No hay consuelo que valga cuando cometemos dos veces el mismo error.
Heme aquí con los ojos hinchados y con el corazón destrozado de nuevo a manos de la misma persona.
¿Qué esperaba? ¿Que las cosas realmente cambiaran de fondo de un día para otro? Pues no.
Me ha tenido paciencia tan sólo por dos semanas, mientras se le pasaba la culpa de haber querido irse con otra mujer estando conmigo, y después de eso, ante un arranque de celos mío, me ha mandado a volar y por el chat del celular.
Y de nuevo estoy en el mismo punto cero en el que pienso: yo no me merezco esto, me merezco algo mucho mejor.
Sin embargo, es inevitable sentir este dolor intenso y profundo que se niega a ceder y que me punza por todos lados.
La gente no cambia y él no cambiará jamás. No es posible que las costumbres que han formado parte de su vida desaparezcan en menos de 20 días, es irreal y debí de haberlo sabido.
Así que sola de nuevo, padezco mi dolor, ya sin nadie que me ofrezca consuelo, pues caer dos veces en el mismo hoyo no es cuestión del azar o de mala suerte, es cuestión de necedad y contra eso, no hay nadie que te pueda decir, ay pobre de ti....
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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