El de hoy ha sido un amanecer maravilloso. Soñándome en Londres con mi madre, en primavera, cerca de St. James, cerca del Big Ben y mi alma en paz, gozosa, feliz. Hace tanto tiempo que no amanecía así, que me encuentro aún acostada en la cama pensando que valió la pena dejar que mi cuerpo y mi alma durmieran tanto como quisieran, y estar apenas despertando a las 2:00 pm.
Es una manera hermosa de desconectarme de estos días tan caóticos emocionalmente para mí y que por inercia y necedad no he podido o querido soltar. ¿Qué que me dio Londres realmente me puede dar Néstor? Nada. Y de pronto, siento una añoranza terrible por Emiliano y los días en los que salíamos a leer a Hampstead Heath y después a caminar y después a comer. Esos buenos momentos que se vieron truncados por sus actitudes raras, habían sido de lo mejor en muchos años. Esa sensación de estar con alguien que me reta intelectualmente y que alguien así se sintiera atraído a mi de alguna manera, era lindo, muy lindo. Y hoy que soñé en un Londres feliz, se me vino a la mente y lo extrañé. Qué bueno hubiera sido que todo hubiera seguido tan bien como cuando vino a visitarme por primera vez, e incluso como cuando vino a Londres ya a estudiar. Me generaba tanta ternura que me mostrara lo que hacía y que me consultara en todo un hombre que yo sé que cultísimo. Y eso de alguna manera me hacía feliz aunque hasta hoy lo admita, ya a la distancia, ya en un momento en el que sé que no hay un futuro en común. Pero los recuerdos buenos con él me siguen reconfortando el alma y los tomo cuando me siento capaz de recordarlos sin que eso resulte en dolor.
He decidido dedicar este fin de semana largo a mi y solo a mi. He apagado los dos celulares y no responderé correos. Necesito un espacio sólo para mi, sin hablar con nadie, haciendo sólo lo que me venga en mente sin que eso implique compromisos con nadie más. No quiero pensar en Néstor y sus tonterías de que sigue amando a otra mujer pero quiere estar conmigo. Es demasiado caos y necesito tranquilidad. Tampoco soy capaz aún de ver a mis padres con todo lo que sé que han causado, voluntaria o involuntariamente, en mi.
Quiero unos días de paz, sin nada ni nadie que la altere.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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