No es que te duela perderme, te duele la idea de no tener algo que en su momento pudiste amar y que decidiste no hacerlo. Ahora ya es demasiado tarde.
De qué me sirven los lamentos hechos meses después de que decidiste dedicar tu tiempo, tu presencia, tu mente y tu alma a historias que supuestamente habían llegado a su fin cuando nos tocó quedarnos encerrados en ese cuartito acalorado al fondo de la redacción.
Ahora ya es demasiado tarde porque ya no sueño con tus ojos, con tu piel y con tu voz.
Cuando pienso en ti, no puedo evitar pensarte con otras mujeres que invadieron nuestro espacio sagrado.
No es que te duela perderme, lo que te duele es la idea de algo que en realidad nunca existió.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
0 comentarios:
Publicar un comentario