Dormimos abrazados. Nos desbocamos como nunca, como pasa cada vez más seguido, sin importar que M estuviera en el cuarto de enfrente durmiendo no hace mucho tiempo. Olía a canela, ya no a huerto de manzanas y la luz de la llama era amarilla, alta, larga, cálida.
Dormimos repitiendo en la mente la dulce e inexperta voz de Alexandra Tischendorf.
Toqué el calor de tu cuerpo, de tus mejillas, de tus labios. Soñé que me compraba una bicicleta azul y que besaba la comisura de los labios. Tomaste vodka con ginger ale y yo tres cosmopolitan, para ir de acorde con el lugar, el día (luna azul, tu cumpleaños, nuestro amor) y mi interior físico y sentimental.
Vimos el reflejo de la luna azul juntos, detrás de nubes blancas que se iluminaban.
Empezó septiembre...
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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