Nunca he creído en Dios. Con el tiempo, incluso dejé de creer en las reencarnaciones y el karma.
Hoy, en medio de las más grandes soledades autoimpuestas, pienso que es una gran desventaja no contar con algo, alguien, que aún sin existir físicamente, me pueda guiar o hacerme sentir acompañada.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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