miércoles, marzo 19, 2014

Memorias lejanas

miércoles, marzo 19, 2014
Pedazos de recuerdos, como moronas se esparcen. Voz aguda, cálida y serena. La canción dice: cuando era pequeña había un Dios y me cumplía mis más misteriosos deseos. Las rodillas se abrazan cuando nos hundimos en los instantes de sonrisas tersas. La serenidad regresa al oír tus calles de cebada y aceite quemado. El verano huele a leña caliente y tus vientos a primaveras tibias. Mi hogar es una Torre de Babel. Mi centro está en tu colina secreta que prohibe ver hacia atrás. El sol tímido rosaba mi piel con brisas de inviernos milenarios. ¿Te he perdido para siempre, mi amada fría, insomne, gris y embriagadora? El monstruo de 1000 tentáculos quiere borrarte de mi. Su esquizofrenia se cuela por los poros y grita para sobrevivir. Yo fui feliz en tus brazos viejos y rígidos, húmedos y susurrantes. Quiero perder mi juventud en tus rincones sin dueño, anónimos e invisibles. Que tus visitantes me envuelvan en sus caricias exóticas y en el clímax desaparecer. Disolverme en las minúsculas gotas y llover diario sobre ti, amada mía.

Oniguiri

Manos firmes, granos de arroz.
Palmas que moldean mi tranquilidad en forma triangular.
Sabor a sal, tibieza en el paladar. El alga sostiene ese universo de felicidad.

Madrugadas con olor a vinagre. Tus manos rígidas y flexibles a la vez.
El corazón salado y morado. El equilibrio perfecto. Umeboshi y gohan.
Oniguiri recién preparada, sonrisa inocente, tranquilidad y paz infantil.
El alma se sana con cada mordida. La confianza de días felices que se transportan en triángulos de arroz.

miércoles, agosto 14, 2013

Caos

miércoles, agosto 14, 2013
Hay días como los de hoy que parece que todo se te cae encima. No te han hecho un pago que necesitas, debes la cantidad más alta de impuestos desde que comenzaste a trabajar para dentro de unos días, la próxima semana es el pago de la primera mensualidad de la maestría y a final de mes es el cumpleaños de tu novio al que querías apapachar y ya no sabes si te vaya a alcanzar. Para colmo, los pendientes parecen no avanzar ni un poco. No me pasan la información que necesito para una nota que tengo que entregar el viernes. Hoy es miércoles. No puedo evitar comenzar a llorar frente a la pantalla y pensar que tal vez no debí comprarme mi iPhone nuevo ni irme de vacaciones con Edu a Real de Catorce. Cuesta más de lo normal ser mi mejor amiga y decirme que tanto el iPhone como las vacaciones las merecía y que he trabajado mucho como para merecer darme los lujos que quiera. No he renovado mi guardaropa en años y trabajo hasta los fines de semana. No es que sea mi culpa, son gajes del oficio de ser freelance. Tal vez un poco más de ahorro planeado no haga daño, pero tengo 16,000 pesos ahorrados, lo que pasa es que no me los quiero gastar justo porque sé que los pagos pueden caer tiempo después de lo que se espera. Hay días en los que mis compromisos económicos me aplastan. Renta, teléfono, internet, colegiatura, comida, transporte, psicóloga, gimnasio... Pero el asunto es que todo ello lo necesito de alguna u otra manera, no me doy lujos innecesarios. Por eso, en realidad la única solución es seguir trabajando, entender que no siempre se pueden cumplir con los plazos y priorizar. Si no se puede comprar el spa para dos de 2,000 pesos para Edu, además de la comida en un buen restaurante, pues sacrificamos alguno de los dos, el chiste es que la pase bien. Igual y un masaje para él y ya, y le haces de comer o lo invitas el fin que sigue. Tratar de no morir en el intento, disfrutar el camino aunque me haya tropesado y la rodilla me duela y me sangre, es lo importate.

jueves, agosto 08, 2013

Dejar de pensar

jueves, agosto 08, 2013
La ausencia - o negación - de los pensamientos que duelen ayudan a disfrazar la vida de perfecta. 
No importa si desde hace seis días no te veo. Mi mente no tiene tiempo de pensamientos que llevan al lamento por la ausencia física del ser amado. Guiones, lecturas, tareas, llamadas, textos, libros, películas, amigos, amigas, atardeceres, lluvias, vientos, siestas, perros, todo ellos te saca poco a poco de  mi mente y la ansiedad por querer tenerte a mi lado desaparece lentamente.  

