martes, febrero 12, 2013

martes, febrero 12, 2013
Y el día fatídico llegó. Ese día en el que oíste de su boca que no te ama, que se la pasa bien contigo, que cada vez se siente más en confianza contigo, que confía en ti y que agradece que confíes en él, pero cuando le pides que te diga que te ama, te dice que son cosas muy fuertes y que no las dirá. Que no las siente y que él no funciona así, no diciendo sino haciendo. Hablar es un hacer, a veces. Decir, a veces reconforta y ayuda a otros sentirse bien, correspondidos. Pero no fue así. Y lloro. Lloro porque nunca es lindo escuchar de alguien que tú si amas que él no ha llegado a ese punto y no sabe si llegue o quiera llegar pero que le gusta estar contigo. Te preguntas, ¿es suficiente? ¿Qué es más importante? ¿Que te ame o que se lleven bien? Los amigos se llevan bien... Nosotros no somos amigos ni nunca lo hemos sido. ¿Qué hace entonces contigo? ¿Por qué viene cada fin de semana? ¿De qué quiere huir? ¿De sus recuerdos? Hay demasiadas preguntas pero al mismo tiempo todo es más claro que nunca. Por eso no quiere llevarte con sus amigos, por eso evita algunas situaciones juntos, por eso no pasa nada si no se ven, por eso cuando te ve no te dice que te extraña, sino que te pregunta si lo extrañaste. Te hace pensar que el que tu lo ames y lo procures como lo haces, de la manera más cariñosa que lo has hecho jamás, lo hace sentir bien, se siente amado y con eso a él le basta pero una relación es de dos, no de uno. Uno no puede llevar toda la carga porque se cansa, quiere algo a cambio. Es verdad, no puedes amar esperando algo a cambio pero tampoco puedes amar sin tener nada de vuelta. Porque no te ama no tiene necesidad de ti, porque no te ama no se acuerda de ti en el día y por eso no le importa mucho si tú estás pasándola mal, él está bien y listo. Es egoísmo puro aunque él no lo quiera ver así. Por eso estando contigo puede salir con exalumnas al cine y un sinfín de cosas. Por eso se puede ir al cine con una amiga después de decirte que se siente mal. Que más da. No siente nada que rebase el promedio de los sentimientos. No es algo fuerte, no es algo intenso, es algo tranquilo, como brisa que lo hace sentir bien pero que perfectamente puede vivir sin ella. Siempre lo has sabido y le apostaste a que con el tiempo tal vez las cosas cambiarían pero hasta ahora nada ha cambiado. La pregunta es: ¿algún día sentirá lo que tú sientes por él?

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