Y aunque sepa que el hecho de que me culpen a mi por querer regresar a un pasado que había sido tortuoso es injusto, no puedes más que convivir con el resultado de no haber sido lo suficientemente clara como para haber hablado y poner las cartas sobre la mesa. Hoy veo que es demasiado tarde ya...
En algún momento, la magia se convirtió en pesadilla, y ayer mi corazón frágil y de cristal acabó cayendo y rompiéndose en mil pedazos, y quedó en piezas tan pequeñas que ya ni siquiera siente nada. Las lágrimas se secaron y es como si me hubieran anestesiado ante una realidad demasiado cruel como para vivir pensando en ella.
Y es inevitable hacer el recuento de las tantas veces en las que tuve que reconstruir las pequeñas piezas e reiniciar, porque no había de otra.
Había tardado mucho en lograrlo tras Emiliano, pero parece ser que puede ser cada vez peor. Lo único que me doy cuenta que he aprendido es a soltar lo antes posible, porque si no, el dolor se prolonga en un alma de por sí demasiado sensible.
No tiene caso hacerse esperanzas ante un alma que decidió regresar a amar a otra tras haber estado conmigo. Es demasiado doloroso como para soportar el rechazo y no tengo por qué. Di todo y más, aguanté cosas que a nadie más tuve que aguantar antes, y para qué, para qué cuidé tanto SU alma a costa de la mía... ¿para que se fuera con otra?
La vida realmente puede ser tan injusta que a veces me dan ganas de darme a media vuelta e irme y desertar de este camino que no parecer tener finales felices.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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