Recordar que yo, sigo siendo yo, con él o sin él.
Que soy capaz de disfrutar las calles crepusculares, aunque vaya sola.
Que yo y mi felicidad no tienen más espacio que para la gente feliz y generosa y realmente buena.
Que yo soy yo arriba o abajo, que mi posición no me hace mejor o peor persona.
Que yo, y solamente yo, sé quién soy, donde estoy parada y cómo es que llegué ahí.
Tener claro eso siempre. Tener claro que los cantos de las sirenas son traicioneros y que sólo lo real, prevalece.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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