La posibilidad real de tu fastidio me ha anestesiado el alma. Si mis lágrimas y mis reclamos te alejarán aún más, es buena idea aplastarlas bajo el peso de la cotidianidad y la rutina.

Cuando no hay nadie con quien desahogar las penas en el día a día, siempre está la almohada, la pantalla, la hoja en blanco o los sueños que se encargan de acomodar el mundo de una extraña y particular manera. También está el diván, el útero donde soy libre de decir y sentir lo que quiera, a veces. 

Estar sola para mí siempre fue una imposición. Por ser morena, por ser la mayor, por ser sincera, por ser directa, por ser distinta... por eso la soledad mucho tiempo fue la alcoba con la luz apagada a la que no quería entrar.

El tiempo me ha dado la fortaleza y la sabiduría para que la soledad se vuelva en un espacio seguro, sin lágrimas, sin críticas, sin miedos al rechazo o a las despedidas. Yo siempre me tendré a mí pase lo que pase, aun muerta...

A pesar de todo eso, hay días como hoy en los que sueño que me salvas de mí misma y de las turbulencias de la vida y mi alma te echa de menos ( a ti y a tu mano firme y grande...)


martes, julio 23, 2013

Noche de martes

martes, julio 23, 2013
No sé para ti, pero este martes fue más largo de lo anticipado.
Llegué a casa unos minutos antes de las ocho de la noche y me esperaban unos siete correos electrónicos por responder con información extra para un número especial con preguntas sobre ciencias.
Fue uno de esos días en los que lo que pronostiqué no se cumplió. Por ejemplo, le dije muy segura a José Luis que no llovería y cuando salí de mi junta, el suelo estaba mojado y del cielo seguían cayendo gotas gruesas de manera esporádica.
Por suerte, pude conseguir una tarjeta telefónica para hacer una llamada de larga distancia mañana a la hora de la comida. Una entrevista con un arquitecto mexicano en Nueva York.
Hoy te he pensado bien, con cariño y con una sonrisa, ah y con mucha ternura. Recordé lo que pasó el viernes y me llené de un sentimiento de culpa que poco a poco se convirtió en una reafirmación de lo mucho que te valoro y lo agradecida que estoy de tenerte a mi lado, aunque sea sólo los fines de semana.
Las cosas no siempre salen bien, y por eso, pensarte me rescata de la ansiedad que no lleva a ningún lado.
He pensado sobre tu sugerencia de tener una planta en la habitación. Creo que no lo haré. Tenerla ahí adentro, sin que le den rayos del sol, sólo haría sentirme mal, porque parecería mi prisionera , viviendo en un rincón obscuro.
Si me da tiempo, compraré el reemplazo del perfume que me regalaste de navidad. Nos hace falta a los dos, para oler igual.
Te quiero.

domingo, julio 21, 2013

Sanar...

domingo, julio 21, 2013
Lo que hizo desaparecer el dolor no fue la dona de chocolate amargo que compramos en la panadería de techos color vino en medio de la llovizna de la que nos protegimos abrazados bajo el paraguas rojo. Tampoco fue el agua hirviendo mezclada con vinagre de arroz que dejé que se evaporara entre mis piernas...

Fueron tus besos, tus caricias, tu mirada preocupada y tus abrazos.

No necesitaba nada más que eso para sanar lo que fuera.

lunes, julio 08, 2013

lunes, julio 08, 2013
Mi momento favorito son tus besos en mi espalda desnuda...
 
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