Tantas coincidencias, tantas estúpidas y dolorosas coincidencias...
El sol en mi piel estaba así de frío ese día y así de blanco sobre las aceras. Se reflejaba casi igual sobre las hojas que comenzaban a volverse amarillas para pronto caer al suelo que las integraría poco a poco al paisaje otoñal.
La misma música, la misma sensación, esa estúpida sensación de que, por fin, la búsqueda había terminado.
Y nada terminó. Todo fue el inicio de un laberinto del cuál no he logrado salir, sigo ahí, atrapada.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
0 comentarios:
Publicar un comentario