lunes, enero 28, 2013

lunes, enero 28, 2013
Si no soy capaz de ver yo misma lo que valgo, probablemente nadie más lo haga.
Pero ahora estoy en un nivel mucho más básico. Intento recuperar mi paz.

Sueños británicos

Volví a soñar que estaba en Londres...
Con cierta frecuencia, cuando me siento inquieta por dentro, sueño con Londres y eso me trae algo de sosiego.
Estaba viendo un musical y llovía. Cenaba con Jaimito y cuando volvía al hotel había una familia de desconocidos (pero que en el sueño eran conocidos) a los que les habían asignado mi habitación porque a mí me habían cobrado como habitación individual una habitación familiar, así que tenía que desalojar.
Duró poco el gusto, pensé. Me puse a repasar los nombres de los amigos que siguen viviendo allá. Pensé en decirle a Jaime si podía quedarme con él, y si no, estaba Luci. La cosa era que en Londres, cuando las cosas realmente se ponían complicadas, tenía a miembros de mi segunda familia con los que sabía que podía contar.
Londres es mi hogar, es ese hogar que la vida me puso en el camino y en el que crecí, me conocí, sufrí y me levanté como nunca antes. Por eso cada vez que tengo una mala noche como la de ayer, mi mente me transporta a ese escenario en el que fui capaz de verle siempre el lado bueno a las cosas.
"Qué importa si odio mi trabajo y el hombre al que quiero se ha alejado de mí, estoy en Londres, la ciudad que más amo", me decía mientras caminaba a Primerose Hill.
La Ciudad de México no la escogí yo. El azar me hizo nacer aquí y aunque he conocido a gente maravillosa (y otra no tanto), nunca me ha parecido bella. Es demasiado ruidosa, caótica y bastante intolerante, aun cuando es en teoría la más liberal del país... no va conmigo para nada. La sufro diariamente.
Yo no me siento ni mexicana ni japonesa y me siento de ambas partes a la vez. Eso puede ser un problema en México, en el Reino Unido, nunca. Muchos se sienten igual que yo y está bien.
Hoy amanecí con ganas de volver a Londres y vivir allá tranquilamente, sin la preocupación por sobresalir sino de solo ser feliz, disfrutar del sol de primavera y verano y correr por las calles de invierno para llegar a encerrarme en una casa cálida y escribir y escribir y escribir...

domingo, enero 27, 2013

Domingo

domingo, enero 27, 2013
¿Atascarte de papas fritas que te pasas con cerveza a las diez y media de la noche te ayuda a superar el estrés post traumático? No lo sé y no me importa. Cuando ya no puedes seguir viendo Grey's Anatomy porque te atacan recuerdos de ese día, de Edu en el suelo, ya haces lo que tu cuerpo te exige a la hora que sea, con tal de poder tener un poco de paz mental y no seguir llorando por algo que ya pasó y que no puedes cambiar y que cada día te esfuerzas por superar.

Ahora me queda claro por qué esta desesperación porque me llame, nos veamos, me busque...

Ese día sentí que lo iba a perder para siempre, frente a mis ojos, por alguien anónimo que decidió alterar nuestra paz y armonía que habíamos construido tan bien en un año exacto. Y el odio sigue ahí por esos sujetos y por este maldito país de mierda que justifica todo y no castiga nada.

Es un enojo incluso por haber alterado así mi vida que por fin parecía ir por un camino tranquilo después de tantos años.

Sí, admiro a Edu que ve como si fuera algo afortunado seguir vivos y que al final nada nos hicieran.

Pero yo no puedo estar agradecida por un par de imbéciles que decidieron hacer lo que hicieron y que no les pasara nada. Los odio con toda mi alma aunque eso me tenga así. Nunca he sido de las que se resignan ante los infortunios y por eso quiero estar bien, que esa sea mi venganza personal, que a ellos ya le llegará la suya de la manera menos esperada y tal vez se acordarán de todo lo que han hecho y lo pagarán de la manera más dolorosa para ellos.

Mientras, yo me tengo que tener paciencia a mi misma, a mi mente, a mi alma, a mi cuerpo.

