Los golpes más duros, o para ser más precisos, los madrazos más fuertes los he recibido últimamente de gente que jamás hubiera imaginado.
Hoy me di cuenta que una persona a la que ayudé "desinteresadamente" (lo pongo entre comillas porque no sé si realmente sea posible ayudar sin algún interés de por medio) me dio una puñalada por la espalda. Aún no entiendo bien sus motivos ni qué pude haber hecho como para ganarme su desprecio y la decisión de dejar de estar en su "privilegiada" lista de amigos de una red social.
También me enteré ayer que los administradores de la oficina a la que le he dedicado horas y horas de esfuerzo, muchísimos episodios de estrés y un salario bastante bajo, me venden ante los nuevo empleados como "una buscapleitos".
Bien dice el dicho que nadie sabe para quién trabaja...
Hace poco leí un post de un blog de una compañera de un taller de periodismo narrativo que estoy tomando.
Ella se descocía en decirle sus verdades a cinco hombres sobre sus jueguitos, sus mentiras, sus actitudes que al final la habían hecho decidir mandarlos a volar o no volverlos a buscar. La admiré enormemente. Me encantaría poder hacer eso y sentirme liberada.
Lo que puedo decir es que este personaje que ahora me considera persona non grata, se apoyó muchísimo en mí cuando llegó a Londres. Por mi parte no puedo decir lo mismo. Él ha sido motivo de malos momentos y al parecer él ni se da por enterado. Se molestó cuando le reclamé que ciertas actitudes que tomó conmigo estaban lejos de lo que yo esperaría de un amigo. (Se acordaba de mí cuando necesitaba algo...)Ahora resulta que soy yo la que no merece de su amistad. Me encantaría escuchar sus motivos, pues sinceramente no recuerdo haberle hecho nada como para ser tratada así.
No entraré en detalles pero he terminado con una muy mala imagen de él. Él era una persona a la que admiraba enormemente por su inteligencia y su cultura. En algún punto de mi vida hasta lo encontraba atractivo. Pero me ha mostrado que su inteligencia emocional está por los suelos. Lamento haberme aventurado a involucrarme con él de tal manera que acabara mostrándome lo peor de él.
Así que hoy me encuentro en un punto de mi vida un poco herida y muy molesta por cómo de pronto dio vueltas la vida y acabé siendo una persona desagradable en la mente de alguien al que he tratado con cariño y mucho cuidado...
No podemos saber qué hay dentro de la mente de las otras personas y por lo tanto, aunque se haya tomado la molestia de recorrer su lista de amigos para buscar mi nombre y borrarlo, no me lo tomaré de manera personal. Claramente el hombre tiene problemas.
¿Qué le costaba llamarme o escribirme y decirme que algo que hice le había molestado?
Probablemente será un misterio por el resto de mis días.
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