No aguanto más el cuello. De nuevo las cosas no han salido como lo esperaba y la vida se vuelve tortuosa.
Alcanzo a recordar vagamente a esa Hanako que encontró en la literatura y en la escritura un desahogo a la vida que se había vuelto pesimista en Londres. Me pongo a pensar si acaso era la influencia de Emiliano o no. Pero no hay nada que hacer, así que me da lo mismo. Sonará absurdo, pero a mi, en México, nunca me había llamado la atención las historias de largo aliento. Hasta que salí y descubrí su encanto.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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