martes, noviembre 06, 2012

Errores

martes, noviembre 06, 2012
Shparky querido:

He vivido mi adultez con la certeza de que la gente comete errores. Grandes, pequeños, irrelevantes, significativos. También con el tiempo mis reflexiones me han llevado a creer que los errores a veces son relativos. A veces, los errores son aciertos. Algunos errores son peores para algunos que para otros. Así es esto de hacer las cosas mal, consciente o inconscientemente, o como se dice en lenguaje vulgar: cagarla.
Mi vida ha estado llena de grandes y pequeños errores. Pequeños errores como no haberme esperado un par de meses para renunciar a Reforma, para poder tomar cursos en Washington D.C. y Finlandia. En ese momento creí que era cuestión de coherencia. Años después pensé que tal vez hubiera sido buena idea aprovechar los frutos de mi trabajo. No lo hice. Cometí grandes errores como haberle hecho caso a mi antiguo jefe de la Secretaría de Economía y en lugar de estudiar Desarrollo Económico durante mi maestría, decidí estudiar Economía. Según él, eso me abriría mucho más el panorama. Tal vez tenía razón, pero en otro sentido. Me di cuenta de lo que no quería.

Hoy, ya que decidí salir de la cama y después de que los ojos se me deshincharon un poco, comencé a pensar en eso, en los pequeños y grandes errores que he cometido en la vida. Y, ¿por qué no?, en los grandes aciertos, también.

Lo que pasó el domingo, definitivamente lo originó un error. Minúsculo y sin relevancia para ti, un poco más grave para mi. Pero al final del día quedaste satisfecho de haber podido ventilar las cosas. A mi me costó un poco más superarlo. Por eso anoche estaba así, ala defensiva, molesta. Porque en mi personalidad hay algo que se ha mantenido a través de los años: mi hipersensibilidad y como consecuencia, la lentitud en superar cosas que, por más pequeñas que parezcan, me lastiman. Soy emocionalmente lenta, lenta pero segura.

Mi gran error fue asumir, de alguna manera y por malos entendidos, que a ti no te afectaba saber de mis exparejas y que en el caso específico de E, era mucho mejor que lo supieras de mi que de nadie más, porque nunca sabes con qué intenciones la gente te va a contar del pasado de tu pareja actual. Ese fue mi razonamiento, tal vez no desatinado, pero sí erróneo tomando en cuanta que es de las pocas cosas por las que te he escuchado muy molesto y muy mal.

Los errores no disminuyen de tamaño por haber sido cometidos sin el propósito de dañar. Así que debo asumir, por ahora, las consecuencias de mi falta de atención ante sus luces amarillas. No quieres hablar conmigo por teléfono hasta que no nos veamos en persona para hablar. Puede ser mañana, puede ser el jueves o puede ser cuando haya oportunidad de vernos. Eso me exaspera. Soy desesperada y quisiera que las cosas que tenemos atoradas como pareja las pudiéramos resolver lo antes posible. Pero por otro lado, entiendo tu punto, entiendo que no fui muy agradable ayer y que si realmente queremos que las cosas se resuelvan de fondo, llamadas largas por la noche que nos quiten horas de sueño no serán la solución.

Sé, como dices, que la solución real, duradera, está en mi seguridad, mi autoestima. Saber la enfermedad es una cosa, conocer la cura, otra. Ya cumpli un año en análisis y tengos claros mis síntomas, mis padecimientos, pero me ha costado trabajo encontrar una cura por mí misma. Mi libertad, que dicen que es el fin último del psicoanálisis.

Pero hablemos de aciertos, también. Para mi, fue un gran acierto conocerte y empezar a salir contigo. Eres, sin exagerar, lo mejor que me ha pasado en cuestión sentimental. Te valoro de sobremanera y eres muy importante para mi, porque me muestras a una Hanako que me gusta, que es feliz.

Por eso, quiero luchar por nosotros, por nuestra relación. Espero que con el tiempo, ese sea otro de mis aciertos en la vida.

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