En noches como estas, en las que de pronto se desborda la incertidumbre, lo mejor es escribir.
Escribir que te extraño y que te siento extraño. Que llevábamos casi tres semanas viéndonos bastante seguido y de pronto, algo pasó, y ya no nos vimos los lunes como siempre y hoy, de plano, supe que estabas bien hasta que te escribí. Me imagino que andas clavado en algo, o ya te entró la preocupación por tu futuro laboral. Tal vez te dio el bajón porque ya no te llamaron de Microsoft. Puras elucubraciones mías, porque en realidad no tengo ni idea de lo que pasa por tu mente y por tu corazón. Claro, de pronto los celos me atacan sin piedad. Pero quiero conservar la tranquilidad y la paz que ha caracterizado esta relación. Dios... Sé que estoy enamorada porque me doy cuenta de los cambios, que en apariencia son sutiles y en apariencia no pasa nada. ¿Qué puedo hacer? Nada... Esperar, supongo.
Tampoco puedo dejar que tú definas mis estados de ánimo, pero la verdad, soy hipersensible y sí me afecta. No puedo negarlo ni olvidarlo nunca.
Solo deseo que pueda dormir tranquila.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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