Todos tenemos un lugar favorito en el mundo. Un ricón en el que nos sentimos en casa, o nos hace sentir en paz. El mío es Londres.
En los días de altas dosis de estress, me gusta irme caminando a Primrose Hill para sentarme en la colina y ver Londres desde arriba. El ver a mi ciudad favorita desde ese punto, me hace sentir que sólo soy una pequeñísima parte de la agitada ciudad y automáticamente me invade un sentimiento de tranquilidad.
Por supuesto que en días como hoy, que de pronto había sol, de pronto lluvia y de pronto nieve (!!), no es buena idea ir a Primrose...
Hoy, en cambio, decidí refugiarme en mi libro favorito...Cien años de soledad...en espera de días más soleados.
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