apuntado mis notas de viaje hace casi exactamente un año, cuando viajé a Colombia.

De alguna manera, este es un nuevo viaje, el de estudiar por fin, como siempre lo había soñado secreta y mudamente, el arte de las letras.


Mientras, en el mueble al lado derecho de mi cama, he sustituido a Banville por Gioconda Belli.

miércoles, agosto 01, 2012

Cornualles

miércoles, agosto 01, 2012
El gato negro de la estación de tren de St. Austell; las almejas a la salsa de vino blanco de Mevagissey junto al mar; las calles estrechas y con curvas de todo Cornwall; el mar; una familia con una granja orgánica cuyo padre pensaba que sus hijas eran tan saludables por el sol y comer directo de la tierra; los caballos en las colinas de piedras; Bruno...
 
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