Al mejor estilo de un libro de autoayuda, he decidido emprender una campaña para quererme más.
Ayer decidí que era el día de amar a mi cabello...
Lo difícil no es tal vez, amar una parte de mi cuerpo. Con él siempre he estado a gusto, la verdad. Las clases de natación y el ejercicio lo moldearon de tal manera que cuando me veo en el espejo y no estoy pasada de peso, me encanto.
Lo difícil es, en realidad, despertar al día siguiente de que le echaste bronca a la persona más valiosa para ti en el mundo, y no odiarte. Porque además, las veces que lo haces, en el fondo sabes que posiblemente mañana te arrepentirás y porque ante tus reclamos de que no responde tus "te extraño" o tus "te amo", el te dice que prefiere demostrártelo y que él se siente a gusto estando contigo. Aún así, insistes en que tal vez él es el que no está a gusto contigo...
Ya que cuelgan después de casi una hora de una discusión que no lleva a nada, lloras mucho y para dormir te tomas una cerveza y de pronto sueñas a hombres con pasamontañas, vestidos de negro y armados que te rodean y de los cuales escapas corriendo. (Ah era eso... mi subconsciente estaba malhumorado por ESO, no por Edu...)
Despiertas y te sientes terrible por todo lo que le dijiste anoche. Porque sabes que aún cuando el pueda decirte que tú eres la que te andas imaginando cosas malas e infiriendo que él quiere verte menos, si tu insistes en quejarte, podrías abrir la puerta a un malestar mutuo y no quieres. (En eso te das cuenta que estás reglando...)
La campaña para amarme mejor en realidad debería ir encaminada no tanto a querer a mi cuerpo, sino a quererme tal como soy. Que si una noche me sentí con ganas de que me contestaran "yo también te extraño" o "te amo más" lo puedas decir de una manera sana porque esas ganas en si no tienen nada de malo, lo malo es que lo muestras creando tensión y posiblemente eso no va a dar los resultados que quieres.
La campaña para amarme es, admitir que a veces soy más vulnerable que otras, que hay días en los que te dan ganas de un apapacho o de dormir abrazada de él aunque no siempre se pueda y que eso no me hace más débil o demandante, sino humana.
Que es normal que no quieras herir a quien amas pero que estás aprendiendo a mostrarte vulnerable y que a veces te muestras a la defensiva porque el miedo por salir herida ahí sigue.
Y que tal vez sientas que es una muestra de debilidad o de contradicción el que le hayas enviado un correo deseándole un excelente día, pero es tu manera de decir, "perdón, te amo".
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
0 comentarios:
Publicar un comentario