Volví a soñar que estaba en Londres...
Con cierta frecuencia, cuando me siento inquieta por dentro, sueño con Londres y eso me trae algo de sosiego.
Estaba viendo un musical y llovía. Cenaba con Jaimito y cuando volvía al hotel había una familia de desconocidos (pero que en el sueño eran conocidos) a los que les habían asignado mi habitación porque a mí me habían cobrado como habitación individual una habitación familiar, así que tenía que desalojar.
Duró poco el gusto, pensé. Me puse a repasar los nombres de los amigos que siguen viviendo allá. Pensé en decirle a Jaime si podía quedarme con él, y si no, estaba Luci. La cosa era que en Londres, cuando las cosas realmente se ponían complicadas, tenía a miembros de mi segunda familia con los que sabía que podía contar.
Londres es mi hogar, es ese hogar que la vida me puso en el camino y en el que crecí, me conocí, sufrí y me levanté como nunca antes. Por eso cada vez que tengo una mala noche como la de ayer, mi mente me transporta a ese escenario en el que fui capaz de verle siempre el lado bueno a las cosas.
"Qué importa si odio mi trabajo y el hombre al que quiero se ha alejado de mí, estoy en Londres, la ciudad que más amo", me decía mientras caminaba a Primerose Hill.
La Ciudad de México no la escogí yo. El azar me hizo nacer aquí y aunque he conocido a gente maravillosa (y otra no tanto), nunca me ha parecido bella. Es demasiado ruidosa, caótica y bastante intolerante, aun cuando es en teoría la más liberal del país... no va conmigo para nada. La sufro diariamente.
Yo no me siento ni mexicana ni japonesa y me siento de ambas partes a la vez. Eso puede ser un problema en México, en el Reino Unido, nunca. Muchos se sienten igual que yo y está bien.
Hoy amanecí con ganas de volver a Londres y vivir allá tranquilamente, sin la preocupación por sobresalir sino de solo ser feliz, disfrutar del sol de primavera y verano y correr por las calles de invierno para llegar a encerrarme en una casa cálida y escribir y escribir y escribir...