sábado, agosto 22, 2009
Nostalgia
Que el calor del sol sobre mi piel me recuerde al que se asoma del otro lado del atlántico.
Abrir los ojos y ver entre las persianas cielos que parecen más azules de lo que son y de pronto sentirme a unos miles de kilómetros de donde estoy acostada.
Ver el reloj y añadirle simpre 6 horas más para imaginarme qué estarán haciendo los de mi sangre y los de mi alma.
Llegar a mi cuarto y percibir un olor a limón...
sábado, agosto 15, 2009
Estar sola...
De mi primer viaje sola fue testigo Lisboa y no pude haber elegido una mejor ciudad para hacerlo. Con sus cafés, sus calles empinadas y sus rincones ocultos tras casas de tejados rojos y balcones, aprendí a disfrutarme en una ciudad desconocida. Todas las sensaciones, todos los olores, los colores, los sabores y los sonidos fueron míos y sólo a mí misma me contaba lo que sentía y lo que vivía.
Mi primera ida al cine sola fue ya hace un tiempo, después de haber ido a cubrir sola una convención sobre organismos suministradores de agua en Colima, México. Recuerdo que volví temprano del viaje, como a eso de las 7 am, y como debía de presentarme al trabajo por la tarde, decidí que en lugar de dormir iría a la matinee de "El crimen del padre Amaro".
Hoy fui sola a un festival de jazz en Canary Wharf. Llegué cuado ya había iniciado su acto el primer grupo. Un grupo de jazz experimental al que me costó trabajo encontrarle melodía a sus piezas. Me senté en el pasto y me puse a leer un libro sobre la psicología femenina. Después, cuando Lizzy Parks subió al escenario, puse más atención a la música y a su bella voz, y menos a mi libro.
No era yo la única que se había ido a escuchar música sola.
Pensé que vivir en Londres, ser una extranjera y estar por el momento bastante desconectada de los que decían ser mis amigos, me facilita la tarea de pasar desapercibida y sentarme en paz a escuchar buena música y leer un buen libro bajo el sol veraniego de Londres.
El ir sola y sentarme en un concierto, o sentarme en un café a tomar té negro con un pastelillo de Belem y escribir sobre mis reflexiones se facilita cuando me siento invisible.
Debo de confesar que en la adolescencia, mi mayor temor era estar sola en medio de una multitud. Sola en medio de una reunión donde todos se conocieran y yo no conociera a nadie. Vivía con esa pesadilla en la que todos se me quedaban viendo raro por estar sola y sin nadie a quién llegar a saludar afectuosamente.
Afortunadamente, la vida me ha enseñado que el sentirse así depende de uno. En realidad, a la gente le importa poco si vamos solos o acompañados. Lo importante es disfrutar el momento.
Y tanto al volver de Lisboa como al volver del concierto de hoy, me he quedado con una sensación de satisfacción y plenitud que no siempre se ha dado en compañía de terceros.
domingo, agosto 09, 2009
Cambios, cambios, cambios.
Nunca había tirado tantas cosas a la basura. Incluso tiré cosas que podrían servir y usarse todavía, pero mi necesidad de renovación, de olvido, de poner un punto y aparte alcanzó tales dimensiones, que me dediqué a lanzar lo que encontraba a mi alrededor en una bolsa negra de plástico.
Rompí fotos, cartas, dibujos, todo. Como bien dijo Jaime, parecía que hubiera roto con un novio de muchos años. De hecho, no había roto y tirado tantas cosas desde que me separé por primera vez de mi ex novio David.
Después de este ejercicio catártico, salí y lancé la bolsa negra en el patio que está delante del flat. Necesitaba tirar todo lo que me recordara esa desafortunada experiencia. Dos años y medio no se deberían de tirar así a la basura, pero lo hice. Y fue una sensación de alivio y de tranquilidad.
Curiosamente fue justo cuando necesitaba desocupar el flat en Camden así que aproveché para tirar junto con los objetos, todos los recuerdos negativos, los sinsabores, las lágrimas, las sensaciones de vació e incluso los momentos en los que me había sentido arrepentida por haber dado demasiado o por no haber dado lo suficiente.
Y así es como me dispongo a iniciar un nuevo periodo de mi vida en Londres. Curioso es pensar que llevo casi 3 años en esta ciudad y una nueva etapa acaba de iniciar.
Un nuevo flat, nuevas compañeras, nuevas ilusiones que me han mantenido ocupada diariamente al volver del trabajo. Tengo también ganas de estrenar gimnasio, de conocer nuevas rutas, nueva gente, nuevos pubs, vivir nuevas experiencias y darle a mi alma y a mi mente nuevos sueños por cumplir.
sábado, julio 25, 2009
Reflexiones de un sábado por la noche
No tengo nada de qué quejarme tampoco. Acabo de volver de un viaje maravilloso a Chiapas y unos días en Zipolite con Denís y Arash, cada vez me llevo mejor con mi familia, el trabajo va bien, sigo viviendo en Londres (sigo viviendo mi sueño de adolescencia).
Pero no me levanto por las mañana con esa emoción que te da un trabajo apasionante, no estoy enamorada y me siento más bien como avanzando lento lento y silenciosamente. A mí eso de la monotonía me puede matar. A veces pienso que en el pasado hasta he provocado rupturas y encontronazos con tal de sentirme viva. No creo que eso sea lo mejor en estos momentos.
