Hoy, todo se siente espeso, nublado, lento, pesado. Al mismo tiempo, la ira crece en mí. Es una ira indiferente, da igual con quién se descarga, el hecho es odiar al mundo entero por haber escogido ese día, ese momento y a esas personas para vivir lo que vivimos. Podría estar contemplando la pantalla sin hacer nada, mi mente avanza como tabla sobre el mar, se deja llevar y no se resiste a lo que siente. No puede.
Estoy cansada y no pude evitar insultar a la vecina que estuvo de fiesta hasta las 5 de la madrugada.
Solo quiero una cosa. Que desaparezca el mundo entero y que nos deje solos a ti y a mi, abrazados debajo de árboles enormes que se mueven al viento o frente a olas que rompen silenciosamente. Solamente los dos, sin hablar, sintiendo tu piel sobre la mía y besando tus labios suavemente o apasionadamente y evaporarnos en la eternidad....
Todo lo demás me da igual.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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