Qué nostalgia. Qué nostalgia la que me da en noches como ésta. Cómo me gustaría poder dormir bajo el cielo nublado y cálido del verano londinense, donde las estrellas se ocultan tras esas nubes gruesas, donde dormía con la ventana abierta para aprovechar los pocos días de calor.
Echo de menos ese viento, que dicen que te vuelve un poco loco, y esas caminatas que siempre me llevaban a algún espacio lleno de árboles, muchos árboles y oasis en medio de una ciudad que nunca dormía.
Extraño a los amigos, a mi familia adoptada, a mi familia que sí escogí. Extraño poder salir a caminar a la hora que fuera, la 1 las 2, las 3 de la mañana.
Extraño sentirme en casa....
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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