lunes, diciembre 24, 2012

Tres días después del fin del mundo

lunes, diciembre 24, 2012
No se acabó el mundo. Malinterpretamos a los mayas y a su lectura de los astros y la alineación que se logra cada 144,000 días.

Mi mundo tampoco se ha acabado. Es tan solo una oruga en formación que parece estar inmóvil, muerta, silenciosa, pero transformándose por dentro, lenta, fuerte, segura y con miedo.

El 2013 es el año de la serpiente. Hace poco más de 12 años nació Koko.

El 2013 es el año de la serpiente. Las serpientes dejan la piel en el camino cada cierto tiempo y se arrastran hacia su objetivo, lentas, calculadoras, seguras y muchas veces certeras, algunas no, pero no desesperan, asechan y se lanzan a su presa.

Mi cuerpo me pide a gritos salir de esta metamorfosis de una vez por todas. Me grita con dolores inesperado, me grita con sudores fríos, lágrimas (que secó discretamente con su dedo para que no se notara) y sueños largos.

Para mí tu eres un árbol. No el árbol de naranjo que se mueve rítmicamente al compás del viento o de mis pensamientos y sensaciones. Eres un roble, firme, suave, muy suave (me gusta como suena esa palabra en tus labios, en tu garganta, con tu timbre grave) que está ahí para cuando yo necesite recargarme en tu fuerte tronco y sentir sosiego.

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