Algo me dijo que ese paraguas roto me traería suerte, o por lo menos, algo de tranquilidad, serenidad.
Tal vez sólo se lo atribuí yo a esa sombrilla que me invocaba a un ave malherida, que no podía volar por su ala rota.
Por primera vez en años, disfruté una caminata. El clima, el silencio, las calles y la arquitectura de la colonia Roma me produjeron paz también.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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