Noches como hoy, en la que estoy sola y que la música tristona de Madredeus invade mis oídos y el resto de mis sentidos, me pregunto qué hago aquí.
Extraño irremediablemente las calles de Londres, de noche, de día, en verano, en invierno, en primavera, en otoño y me duele el alma como si hubiera dejado Londres apenas ayer...
Y me duele demasiado pensar que estoy tan lejos de mi ciudad favorita, tan amada, tan inolvidable, tan encantadora, tan mía...
Yo pertenezco a Londres y sus bullicios y a sus calles en las que se camina por la izquierda y sin paraguas aunque esté lloviendo...
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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