He pensado en ponerme retos nuevos. Cambiar a un trabajo más apasionante, salir a lugares nuevos para conocer gente nueva, buscar nuevos aires, comprarme una bici, etc etc
Con respecto a lo de la enamorada, no he hecho mucho al respecto. En eso sí creo que estoy dejando descansar un poco mi alma. Sé que cuando esté lista para amar, aparecerá la persona indicada. Ya paso de ligues de una noche y amores tormentosos de los que he salido lastimada.
Así que a esperar. A esperar mientras busco un mejor trabajo, conozco gente nueva y encuentro actividades que realmente me apasionen tanto que se sacuda mi universo. Tal vez la etapa en la que todo te llegaba solito, sin que tuvieras que pensar en nada, ha pasado. Tal vez ha empezado una etapa en la que yo debo de escoger por dónde caminar, qué sentir y qué vivir para poder darle sabor a mi vida.
Y aún así, como soy una necia, romántica y optimista empedernida, sigo pidiendo silenciosamente y muy a mis adentros, que algo extraordinario y maravilloso pase pronto y esa chispa que parece apagada se vuelva a prender.
lunes, mayo 18, 2009
De poetas, sueños y amores perdidos...
En el ciberespacio las páginas se han llenado de obituarios y poemas de Benedetti.
Mario Benedetti dejó de ser de mis poetas favoritos mucho tiempo atrás, debo de confesarlo. Pero uno de sus poemas fue de los que me regalaron por primera vez en la vida. Aquel que se llama "No te salves". Me lo transcribió uno de mis primeros amores platónicos que se hicieron realidad de manera efímera.
Su muerte, más que un dolor por perder a un poeta, me causa una cierta nostalgia al recordar cómo era el amor antes, cuando era inocente y muy soñadora. Amaba a través de los sueños, de las ilusiones, sin miedos, sin prejuicios y sin prisa. Había tiempo de sobra para esperar a ese ser amado que por unos instantes entró en mi vida y se fue.
Mi corazón no se había empañado de lágrimas ni desconfianzas y un poema de Benedetti hacía que caminara por las nubes por días y semanas.
Con el tiempo dejaron de llegar poemas de Benedetti, dejé de soñar y le dije a mi corazón de una vez por todas que ese tipo de amor no existe y tal vez jamás existirá.
Así es como vivo yo la pérdida de este poeta. Como cuando uno se da cuenta de que la inocencia ha desaparecido definitivamente del alma...
miércoles, marzo 25, 2009
Cuando la crisis nos alcance
A diferencia de países como México, donde estábamos acostumbrados a sobrevivir crisis económicas cada ciertos años, en el Reino Unido, la crisis actual es una de las más fuerte en varias décadas. Por eso, entre las notas principales del informativo de la tarde, la BBC coloca con una duración considerable, notas sobre tiendas y negocios que cierran como consecuencia del famoso "credit crunch".
Hoy, una reportera transmitía desde la avenida principal del barrio de Fulham, en Londres, sobre el cierre de numerosos negocios. Al parecer esta zona, que alberga a habitantes de un alto nivel adquisitivo, ha sufrido consecuencias considerables por la crisis crediticia.
Tras haber leído un letrero pegado en la puerta de vidrio de una boutique, en el que las dueñas se disuclpaban por el cierre de la tienda y daban como motivo un "we have been creditcrunched", la cámara hace un paneo para mostrar otros establecimientos de la zona que han suspendido su actividad comercial.
En ejemplos mucho más cercanos a mi vida, me topo con que por segudo día consecutivo la oficina de la planta baja tiene las luces apagadas a las 11 de la mañana y hay dos garrafones de agua llenos fuera de su puerta. Hoy al mediodía, nuestra contadora se encontró al dueño de dicha empresa, quién estaba sacando cajas de cartón al estilo Lehman Brothers. El dueño le confesó que se han declarado en quiebra y que deben vaciar la oficina lo antes posible.
Las pláticas en la oficina se comienzan a teñir de temas relacionados con la crisis. Somos los únicos sobrevivientes en el edificio donde había otras dos empresas y esto se siente en el silencio de los pasillos y el estacionamiento vacío.
Entre susurros, una compañera nos cuenta que tiene una amiga que trabaja en una empresa de giro financiero y hace pocos días le adviertieron sobre los riesgos de decir en voz alta que labora en un banco. Hay un rencor social contra este sector de la población y en los últimos días han aparecido notas sobre ataques a autos de banqueros y actos bandálicos a edificios corporativos.
Dicho odio alcanza tales magnitudes que según un artículo de internet, quién quiera demostrar su enojo contra los banqueros, pueden acudir a la estación de Liverpool Street el miércoles de la próxima semana para unirse a una protesta en la City, la zona financiera por excelencia de Londres. Según esta nota, dicha protesta podría tener intenciones violentas.
Un amigo me preguntaba cómo veía a México ahora que volví de vacaciones después de 9 meses.
Le decía que no notaba mucha diferencia a comparación con la última vez que estuve allá.
Paradójicamente donde sí la noto es en Londres.
Finalmente, para bien o para mal, los mexicanos hemos sobrevivido a numerosas crisis. Yo nací a finales de la década de los 70, por lo que mi infancia se desarrolló en medio de fuertes crisis económicas que sacudieron al país. (Para algunos, la década de los 80 fue la década perdida para América Latina.)
Contrario a esto, los británicos no veía caer el empleo y el poder de su moneda en largo tiempo.
Lo preocupante de todo esto, además de las protestas violentas contra banqueros, es la alta posibilidad de que el odio se pueda transferir en algún momento a los inmigrantes que vivimos en este país.