Saldré adelante y si es posible, mejor que antes, fortalecida y más feliz....

martes, enero 15, 2013

El desprendimiento

martes, enero 15, 2013
Es duro admitir internamente que no puedes depender o confiar en tu padre. Es peligroso confiarle tu salud y tu vida y tu estabilidad emocional a alguien que no tiene la humildad de aceptar que no sabe todo y hace cosas que dentro de su ignorancia parecen correctas.

Seamos realistas. Yo no tenía el dinero para pagar tratamientos en un hospital tan caro y aun así me llevó y ahora no me quieren reembolsar lo que gasté porque no terminé mi tratamiento ahí mismo. No podía arriesgarme a pagar tanto dinero, sabiendo que iba a dejar de percibir ingresos regulares, para ver si sí me lo  pagaban o no. Aun así dejé que él, mi padre, que dentro de todo hizo su mejor esfuerzo, decidiera y acabó perjudicándome porque no le importó que yo no tuviera con qué pagar un hospital de tal precio.

Lección: la próxima vez que te aseguren médicamente, encárgate tú de enterarte de qué hacer al respecto. Es tu vida, no la de los demás y no tienen xq tener las respuestas a todo. Pudiste haber esperado a que respondiera tu tía o irte al IMSS, así son las cosas....

Ya si no te pagan, fue por tu error, tu error en no entender que aun siendo tu padre, él no sabe nada y por algo económicamente está como está...

Ser adulto es asumir las consecuencias de tus actos, al 100%.

sábado, enero 12, 2013

Sábado

sábado, enero 12, 2013
Para variar, escucho a Mayra Andrade cantando en creole caboverdiano.
No he podido dejar de darle vueltas al momento en el que tuve que cerrar el libro color rosa (literalmente la carátula es rosa), "La mujer habitada" de Gioconda Belli. Lo cerré y sin importar que estabas ahí tarareando una canción irreconocible, dejé que las lágrimas corrieran sobre mis mejillas recién maquilladas.
No soporté imaginarme muriendo, la sensación de perder la vida a manos de alguien más. Cambié a Lavinia y a Itzá (la que murió a mano de los conquistadores españoles) por la historia de un periodista freelance de Murakami. Vaya coincidencia, la historia de un freelance, justo ahora. El libro es algo sombrío y deprimente desde un inicio, pero sabes cómo lidiar con ese tipo de libros. No encuentras la manera de lidiar con la sensación de que alguien te pueda quitar la vida cuando así le apetezca, mientras respiras con dificultad por el polvo y por el frío y dejas de sentir tus manos por la fuerza con la que fueron atadas.
No he podido dejar de llorar. Las lágrimas salen solas, sin que yo las pueda controlar. Estoy enferma y es un pretexto para no salir de casa pretendiendo que me siento perfecta. La ira y el enojo, poco a poco se han  convertido en tristeza. Quiero tenerte a mi lado, pero no puedo y sé que tú eres perfectamente feliz sin mí, como debe ser. Por lo menos, en medio de esta habitación con calefacción artificial dentro del departamento  gélido suena su voz, la de ella, la del mar, que me da un poco de paz. La recuperé pese a las jugarretas crueles del destino. La tengo de nuevo conmigo y la escucho una y otra vez buscando que me regrese algo de ese ritmo de las olas rompiendo suavemente. Ella me da consuelo muy adentro cuando tú faltas.... (Aun así, deseo que sea lunes por la noche).

lunes, enero 07, 2013

Lunes de enero

lunes, enero 07, 2013
Hay días en los que los dedos se niegan a escribir, o peor aun, que la mente se distrae ante cualquier provocación. Puede ser desde tu ausencia repentina hasta el frío de la habitación. La música se ha repetido por lo menos tres veces pero cada vez que hay que cambiarla, acabo escogiendo las mismas tonadas. Estoy entre melancólica y tranquila, con un poco de sueño y el estómago entre vacío y medio revuelto. Te extraño pero ya extrañaba mi espacio...extrañaba extrañarte... Así de contradictoria es la mente y yo llevo sentada ya más de dos horas sin poder comenzar a trabajar en forma. Algo me paraliza. Tal vez sea el miedo o algo más profundo que no he sabido identificar.

 
Entre sueños.... Design by Pocket