viernes, diciembre 28, 2012

Pesadilla real

viernes, diciembre 28, 2012
Hay días en los que las pesadillas se vuelven realidad y no das crédito.
Abres los ojos asustada y no sabes cómo reaccionar y a lo lejos ves cómo someten a tu novio y su familia y hasta que preguntan que quién eres y por qué no has salido de la cama, reaccionas y los acompañas.
Desperté y por un momento no sabía ni dónde estaba. Solo al ver a E. acostado a mi lado recordé que antes de dormir hicimos el amor y nos dimos el beso de buenas noches en la boca y nos deseamos descansar rico porque madrugaríamos para ir a grabar una serie de escenas para un documental por el que E. estaba entusiasmado.

Me dolió verte así, tirado, inmovilizado y me dolió que (aunque tu digas que no importa) se llevaran con esa cámara un pedazo de tus sueños e ilusiones. Te había visto tan entusiasmado, habías invertido tanto tiempo en ver cuál cámara querías comprar con tus ahorros que me partió el corazón que encontraran la caja de la cámara vacía y te preguntaran dónde estaba el aparato. Quise llorar pero no lo hice. Tenía demasiado frío y respiraba con dificultad. Ya no sentía mi mano izquierda por lo apretado que nos habían amarrado las muñecas. Mientras rezaba por primera vez en muchos años, deseaba que se fueran y que pudiera tomar tus manos que tanto me gustan y besarlas con cuidado, suave, como dices.

Fue uno de los días más difíciles de mi vida. No supe cómo reaccionar maduramente y las lágrimas brotaron donde menos debían pese a tu cariño y tu atención. Me maldigo ahora, porque no quiero que pienses que no quiero que me ayudes. Simplemente es un asunto de discapacidad emocional. Me da miedo apegarme a las personas y dejarme apapachar, aunque sea a tu manera, intentando que se me olviden las pérdidas sustituyéndolas con un aparato que perdí. Sé que fue tu manera de mostrarme que te importo, pero en ese momento me sentía amenazada en todos los sentidos y no quería que lo hicieras por culpa. Pero claro, es que no lo haces por eso, creo, o, ¿sí? Ya no sé nada.

Extrañamente, impulsada por lo sucedido, por fin pude decirte que te amo. Ya no me importó si tú no lo dijiste antes que yo. Me dio urgencia porque lo supieras.

No pude evitar pensar que mi vida podía terminar ahí. Pensé que gran parte de las cosas que quise hacer las hice. Supongo que en mi subconsciente me di cuenta de que lo único que no había hecho, y que tenía muchas ganas de hacer, era eso, decirte que te amo y que eres importante para mí.

Es hora de dormir deseando que me acompañes en mis sueños, en un lugar agradable. Te amo, E.

P.D.: Cuánto hubiera deseado que hubiera sido una más de mis pesadillas y que de pronto despertara y estuvieras a mi lado acariciándome la espalda con amor...

0 comentarios:

 
Entre sueños.... Design by Pocket