Él tomó la cámara vieja y tomó una foto de perfil de ella.
Ella no alcanzó a sonreír, así que su rostro aparecía como haciendo una mueca en el retrato.
Él miró la foto en la pantalla del aparato y rió.
Ella le pidió que borrara la foto, medio molesta, medio riendo.
- Claro que la voy a borrar. No te voy a regalar con la cámara.
En caricatura - Lecciones de honestidad desde el PP
Hace 7 años.
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